Las lágrimas de Rudy tras lograr un último baile soñado: "Era una promesa a mi padre y estoy agradecido"
El balear aumenta su leyenda y disputará sus sextos Juegos antes de poner fin a su carrera deportiva.

Valencia.- Sergio Scariolo es un hombre de códigos y una vez más volvió a demostrarlo en los segundos finales del duelo ante Bahamas. Con La Fonteta puesta en pie, el seleccionador español entendió que era el momento adecuado para que el público rindiera su particular homenaje a Rudy Fernández en su penúltimo partido en España (el último oficial, porque todavía habrá un amistoso ante Lituania en Madrid) antes de abrochar su legendaria carrera para siempre.
El capitán de la selección española estuvo veinte minutos en la pista en los que aporto nueve puntos, dos rebotes, dos asistencias y dos robos y un gran trabajo defensivo. Cuando faltaban pocos segundos para acabar el choque, el seleccionador Sergio Scariolo le sustituyó y las gradas de la Fonteta le despidieron puestas en pie.
El público respondió y despidió al balear con una atronadora ovación. Lo conseguido lo merecía y él no podía evitar las lágrimas. El capitán fue uno por uno saludando a sus compañeros y cuando sonó la bocina final apenas pudo contener las emociones. Fue el primero en saltar a la cancha y el hombre encargado de recoger el billete a los Juegos. La alegría se desbordaba bajo las notas del 'Sweet Caroline' y Rudy enloquecía.
"No me lo he creído, la verdad, no me lo he creído porque sabía lo duro que iba a ser el partido de hoy, creo que el trabajo de pocos días, porque al final hemos enlazado casi el final de temporada con la preparación y ha sido muy duro la concentración, muchos entrenos, pero al final ha merecido la pena todo el trabajo y el sacrificio que hemos hecho y que al final tenemos la mejor recompensa que es vivir unas Olimpiadas", apuntaba a Relevo sobre las primeras sensaciones que había sentido en el vestuario.
Rudy no se quería ir. No quería echar el cierre a su carrera antes de tiempo y lo hará en sus sextos Juegos Olímpicos, siendo el único jugador de baloncesto de la historia en lograr esa hazaña numérica. "Ahora tengo que disfrutar de esta Olimpiada, es algo que le prometí a mi padre cuando me dejó y en ese sentido me siento muy agradecido de todo el trabajo que he hecho y de seguir disfrutando con este equipo", apuntaba el balear, que, como reconocía López-Arostegui, les había dado las gracias tras el choque. "Nos ha dado las gracias y nosotros a él. Rudy es un referente y acompañarle en este viaje es una suerte que ahora mismo no podemos valorar. Estar con él e intentar estirarle el chicle, es un placer".

"Es algo para mí muy especial, pero para ellos también. El vivir para muchos una Olimpiada es algo que hay que vivirlo como deportista. Yo, gracias a Dios, he tenido la suerte de vivir cinco y, bueno, se lo dije a ellos. Si eran seis me sentiría muy feliz, pero que ellos lucharan por su Olimpiada, por competir, porque al final nosotros somos una familia. Dejamos muchas cosas atrás, familia, etcétera, para estar en la preparación y tener esa recompensa al final es para todo el equipo y por eso les he transmitido mi agradecimiento, porque sé que se lo han dejado todo en la pista", apuntaba el capitán de la Selección, al que todavía le quedan unas semanas como jugador.
El pasado 4 de abril, el día de su 39 cumpleaños, el balear anunció que se retirará al final de la presente temporada pero apuntó que, tal y como le había pedido su padre poco antes de morir, intentaría que fuera en unos nuevos Juegos Olímpicos, que serían sus sextos, algo que nadie había logrado aún y que ahora se dispone a protagonizar para redondear una carrera que incluye ya 39 éxitos, entre títulos y medallas.