Silvia Domínguez: "Pensaba que lo de estar sin redes sería peor de lo que está siendo, la verdad"
La veterana base internacional pone la calma y la cabeza en un tiempo en el que el ruido ensordece lo conseguido con una Selección que vuelve a aspirar a todo.

Silvia Domínguez ha tenido una temporada de todo menos sencilla. Las lesiones han marcado un curso en el que se perdió el Preolímpico, la Copa de la Reina y la final de la Liga Femenina Endesa. La base corrió, como ha hecho siempre por la cancha, para llegar a los Juegos y ahora, aunque a algunos les pueda pesar, tiene las mismas posibilidades que el resto de sus compañeras de estar en París para intentar repetir el dulce sabor de boca que le quedó en Río y no el amargor de unos cuartos crueles ante Francia en Tokio.
Te perdiste el Preolímpico por una lesión y ahora empiezas un nuevo viaje. ¿Cómo estás antes de este nuevo desafío?
Estoy bien. Es verdad que al final no me he visto entrenando con más gente, pero sí que he hecho una preparación para llegar con garantías a esta concentración. Por lo demás, pues eso, empezamos a intentar dar pasos hacia adelante en lo que es crear este equipo, en preparar estos Juegos. Ya veremos dónde estamos. Antes de empezar a dar pasos es complicado saber cómo está el equipo, cómo afronta esta cita, pero yo creo que la ilusión siempre está presente y eso es un primer paso.
¿Cuántas veces se han acercado las más jóvenes a preguntarte por la experiencia de los Juegos?
Pues que hay muchas cosas que tienen que venir antes de ese día, antes de coger ese avión que nos lleve a Francia. Todavía se ve como muy lejano. Los primeros días son conversaciones que surgen sobre esta experiencia. Algunas ya estuvieron en Tokio, pero fueron unos Juegos distintos por el tema del COVID, con todas las limitaciones que había en la villa. Yo creo que todo el mundo va a coger estos juegos de París con muchísimas más ganas.
¿Y tú?
Sí. Para mí ahora mismo tener la oportunidad de estar aquí hoy y de poder empezar a entrenar con el grupo es como un soplo de aire fresco, después de todo lo que he tenido que ir superando esta temporada. Me siento muy agradecida de que quieran contar conmigo, de momento, para este grupo de 17 jugadoras que vamos a estar aquí. Con muchísimas ganas de entrenar, de verme con el grupo, de ver en qué condiciones estoy realmente y luchar para poder estar entre esas 12 jugadoras.
Un viaje que comenzó con críticas por tu convocatoria hasta el punto de que has cerrado las redes sociales.
Las redes sociales tienen su parte buena y su parte mala. Ahora mismo, para mí, lo esencial, lo primordial, es estar centrada en la vida de los jugadores. Es decir, únicamente en lo que es baloncesto. Y el baloncesto se juega, no se habla. Por eso decido cerrar. Respeto que todo el mundo pueda tener una opinión, pero para mí el foco está en estar centrada en mí y en el equipo, en mis compañeras y que todo el ruido que se pueda hacer desde fuera pues no afecte en mi día a día. Por eso he tomado esta decisión, porque quiero estar tranquila.
¿Y cómo se vive sin redes sociales? ¿Se puede?
Es mejor de lo que pensaba, porque tienes la tendencia de estar metida en eso. Para mí era una herramienta de información porque conoces cosas que ocurren en el mundo muchas veces por redes sociales ahora mismo. Pero me ha traído mucha paz y creo que a partir de ahora me va a traer mucha más, porque voy a tener una convivencia de 24 horas con compañeras de Selección. A algunas las tengo en mi equipo, pero a otras no y así puedo disfrutar de cada cosa que pase y vivirlo al 100%. No sé, pensaba que sería peor de lo que está siendo, la verdad.
"Antes simplemente nadie pensaba que los deportistas a lo mejor sí que querían ser madres"
¿Cómo de clavada está la espina de los Juegos de Tokio, donde caéis en cuartos ante Francia en un partido muy igualado?
