Así se fabricó fuera del radar a Santi Aldama, nuevo líder de la Selección: "La única cuestión era saber si podía ganar peso"
Ivo Simovic, entrenador del canario en la NCAA, y Davor Matkovic, técnico que trabajó con Santi en categorías inferiores, desvelan cómo es el nuevo líder de España.

Un triple, un rebote, una canasta ante Giannis Antetokounmpo y un grito de liberación. Santi Aldama, muchas veces tildado de jugador frío, explotaba en el partido ante todo un MVP de la NBA. No era un grito más. Era la confirmación de algo que comenzó a fraguarse en el pasado Mundial de Indonesia ante Canadá y que se ha confirmado este verano tanto en el Preolímpico como en París: el canario es el nuevo líder de esta Selección.
El jugador de los Grizzlies es la referencia ofensiva del equipo de Scariolo con 23 puntos por partido -cuarto máximo anotador del torneo junto a un tal Kevin Durant- con un 56% desde el triple. Además es el sexto jugador más valorado del torneo (25,5 de media), el quinto taponador (1,5) y sexto reboteador (8,5). Números que le colocan en camino de ser ese jugador top que reclama el seleccionador y que le faltaba a este equipo.
"Me gusta liderar con el ejemplo: trabajo diario y humildad", aseguraba el canario en su campus el pasado 11 de julio, en el descanso que tuvo entre la victoria en el Preolímpico y la cita olímpica en París. Y en esa cita da dos de las claves que sirven para definir al canario, como apuntan algunos de los que mejor conocen al nuevo eje del equipo nacional y que le ayudaron en sus comienzos: "Trabajo y humildad".
Es el caso de Davor Matkovic. El técnico croata empezó a trabajar con Aldama muy joven, consciente de su talento y de sus capacidades. "Le entrené en un campus siendo infantil y ya era un chico diferente, pero si te digo que ya sabía que iba a llegar tan alto, no lo sabía, pero sí se veía ya algo distinto", apunta en Relevo un entrenador que también ha ayudado a forjar otro de los talentos de futuro del baloncesto español como es Aday Mara.
"Luego durante tres veranos trabajé con él de forma individual y ahí ya sí que se veía. Era un chico de 2,16 que sí que tiene algo, que se movía como uno de 1,80. Su tiro era un poco bajo y en eso si trabajé con él para que lo levantase. Tiraba con el codo abajo y lo cambiamos", recuerda Matkovic. "Después ya se fue a Estados Unidos con Ivo Simovic, actual ayudante en los Toronto Raptors".
Simovic, que estuvo 11 años en Torrelodones como entrenador, es el 'culpable' de trazar un camino fuera de lo común hace cinco años para un chico español. Aldama no había salido de Gran Canaria más que para los torneos de categorías inferiores de la selección y en lugar de quedarse en España, decidió dar el salto al otro lado del Atlántico. Algo que desde hace dos temporadas se ha convertido en habitual por la entrada de los NIL (derechos de nombre, imagen y semejanza por los que cobran los jugadores) en la ecuación económica.
Los focos en Golden Dike
El nombre del jugador canario apenas había trascendido fuera de la isla y, de hecho, los focos en Loyola eran más para su compañero Golden Dike que para él, aunque Santi ya había empezado a darse a conocer en el Europeo sub-18. "Santi no era tan conocido porque se quedó en Gran Canaria. Su familia no quería que se marchase a ningún club grande y que se quedase en un entorno familiar en Gran Canaria y que entrenase en el colegio. Él estaba feliz", recuerda Simovic para Relevo, antes de contar cómo dio con el hoy jugador NBA.
"Fue en un viaje con Anicet Lavodrama a Gran Canaria. Ahí conocí al padre de Santi, nos hicimos amigos y seguimos siendo amigos íntimos. Entonces vi a Santi. Era un chaval de 13, 14 años que estaba jugando un partido y él me dijo: Mira, ese es mi hijo y si llega a jugar a alto nivel, pues vamos a ver si puede jugar, si tú le puedes entrenar", en plan broma. Pasaron los años, Santi creció, yo me marché a Estados Unidos, a la universidad, y cuando llegó el momento hablamos y le ofrecimos una beca para venir a Loyola".
"Cuando vino a Loyola tuvo una lesión esa de rodilla. Fueron momentos duros, pero salió más fuerte"
Simovic hace memoria hasta esos primeros días de Aldama en la universidad. "Estaba como loco por venir, pero cuando vino tuvo una lesión esa de rodilla. Fueron momentos duros, pero salió más fuerte". El técnico serbio sin embargo no perdió la fe y siguió confiando en un jugador diferente. "Ya le veía mucho potencial. Está en el principio de una carrera fantástica. Cuando le vi jugando era alto técnicamente, tiraba, botaba, hacía un montón de cosas, muy delgado y esa era la única cuestión, si podía ganar peso, si podía hacerse más fuerte. Al final lo consiguió y obviamente está creciendo cada día".
Ese crecimiento no sólo ha sido físico. También de juego. Con el sueño olímpico entre ceja y ceja para vengar a su padre (fue uno de los miembros del equipo olímpico en Barcelona 92) Santi ha trabajado para llegar a ser la referencia de un equipo en ascenso y para asentarse en la NBA, una liga en la que en un primer momento no pensaba que le fueran a llamar. O al menos no tan pronto como se produjo.
"Le llamé y le dije: 'Santi, no creo que vayas a seguir en la universidad el año que viene'. Él se quedó como sorprendido, porque pensaba que a lo mejor le íbamos a echar"
"En su segundo año estaba dominando. Estaba jugando muy bien medias de 20 puntos y 11 o 12 rebotes. Ya había un montón de equipos en NBA llamándome preguntando por él. Un montón de GMs me llamaron y me dijeron que le iban a draftear. Ya se le veía que iba a ser jugador NBA. Me acuerdo que le llamé y le dije: 'Santi, no creo que vayas a seguir en la universidad el año que viene'. Él se quedó como sorprendido, porque pensaba que a lo mejor le íbamos a echar", rememora Simovic entre risas.
Ese chico "de carácter fantástico y humilde" hoy es una de las grandes esperanzas de España para estar en cuartos de final. Primero tendrá que volver a mostrar sus poderes ante Canadá. El mismo rival en el que despegó con la camiseta nacional hace 365 días. Un año en el que ha dado un vuelco total a su rol en la Selección. Y siempre por debajo del radar.