Alex Schwazer finalmente no estará en los Juegos: "Todo ha sido una injusticia"
El italiano, oro olímpico en los 50 km marcha en Pekín, acaba de cumplir los ocho años de sanción por doping. La fecha de la liberación fue una semana después que expirara el periodo de clasificación para París.

Este 7 de julio de 2024 no ha significado precisamente uno cualquiera para Alex Schwazer. "Hoy ha terminado la sanción que he tenido que cumplir íntegramente. Mi deseo es que ningún deportista sufra lo que yo en estos ocho años, donde tuve que defender mi honor y dignidad para demostrar mi inocencia, mi verdad, e intentar obtener justicia". El día de su nuevo nacimiento como persona -en coincidencia con su probable adiós a la máxima competición deportiva (39 años)-, el marchador de Alto Adige ha usado su red social Instagram para lanzar una escueta nota de prensa. Nada de entrevistas mediáticas o ruedas de prensa multitudinarias. No, nada de focos ni altavoces esta vez.
"Agradezco a los pocos que me han acompañado en este doloroso e infernal camino, quienes nunca me abandonaron cuando era fácil hacerlo, los que han luchado y sufrido junto a mí por la tremenda injusticia sufrida. También agradezco a aquellos (muchos) que una vez sabida mi inocencia me han dado cariño. Ahora la luz se abre paso en la oscuridad. Por fin podré llevar a mis hijos a la piscina o una pista de atletismo sin infringir el reglamento". Es un grito liberador del marchador italiano -campeón olímpico de los 50 km en los Juegos de Pekín 2008-, que no podrá estar en la cita de París ya que la fase de clasificación expiró el pasado 30 de junio. No es óbice para que el próximo 19 de julio pueda despedirse en Trentino corriendo 20 km en una pista llamada QAlex 20k. Ha confirmado también su presencia el mítico Sandro Donati, su entrenador desde abril del 2015, cuando Alex precisamente se preparaba para Rio de Janeiro. Cuando pedía la vez para volver a nacer y ser perdonado, aceptado por un mundo hostil que le dio la espalda.
Ocho tortuosos años
La vida deportiva de Schwazer ha sido, cuanto menos, atribulada. El 6 de agosto de 2012, en un control por sorpresa efectuado por la Agencia Mundial Antidoping (WADA), resultó positivo por EPO. Es cuando el Comité Olímpico Italiano lo expulsa de la expedición de Londres'12. Meses después, el 23 de abril de 2013, el Tribunal Nacional Antidoping le impuso un stop de 42 meses por la positividad, que él siempre confirmó. Una sanción (estuvo también involucrada su entonces novia -Carolina Kostner- presuntamente por omertà) que le permitía volver a correr el 30 de enero de 2016, el año de los Juegos en Rio de Janeiro. Un billete con derecho para soñar nuevamente.
Un campeón olímpico sancionado por dopaje preparará París 2024... en Gran Hermano VIP.
— José Manuel Amorós (@AmorosCuatro) September 13, 2023
🇮🇹 Schwazer entrena dentro de la casa a la espera de una reducción de una sanción que considera injusta y que llegó a un documental de Netflix.https://t.co/3Ey6MRhPhj
De hecho, con la intención de redimirse, Schwazer decide contactar para la preparación final y la reinserción en la competición a Sandro Donati, el paladín de la lucha al doping. Quizás -marginado por el sistema como el propio Alex- la persona más creíble para empezar como un atleta limpio con ganas de demostrar sus impresionantes dotes físicas sin necesidad de determinadas sustancias. De hecho, se presenta en la 50 km marcha de Roma (8 de mayo de 2016) e impone un tiempo estratosférico, insólito: 3 horas y 39 minutos.
Alex es campeón del mundo, pero la sombra del doping se volvió a asomar de nuevo. Concretamente el 22 de junio de 2016, cuando la Gazzetta dello Sport reveló que el marchador altoatesino podría haber sido resultado positivo en un control sorpresa efectuado por la IAAF en su pueblo natal (Vipiteno) el 1 de enero de ese prometedor 2016. Lo cierto es que los análisis inicialmente habrían dado un resultado negativo, pero en un segundo test sucesivo el día que obtuvo la clasificación para los Juegos -Roma, 8 de mayo- habrían vertido una cantidad de anabolizantes esteroides fuera de lo normal. ¿La sentencia? Ocho años de sanción, concretamente hasta el 7 de julio de 2024. Entre medias, los fallidos intentos para archivar el caso llevados a cabo por la fiscalía de Bolzano, y el continuo muro del TAS a los recursos presentados por los abogados del marchador para suspender la pena o al menos acortarla para desquitarse de una vez con la deseada cita olímpica. Para terminar donde realmente comenzó. Limpio, sin mácula de drogas.
El día que perdió París, Alex Schwazer ganó una vida con la conciencia a prueba de bombas. También se volvió a certificar la máxima del escritor siciliano Leonardo Sciascia: "Italia es un país sin verdad". Y es que quienes quitaron las hadas al cuento de los marginados que soñaban en grande siguen campando por ahí, inmunes a todo. Sin rostro, sin remordimiento alguno.