El thriller de España en su último Preolímpico... hace 36 años: "Fue como una peli de Hitchcock"
Los componentes de la Selección recuerdan cómo fue el torneo para asegurar su presencia en Seúl 88, la última vez que el equipo tuvo que ir a un Preolímpico.

Valencia.- ¡Qué tiempos aquellos en los que las plazas para los Juegos Olímpicos salían de los Preolímpicos! Una palabra que hoy se ha vuelto a poner de moda la España baloncestística a pesar de que hacía 36 años que no se usaba. Concretamente desde el mes de junio de 1988, la última vez que la Selección tenía que acudir a este tipo de torneos para conseguir su presencia olímpica.
Hoy el premio final está en París previo paso por Valencia, pero hace 36 años el destino era más exótico, Seúl, y la cita previa se celebró en Países Bajos. Bajo el mando de Antonio Díaz-Miguel, con el recuerdo olímpico de la plata de Los Ángeles lograda cuatro años antes, el equipo nacional comenzaba su experiencia con una primera fase con cierta placidez en Groningen.
El equipo (Biriukov, Montero, Ferrán Martínez, Antonio Martín, Villacampa, Joe Llorente, Margall, Andrés Jiménez, Fernando Arcega, Nacho Solozabal y Epi) comenzó con un pleno de victorias ante Inglaterra, Irlanda, Suecia y los neerlandeses. Los ánimos estaban por todo lo alto para afrontar la segunda fase, donde verdaderamente se jugaban el pase ante selecciones como Grecia e Italia, dando por hecho que la URSS y Yugoslavia tenían aseguradas las dos primeras plazas.

"Fue un torneo muy complicado, con mucha presión por la plaza olímpica, porque en aquel momento la Unión Soviética y Yugoslavia eran equipos unificados y su potencial era inaccesible para los demás. Había tres plazas, pero en realidad tanto Grecia, que el año anterior había quedado campeona de Europa, como nosotros y como Italia, éramos los tres aspirantes que quedaban para jugar una plaza", recuerda para Relevo José Antonio Montero, base del equipo nacional, que comenzó la segunda fase con una victoria fundamental ante Francia.
"Había tres plazas, pero en realidad tanto Grecia, que el año anterior había quedado campeona de Europa, como nosotros y como Italia, éramos los tres aspirantes que quedaban para jugar una plaza"
Un triunfo que hacía vital el siguiente choque ante Italia. El duelo marcaría el devenir de España en el torneo por el basket average. Los de Díaz-Miguel cayeron por un solo punto en un partido agónico (90-91) con 28 puntos de Andrés Jiménez y otros 21 de Chechu Biriukov, dos de los pilares de un equipo que no podía contar con Fernando Martín. "No podía jugar porque había jugado en la NBA esa temporada y era considerado profesional, era una ley tonta de FIBA", rememora el escolta del Real Madrid.
España se rehizo del golpe y superó a Grecia por siete puntos (91-84) antes de enfrentarse a los dos colosos de Europa del Este. Primero fue una derrota ante la URSS y luego ante Yugoslavia dejaban la clasificación de España en manos del basket average con italianos y helenos. "Fue un poco carambola, un thriller. Hubo mucha incertidumbre hasta el final, como en una película de Hitchcock", apunta Biriukov. "Necesitábamos que la URSS ganase a Grecia. Si no estábamos fuera. Teníamos un poco miedo que los soviéticos que ya estaban clasificados en la última jornada, pues no trabajasen o no se tomasen el partido lo suficientemente en serio. Ese día pasamos mucha, mucha, mucha presión porque fue el último partido".
La moneda salió cara y el grupo celebró por todo lo alto la clasificación tras un torneo intenso en el que la presión está presente en cada partido. ¿Cómo se combate? "Intentando abstraerse y teniendo muy claro que había que ir con un poco la filosofía cholista de partido a partido y y que nuestros partidos claves eran el día de Italia y de Grecia. Con Yugoslavia y de la Unión Soviética, si podíamos rascar, muchísimo mejor, pero sabíamos que ahí no nos jugábamos el pase. Ese no era nuestro ámbito, nuestro ámbito era el otro", recuerda Montero.

Eso en la cancha. Pero fuera de ella se necesita que el vestuario sea un buen ambiente para ayudarse los unos a los otros a pasar los nervios. Y en aquella caseta lo había. "Ese vestuario ya era un poco muy parecido al actual. Había una combinación de jugadores jóvenes con otros más veteranos, pero pasábamos mucho tiempo juntos. Teníamos nuestras partidas de mus", apunta Montero. "Y de pocha, ya jugábamos mucho a la pocha entonces", apostilla Biriukov.
"Pasar tantas horas y compartir tantas cosas, primero nos hizo abstraernos un poco de esa presión que hablábamos anteriormente. Además luego cuando vienen las dificultades, dentro de la pista, cuando un equipo está unido y eres amigo del compañero, pues todo va muchísimo mejor", concluye Montero sobre la experiencia de un Preolímpico que ahora sus 'herederos' en el equipo nacional, reviven 36 años después.
"El hecho de jugar en casa puede suponer un factor de presión y de estrés añadido. Pero, visto los rivales que tienen, yo creo que España es favorita. Que tienen muchísimo más talento que el resto de los equipos. Y que van a solventar el trámite con autoridad", sentencia el que fuera base de Joventut y Barça. Opinión que comparte Biriukov, aunque no ve que el torneo vaya a ser sencillo. "Viendo los rivales y que ya no tenemos esas generaciones de jugadores, creo que va a ser duro".