Prohibido competir con hiyab en los JJOO... pero no para todas: "No quieren que se vea que son francesas y musulmanas"
Numerosas voces se alzan contra la decisión de Francia de prohibir a sus deportistas competir con velo cuando el resto sí pueden participar en la cita olímpica.
La foto se pinta fácil. No obstante, París cuenta con más de dos millones de personas que profesan la religión musulmana, por lo que es habitual pasear por la calle y ver a decenas de mujeres cubiertas con el hiyab, el velo con el que las mujeres islámicas cubren la cabeza y el cuello dejando la cara al descubierto. Sin embargo, hay diferentes lugares en la geografía parisina en los que la instantánea no será igual.
Se trata de los diferentes recintos que albergan las pruebas de los Juegos Olímpicos que la Ciudad de la Luz alberga desde el pasado 24 de abril, cuando comenzó la competición. Allí se puede ver compitiendo a mujeres con el hiyab, respetando las creencias y la libertad religiosa de todos los participantes. Una libertad que, sin embargo, no incluye a las atletas del equipo francés.
Cinco días antes de comenzar la cita olímpica la ministra de deportes francesa, Amelie Oudea-Castera, recordó la normativa francesa por la que las deportistas francesas no pueden lucir el hiyab en lugares públicos, incluidos la competición durante estos Juegos. Una medida que ha levantado una gran polémica y numerosas voces críticas por una medida que consideran que coarta la libertad de las deportistas francesas.
"Pensamos que todas estas prohibiciones son un claro ejemplo de discriminación y además de la violación de varios derechos humanos, por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión, asociación o reunión y también el derecho a la libertad de religión". Quien habla para Relevo es Carlos de las Heras, de Amnistía Internacional, que pone voz al rechazo por parte de la organización de esta medida. "E incluso, si lo llevamos más allá, dentro del ámbito deportivo es una negación del derecho a participar en condiciones de igualdad en estos eventos".

De momento, parece que su reclamación no ha tenido el efecto deseado. Sobre todo porque la respuesta es de todos menos clara. "La respuesta por parte de las autoridades francesas ha sido bastante mejorable. Es decir, estas autoridades gubernamentales han establecido que la legislación francesa no prohíbe vestir el hijab en actividades deportivas y delegan la responsabilidad en las propias federaciones nacionales". Algo que el Consejo de Estado reafirmó en 2023.
"Hemos tenido contacto con las federaciones de baloncesto, voley y fútbol y son las tres que han establecido esta prohibición, además del Comité Olímpico Francés a sus deportistas en los Juegos y cuando les hemos preguntado la respuesta por parte de estas federaciones o del Comité Olímpico francés ha sido que se trata de algo en favor o en defensa de los derechos a la libertad y a la igualdad. Esto es algo totalmente contradictorio con lo que deberían de ser unos Juegos Olímpicos. De hecho, las autoridades han dicho que estos son los Juegos de la igualdad y con esto no está promocionando esa igualdad".
La de Amnistía Internacional no es la única voz que se ha levantado contra esta prohibición. Por las puertas de la Gran Mezquita de París pasan al día centenares de personas para la oración. Allí se puede ver a muchas mujeres con el hiyab y también se escuchan voces contrarias a la medida impuesta en Francia. Es el caso de Chaid, un joven musulman que muestra su rechazo ante una medida que tilda de "discriminatoria".
"Hablamos de Francia como una república indivisible, pero en realidad está muy fragmentada. Están tratando de dividir a la población para ocultar los problemas reales"
"Es algo paradójico con respecto a los valores que defiende Francia. En concreto lo que tiene que ver con la libertad de expresión y la libertad de conciencia, ya que se autoriza a una parte de la población y se elimina para otros", reconoce este joven francés en Relevo. "Hablamos de Francia como una república indivisible, pero en realidad está muy fragmentada. Están tratando de dividir a la población para ocultar los problemas reales, en particular políticos y económicos, por los que atraviesa Francia en este momento".
