Oier Ibarretxe cae en primera ronda tras confirmar que está en la élite
El español, de 21 años, perdió por decisión unánime ante el kazajo Mukhammedsabyr. Ibarretxe dio la cara, pero su rival tuvo mayor certeza.

El boxeo olímpico tiene muchas dudas en cuanto a su futuro, pero esos problemas no pesan sobre el noble arte español. Oier Ibarretxe es uno de los mejores ejemplos de lo prometedor que parecen los próximos años. El vasco está en su primer año élite. Logró el Europeo Sub-22 en 2023 (primer español que lo consigue) y lejos de seguir ahí, pasó a categoría élite. Rafa Lozano, seleccionador nacional, vio talento y le dio la oportunidad de acudir al último preolímpico en mayo. Durante la competición cumplió 21 años y así pudo hacerse el mejor regalo que podía: un billete para París 2024.
El de Galdácano (Vizcaya), en la órbita de la Selección desde los 15 años, es consciente de que su ciclo olímpico "es el de Los Ángeles 2028", pero quería la oportunidad de estar en Francia y no la rechazó. Para él estar en los Juegos Olímpicos ya era un premio. No pudo ser completo porque pelear este sábado era incompatible con estar presente en la ceremonia de inauguración. Aún así, vive un sueño y fue de los que más selfies se ha sacado en la Villa Olímpica. Apodado La Ilusión, su sobrenombre no podía estar mejor elegido para estos días.
Llegaba de tapado a París y se va de la capital gala como una realidad en la categoría de 63,5 kilos de cara al futuro. Le tocó perder frente al kazajo Bazarbay Mukhammedsabyr, un rival duro y que hizo la pelea muy física. Oier comenzó fiel a su estilo. Se movió y contragolpeó con buen criterio. Hubo pocos fallos y el kazajo fue certero, lo que le dio el triunfo en las cinco cartulinas. Buen round para el vizcaíno, aunque le faltó el tino de su oponente. Consciente de que iba por detrás (en el boxeo amateur se revela la puntuación tras cada round), el español apretó. Intentó entrar con el volado de derecha y se fue al cruce. Ahí el asiático estaba más experimentado y eso se notó. Ibarretxe intercambió, fue valiente, pero en cuatro cartulinas iba dos rounds a cero.
En el último asalto, con el combate perdido, Ibarretxe dio muestras de su coraje. Se paró y comenzó a intercambiar en cuanto tuvo opción. No tenía nada que perder. Mukhammedsabyr le leyó bien, por lo que prefirió esperarle para así contragolpear. Ese plan le había funcionado y volvió a ser acertado. El kazajo, por decisión unánime, pasó de ronda y Oier se lleva la experiencia para el futuro. Su nombre ya es presente para el boxeo nacional.