Lo tuvimos en la mano y se nos escapó. Es lo que tienen los partidos de cuartos de final, que o te llevan, si ganas a, a luchar por medallas y, que es increíble, o si pierdes, pues te quedas con la miel en los labios. Creo que la diferencia no era tan grande con Francia, que estuvimos a nada de poder luchar por una prórroga. Teníamos muchas jugadoras que entraban por primera vez en una competición grande con la Selección. Yo creo que es algo que está ahí, pero que tampoco nos vamos a fijar tanto. Tenemos que seguir con el impulso del verano pasado, de haber conseguido esa plata en un Eurobasket después de no haber competido en el Mundial del verano anterior, y seguir con la mirada fija en esos pequeños pasos que nos lleven a poder luchar otra vez por estar arriba.
¿Cómo llevas en este tipo de concentraciones la ausencia de tu hijo?
Por suerte creo que la Federación tiene muy en cuenta estas cosas, han ideado una concentración en la que vamos a tener dos parones para poder irnos a casa y eso va a facilitar un poco las cosas. Él me lo hace muy fácil porque está muy acostumbrado ya a mis viajes, a mis 'ahora me voy, ahora no vuelvo en no sé cuántos días' y su seguimiento es constante, conmigo y con lo que hago. Con nueve años está mucho más metido en todo lo del baloncesto, quiere seguir y tener información de todo y, bueno, esa es la parte también bonita de esto.
¿Estamos cada vez más preparados para compaginar la maternidad con el deporte profesional?
Yo creo que aún falta, pero que sí algo que se considera. Quizás antes simplemente nadie pensaba que los deportistas a lo mejor sí que querían ser madres. Normalmente si pasaba eso se retiraban. Pero ahora sí es cierto que a lo mejor ya se está dando más vueltas a cómo ayudar a una deportista que quiere ser madre a continuar con su vida laboral.
¿Tú en algún momento te planteaste dejar tu carrera por ser madre?
No, la verdad es que no. No, porque me apasionaba tanto el baloncesto que es mi vida. Hasta ahora, con 20 años de profesional siendo jugadora de baloncesto, es que es todo lo que he hecho en la vida y nunca me lo planteé. Además también había ese momento de decir, 'es que quiero que mi hijo viva esta parte de mi vida, de mi madre es jugadora de baloncesto' y lo que eso implica. Ya habrá mucho tiempo de no ser jugadora. También ha sido una motivación para mí.
El haber convivido tanto tiempo con el éxito, ¿convierte cada competición en un sueño o en una exigencia para el baloncesto español?
Hay que diferenciar las expectativas que la gente de fuera pone y luego las expectativas de un grupo que es el que trabaja día a día, el que conoce todas la intimidad, lo que se cuece y sabe un poco la realidad de las cosas al cien por cien. Creo que lo importante es cumplir las expectativas que un grupo tiene, que una persona tiene, y que el que está ahí día a día, hora a hora, trabajando y sudando, pues tiene. Todo lo que se hable de fuera evidentemente a veces te llega. Es el ruido ese que hablábamos, pero creo que tiene que quedar a un lado y ser muy conscientes.
Evidentemente todo el mundo quiere ganar, queremos ser siempre campeonas de todo, pero hay circunstancias a veces que marcan y hay que poner todo en perspectiva y en una realidad objetiva.
¿Cómo se maneja dentro del vestuario esa presión, esos nervios antes de jugar un partido de cuartos o por una medalla?
Ahí hay mucho, a nivel individual, de cómo afrontes los momentos de máxima tensión. Pero creo que siempre nos hacemos fuertes cuando somos grupo. Eso se hace cuando tienes que jugar un partido decisivo o cuando alguien está pasando por un mal momento. Y creo que en eso la Selección española siempre ha sido grande, en saber apoyar a la persona que tienes al lado, tranquilizarla. O sea para decir, "eh, se necesita más de ti". Y yo creo que en eso somos grupo. No solo las veteranas, también el aire fresco de las jóvenes a veces, también aporta algo diferente que hace sumar mucho. La fuerza del grupo siempre ha ayudado en esto.
¿Y cómo buscáis vosotras ese aire fresco? Los chicos tienen la pocha, los videojuegos… ¿Y vosotras?
Vamos cambiando. Ya veremos qué es este año.