Yassin, otro joven que al oír las preguntas se apresura a responder, se muestra contrario también "porque para mí es importante mostrar esta pluralidad en nuestros orígenes, en nuestras formas de expresar nuestras ideas. Lo que estamos tratando de mostrar es que nuestros valores, nuestra cultura puede ser identificables a largo plazo. Nos restringen esta libertad".
Otros países sí permiten competir con él
La medida resulta en cierto modo paradójica también por la postura del Comité Olímpico Internacional. "Para la Villa Olímpica se aplican las normas del COI", declaró a Reuters una portavoz del COI el pasado mes de abril. "No hay restricciones para llevar el hiyab o cualquier otro atuendo religioso o cultural". Sin embargo, en la pista sí se aplica esta prohibición por parte de Francia, aunque no así por los otros 37 países que permiten el uso de velo, algunas posiblemente obligadas por sus propios gobiernos.
"Va a ser algo que va a llamar mucho la atención, que deportistas musulmanas francesas no puedan llevar este hiyab y que, por ejemplo, estén compitiendo en una misma competición con deportistas de Irán o Arabia Saudí, que sí lo llevan", recuerda De las Heras. "En Francia existe un serio problema con los códigos de vestimenta de las mujeres musulmanas, más allá del deporte. No es una cosa de ahora, de los Juegos. Es una muestra de discriminación hacia las mujeres musulmanas en general".
Elegir entre deporte y religión
En ese aspecto también incide Assile Toufaily, una exfutbolista de origen libanés, que se ha convertido en una de las voces más críticas con esta medida. Toufaily no cree que en la medida exista tanto un componente de islamofobia como una cuestión de igualdad de genero. "Es una discriminación. Hay un poco de islamofobia, pero sobre todo es por ser mujeres. No quieren que se vea que son francesas y musulmanas. Es pura hipocresía. Es una medida discriminatoria. ¿Cómo puedes hablar de tener un torneo con igualdad de género y no dejas participar a tus deportistas 'hijabis' por el velo?".
"Creo que hay razones políticas detrás de esta decisión. Francia se enorgullece de ser un país "laico" donde la religión no tiene su lugar en la sociedad. Entonces están utilizando este concepto como arma para sus propios beneficios", apunta Toufaily, que señala también otro aspecto de esta medida, como es la pérdida de talento por parte de la delegación francesa, al no permitir que deportistas como la jugadora de baloncesto Diabi Konaté participen con hiyab, teniendo que elegir entre su carrera y su religión.
De eso sabe mucho Lina Bousaha. Ella se formó en la cantera del PSG e incluso llegó a debutar con el primer equipo, pero tuvo que salir de Francia cuando tuvo que elegir y se marchó al Al-Nassr de Arabia Saudí, donde comparte escudo con Cristiano Ronaldo. "Esta decisión me parece profundamente injusta y triste. Impedir que las atletas compitan debido a su elección de usar el hijab va en contra de los valores de inclusión y diversidad. Impide que estas deportistas, con talento, representen a su país y persigan su pasión mientras se mantienen fieles a sus creencias religiosas. Esto crea una sensación de rechazo y puede provocar importantes problemas mentales", cuenta a Relevo.
Ella tuvo que elegir. Y lo tuvo claro: "Me lesioné y decidí usar el hiyab durante ese tiempo. Sabía que llevar el hiyab me impediría jugar a un alto nivel en Francia y estaba dispuesta a aceptarlo en ese momento. La única opción para seguir jugando respetando mis creencias era salir de mi país, que es lo que finalmente hice", concluye la futbolista, ex del Paris Saint Germain, que lamenta la decisión de Francia de no permitir a sus deportistas competir con hiyab. Una polémica que ha dejado un claro clima de agitación social y política en un país que se ha acostumbrado a vivir en esos niveles de tensión, como recuerda desde Amnistía Internacional.
"En Francia en los últimos años, y lo hemos visto con otros temas, por ejemplo, relativos a migración, a refugiados, a solicitantes de asilo y distintos movimientos, hemos visto cómo han crecido en estos últimos años. Estos movimientos de ultraderecha tienen mensajes islamófobos de este estilo, con lo cual Francia no está haciendo, por así decirlo, no está haciendo en los últimos años gala a estos tres principios que decían, de libertad, de igualdad y de fraternidad".