Pedro Sánchez consigue con los deportistas olímpicos la fotografía que se le negó con la Selección
Alejandro Blanco agradeció al Gobierno su inversión en el ciclo olímpico en el acto de despedida antes de irse a París.

La delegación española sale camino de París cargada de sueños, como suele suceder en estas ocasiones. Deportistas que llevan todas sus vidas empeñados en llegar a competir en unos Juegos Olímpicos o Paralímpicos consiguen por fin su objetivo. Es todo ilusión y sonrisas. La despedida oficial ha sido en La Moncloa, con el presidente del Gobierno dándoles el último discurso de despedida. Aquí, a diferencia de una semana antes cuando en la bienvenida a los campeones de Europa hubo malas caras, recolectó ráfagas de abrazos, buenas palabras y una concordia que no existió en la llegada de los futbolistas. Una fotografía perfecta para el presidente.
Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, no solo le agradeció la bienvenida, sino también el trabajo de estos años con el deporte nacional. "Yo no sé cuál va a ser el resultado, pero llevo dos maletas muy grandes para traer medallas, porque son muchos sueños acumulados y París es el momento oportuno. Gracias al gobierno de España que ha hecho una apuesta enorme para poder preparar a los deportistas de cara a París. La medalla es del deportista, los demás no optamos a nada, pero la cinta tiene muchos factores y en esa cinta estará también el gobierno de España", decía Blanco remarcando la sintonía del movimiento olímpico del que él es portavoz con el actual inquilino de La Moncloa.
Sánchez felicitó a los deportistas por el mero hecho de estar en el evento. Se considera en sí mismo una victoria haber llegado: "Para que los ciudadanos tengan constancia, menos de 2.000 españoles y españolas han tenido el honor de representar a España desde 1896. Lo más duro ya lo habéis hecho, años de entrenamientos, de privaciones, cada uno de vosotros representa una historia de privaciones, de esfuerzo y de pasión. Detrás hay una gran familia, entrenadores que creyeron en vosotros, compañeros que os han hecho mejores, porque nadie llega solo, nadie aprende solo, nadie gana solo, es la historia de un esfuerzo colectivo que lleváis cada uno de vosotros en la maleta".
Entre los motivos para congratularse, además de la inversión, está el hecho de haber conseguido finalmente una delegación paritaria. "192 mujeres y 190 hombres, han tenido que pasar 128 años para que la mitad de la sociedad ocupe el lugar que le corresponde de pleno derecho, enhorabuena a todos y a todos", comentaba.
Dio también mucha importancia a un hecho nuevo, y es que los paralímpicos serán tratados económicamente a la altura de los olímpicos en los premios. "Estamos saldando una deuda histórica de equiparar los premios por medalla entre olímpicos y paralímpicos y podemos decir que ya era hora que se equiparara", contaba el presidente del Gobierno.
Las buenas palabras de Sánchez ponían el énfasis en la actitud de los deportistas olímpicos, en la manera que tienen de relacionarse con el mundo. "Esa es al final la España a la que representáis, una España, solidaria, abierta, respetuosa, tolerante y que no acepta la discriminación y hace del deporte una bandera por la que es reconocido en el mundo. Muchas veces para romper el hielo hablamos de deporte porque es una manera de acercarse a personas que vienen de otras culturas", señalaba el mandatario.
Antes de que él hablase, desfilaron por el micrófono Alejandro Blanco; Miguel Carballeda, presidente del Comité Paralímpico Español; Marta Arce, abanderada paralímpica; y Fátima Gálvez, campeona olímpica de tiro en Tokio.
Arce agradecía que fuesen recibidos por el presidente en el mismo acto que con los olímpicos: "Nos sentimos muy queridos y acogidos en esta casa, por ser además la segunda vez que nos recibe de manera conjunta, deportistas sin apellidos, sin adjetivos, terminando así con esas pequeñas diferencias, sutiles pero que duelen. Somos un solo movimiento, olímpico y paralímpico, todos distintos, todos diferentes, todos compitiendo por España y por esas medallas, dándolo todo, con esas pequeñas diferencias que siempre suman, compartiendo valores y un solo corazón".
Y Gálvez, en el mismo tono alegre y de excelente relación de toda la jornada, ampliaba también con sus palabras la buena voluntad general: "El camino para llegar aquí no ha sido nada fácil, representamos la historia de muchas personas, no somos deportistas solo sino el reflejo de todas esas personas que se levantan cada mañana para luchar por un sueño. Con pasión y orgullo todo es posible".
Y así terminó el acto, corto, que hay que coger un avión para que todos esos sueños de los que se hablaba se hagan realidad en París. Sin una sola mala cara, con aplausos y calor humano, así se van los deportistas españoles camino de unos Juegos Olímpicos.