JJOO

Cuatro horas infiltrado en el barco de España durante la ceremonia de apertura: "Espero que ninguno se ponga malo"

Alberto 'Pipe' González fue el único periodista presente en la embarcación española, una de las más animadas en la jornada inaugural de París 2024.

Alberto 'Pipe' González, en el centro con camisa blanca, junto al equipo de remo en el barco de España./EUROSPORT
Alberto 'Pipe' González, en el centro con camisa blanca, junto al equipo de remo en el barco de España. EUROSPORT
Daniel Arribas

Daniel Arribas

Después de cubrir cuatro Juegos Olímpicos, tres de verano y unos de invierno, los de Sochi 2014, el madrileño Alberto 'Pipe' González, periodista de Eurosport, no sabía que en París, más de una década después de cubrir in situ su primera cita olímpica, el destino le deparaba una sorpresa inolvidable.

"Me enteré hace tres o cuatro meses y no me lo podía creer", declara a Relevo horas después de vivir la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París en el barco de la expedición española. "Cuando me lo propusieron desde Eurosport, no se lo conté a casi nadie. No me gusta gafar estas cosas y que luego llegue el momento, pase algo y se te quede cara de tonto".

Varias semanas y muchas reuniones después, 'Pipe' respiró aliviado tras percatarse de que, efectivamente, su experiencia tenía la luz verde de la organización. Sería el único periodista invitado en la embarcación española. Y podría grabarlo todo.

"La hora y media que estuvimos esperando en el muelle hasta que salió el barco fue impresionante", recuerda con una sonrisa que todavía es incapaz de abandonar su rostro. "Todos los deportistas hablando de entre ellos, cantando, riendo... Para mí era como un estado de incredulidad. No terminaba de ser consciente de que estaba ahí como un deportista más".

Antes, eso sí, todo estuvo cerca de no suceder por el colapso generalizado en las calles de la capital francesa. "Fue un infierno, hubo un momento por la mañana en el que pensé que no llegaba", explica el madrileño. "Teníamos que estar entre 14:30 y 15:30 en el muelle y claro, con la ciudad cortada de arriba a abajo, fue todo muy caótico. Al final pude recoger la acreditación especial y llegar a tiempo, pero estaba atacado de los nervios".

Por suerte, todo salió bien. "Llegamos con tiempo y todo", confiesa entre risas. "Al final había menos seguridad de la que yo esperaba; había militares y sí que nos revisaron las mochilas y todo, pero visto lo visto estos días, yo me esperaba seis o siete anillos de seguridad y nada de eso, superamos un par de filtros y pasamos".

La embarcación de España, bajo el diluvio de París. REUTERS
La embarcación de España, bajo el diluvio de París. REUTERS

Superada los nervios y la incertidumbre, la embarcación española zarpó hacia la Torre Eiffel con el periodista de Eurosport infiltrado entre los deportistas. "La gente cantaba, hablaba con deportistas de otras disciplinas y grababa todo con el móvil", recuerda. "Un momento gracioso fue cuando Alba Torrens [capitana de la Selección española de baloncesto en París] estaba haciendo una videollamada con una amiga y todo el barco empezó a cantarle el cumpleaños feliz... ¡a la amiga!".

"Luego, recuerdo que a otro deportista se le cayeron las gafas y liaron la de dios hasta que las recuperaron con las banderitas de España que habían repartido", añade quien no se cansa de alabar el papel de los abanderados españoles, Marcus Cooper y Támara Echegoyen. "Eso sí, nos cayó el diluvio universal... ¡Estábamos empapados! La camiseta era blanca y se transparentaba todo. Espero que ningún deportista se ponga malo estos días...".

En resumen, un día para no olvidar jamás. "Todavía tengo una sonrisa de enamorado en la cara que no se me va", sentencia 'Pipe' al otro lado del teléfono. "Es, sin duda, una de las experiencias más especiales de mi vida, si no la más intensa. Fíjate, se me ponen los pelos de punta al recordarlo. También por todos los mensajes que me han llegado desde España dándome la enhorabuena. Al final, soy una persona muy sensible y enseguida me emociono".