Rafa Lozano saca la cara por su hijo y pupilo 24 años después de su medalla: "El enchufe se ha desconectado"
El joven de 19 años pelea este viernes por la medalla olímpica 24 años después del último podio que su padre, y ahora entrenador, lograra en Sydney 2000. Relevo da un paseo con ambos fuera de la Villa Olímpica antes del gran combate.

Rafa Lozano y Rafa Lozano junior salen juntos por la puerta principal de la Villa a su encuentro con Relevo. El 'Balita', seleccionador nacional y medallista en Atlanta 1996 y Sydney 2000, y el 'Balín', su hijo y ya boxeador olímpico a los 19 años, están sonrientes porque las cosas van casi inmejorables para el boxeo español en París 2024 con cuatro de los seis representantes en cuartos de final o, lo que es lo mismo, a solo una victoria de colgarse una medalla olímpica como ya se ha asegurado 'El Profeta' Enmanuel Reyes Pla en la categoría de 92 kilos. Este jueves es el turno de lograrlo para Ayoub Ghadfa, en el peso superpesado, y para el joven heredero, Lozano.
Con su baja estatura — ninguno llega al 1,55m. de altura —, la velocidad con la que se mueven en el cuadrilátero y lo duro que ambos han llegado a lanzar la derecha contra su rival, nadie puede dudar que los apodos están elegidos con el mismo acierto que demuestran tener a la hora del boxeo. Nos citamos con ellos a pocas horas del gran momento para hablar de herencias padre-hijo y de un relevo olímpico.
Rafa Lozano era el último medallista olímpico de boxeo hasta ayer mismo o incluso, podemos decir que lo sigue siendo porque Reyes Pla todavía no ha certificado cuál será su medalla. Ahora, lo afronta desde la esquina como preparador del mejor equipo nacional en unos Juegos desde su retirada y dirigirá los designios también de su hijo. La decisión de llevarle al Preolímpico levantó algunos comentarios negativos y, desde fuera del pabellón del CAR de Madrid o incluso dentro, se habló de un presunto favoritismo: "Muchos le dicen que está aquí por su padre. Pero es un chico que lo convoqué y quedó campeón de Europa, le volví a llevar y subcampeón de Europa. Fue a un Mundial y quedó tercero. Y después de dos lesiones en los bíceps, va a un clasificatorio y consigue la plaza. Yo creo que el enchufe ya... se ha desenchufado".
El 'Balín' se ha convertido en la gran sensación de un ciclo que comenzó ganando el Europeo joven pocas semanas después de Tokio y le hacía ser un potencial candidato a a Los Ángeles 2028. Pero no quiso esperar y ya está aquí. "Para mí es un orgullo que un hijo mío pueda compartir conmigo unos Juegos Olímpicos, son mis sextos y no sé si iré a más", cuenta senior, mientras que el 'niño' reconoce que "no hay nadie mejor para guiarle" en su primera experiencia olímpica.
Momento de hacer historia
Muchos padres recomiendan a sus hijos que no continúen su camino profesional y que busquen una alternativa laboral para evitar comparaciones o, simplemente, porque han descubierto cosas que no quieren que sus hijos tengan que vivir para protegerles. Ese no es el caso en casa de los Lozano: "Nunca le dije que viniera, pero si quiere dedicarse al boxeo mucho mejor porque es algo que yo conozco".
A diferencia de lo que pueda pensar la mayoría, Lozano padre no le insistió a su hijo para que empezaba a ponerse los guantes, fue una selección natural: "Él no estaba predestinado para el boxeo, estaba para otro deporte: la gimnasia artística. También pasó por el taekwondo o el fútbol. Pero terminó en el boxeo porque cada día, cuando terminaba el colegio, me acompañaba al gimnasio y allí pasaba mucho tiempo con Samuel Carmona y Youba Sissokho [ambos olímpicos en Río 2016], que lo llevaban de la mano a todos lados".
Lozano pelea este viernes por una medalla olímpica tras un debut fulgurante que hizo olvidar su arrollante juventud y falta de experiencia en un ambiente así, por lo que está a un paso de relevar a su padre en el éxito olímpico. "A mí que me reemplace ya", señala el padre entre risas. "Si consigue ganar una medalla aquí, pasa a la historia; si ganas un Europeo o Mundial, bueno, hay muchos".
Son los primeros Juegos, pero Rafita quiere escribir su nombre en los anales del olimpismo español y con su mirada directa ya enfoca el objetivo: "Mi padre me conoce y sabe que mi único objetivo es boxear, ganar hasta la final y ser campeón olímpico".