Santi Aldama y la segunda unidad retratan la realidad de la nueva España
La victoria ante Grecia reafirma la tesis de Scariolo de las nuevas fortalezas de un equipo sin tanto talento como su predecesor, pero con el gen competitivo intacto.

España vuelve a ser ella misma. Tras tomar la temperatura del torneo con más dudas de las previstas ante Australia, Scariolo borró la pizarra y retrató un nuevo dibujo táctico. Bueno, en realidad fue una vuelta de tuerca al discurso que el seleccionador nacional lleva enunciando ya desde hace tiempo. Esta España cuenta con menos talento que con generaciones anteriores, pero compite como nunca.
El resultado, como dice la canción, da igual. Y aunque sea en partidos sin red, como el que se ganó ante el equipo heleno, lo cierto es que la identidad de esta nueva España pasa por un baloncesto diferente al que veíamos no hace tanto con los Gasol, Navarro, Calderón, Chacho, Ricky… Un baloncesto en el que el talento individual queda al servicio de la defensa y el trabajo.
"Lo fundamental es la mentalidad y la actitud, luego puedes poner cosas más técnicas o tácticas alrededor, pero lo fundamental es el altruismo, el espíritu de sacrificio y la fe en el uno y en el otro, que hace que no tires la toalla hasta que acabe el partido. Estos han sido los pilares fundamentales del equipo. Los puedo ver y estoy orgulloso". El italiano apuntaba en la previa, en AFP, la receta por donde puede pasar el éxito de España.
Y ante Grecia fue lo que funcionó para poner a Anteto y compañía al borde del abismo. Sobre todo, a partir de la segunda unidad. Ese quinteto que sale desde el banquillo para ir aumentando las revoluciones defensivas y construir desde ahí las posibilidades de triunfo. Primero fue Garuba, luego Alberto Días, más tarde Rudy (que terminó dando el susto en el partido)… y por último Llull.

El balear es solución y síntoma de lo que es esta nueva España. Cuando las cosas se atascan ahí aparece él para sacar las castañas del fuego con tres triples. Dos de ellos tras una buena jugada colectiva y otro 'marca de la casa' con una mandarina a la derecha de Anteto. Un tiro de esos que pueden desquiciar a los entrenadores pero que resultan decisivos, aunque no sean la mejor opción de un ataque sin tanta claridad de ideas como antaño.
"Creo que hay que sudar siempre y más en unos Juegos, creo que el equipo ha hecho un buen trabajo y al final hemos merecido la victoria", apuntaba el de Mahón tras certificar una victoria que deja a España con más vida que nunca. "El objetivo de la Selección siempre es ambicioso, éramos conscientes de que nos ha tocado un grupo difícil, el otro día Australia nos ganó merecidamente, pero hoy hemos controlado el rebote y hemos conseguido la victoria. No somos los más altos, ni los más fuertes, ni los más guapos, pero quizá somos los que jugamos más juntos. Ese es nuestro ADN".
"El objetivo de la Selección siempre es ambicioso, éramos conscientes de que nos ha tocado un grupo muy difícil".
Sin clarividencia, pero con trabajo (como el que hacen Brizuela y Pradilla, que también brillaron en ese nuevo baloncesto) y, sobre todo, con Santi Aldama. El canario ha asumido el rol de líder de este equipo en ataque y ante Grecia asumió el protagonismo cuando más lo necesitaba el equipo español. El jugador de los Grizzlies se graduó ante Antetokounmpo con un partidazo (19 puntos y 12 rebotes) como ya había anunciado ante Australia y que redondeó ante Grecia, reclamando ser la pieza central de los esquemas ofensivos de Scariolo.
Pero es que Aldama está en todas partes. Muchas veces tildado de frío, el canario ha demostrado que también tiene el carácter suficiente para aceptar el desafío de todo un MVP de la NBA y para asumir las riendas en los momentos decisivos. Es el líder que necesita esta nueva España, que tiene en el equipo su gran valor, pero que necesita de esas dosis de talento y trabajo para sacar la cabeza. Porque lo de sobrevivir en situaciones límite es algo que tiene innato en su ADN.