JJOO

El secretismo de los Juegos llega hasta la llama del pebetero: "Me enteré a las 9:40... y de mi compañero media hora antes"

Pérec ha desvelado que descubrió que era la encargada esa misma mañana y que hasta el segundo final no supo quién la acompañaría.

El momento de encender el pebetero./REUTERS
El momento de encender el pebetero. REUTERS
Jonás Pérez

Jonás Pérez

La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos dio lugar a todo tipo de comentarios y opiniones diversas. Sin embargo, su final, un broche perfecto para gritar al mundo el enorme valor del espíritu olímpico, no dejó lugar a dudas: fue el broche perfecto a un escenario difuso, marcado enormemente por la lluvia y que contó con protagonistas legendarios. Los dos finales fueron Marie-José Pérec y Teddy Riner, encargados de encender el pebetero y dar comienzo de forma oficial a París 2024. La llama llegó a un globo aerostático que sobrevoló el cielo de París para evidenciar que el deporte es un asunto universal.

Pero una ceremonia tiene mucho más trabajo en la sombra. Hasta el mismo día apenas se conocía nada más allá de la actuación de Lady Gaga, aunque se había filtrado la participación también de Celine Dion. Los encargados de encender el pebetero sí eran el secreto mejor guardado. De hecho, Teddy Riner ni siquiera había sonado. Sí su compañera Marie-José Pérec... ¡pero ni ella lo sabía! La exdeportista ha reconocido en una emocionante entrevista a France 2 cuándo se enteró y podemos asegurar que resulta sorprendente.

"Me enteré el día de la ceremonia, por la mañana, a las 9:40, que iba a ser yo. Fue simplemente extraordinario. Cuando vi el nombre de Tony Estanguet en el teléfono comencé a llorar. Me dijo que lo iba a hacer con alguien y hasta la noche no lo supe", desvela la que fuera triple campeona olímpica en atletismo en las pruebas de 200 y 400 metros.

Si ya sorprende que no lo supiera hasta el mismo día de la competición, incluso resulta más chocante que no conociera la identidad de su compañero hasta el mismo momento en el que caminaron juntos con la antorcha para protagonizar una imagen que pasará a la posteridad. Aunque sí sospechó porque se tenían que reunir antes de que comenzara el evento. Pero dudó, claro.

"Media hora antes de que sucediera, me di cuenta que era él, cuando llegó al Louvre. Me conmovió mucho que fuera Teddy. Es como mi hermano pequeño. Pero hasta el final tuve la duda de que fuera Zidane", recuerda. Natural, porque el que fuera jugador y entrenador del Real Madrid estuvo muy presente, fue de los primeros en aparecer en pantalla y después recibió la antorcha de la mano del misterioso enmascarado.

Las lágrimas que encendieron el pebetero

Tanto Riner como Pérec saben que el momento que vivieron unidos se proyectará dentro de cien años y entrará en los libros de historia. Fueron unos afortunados y a ambos les une la isla en la que nacieron, lejos de las fronteras de París: "En un momento, le dije a Teddy que me diera la mano. Surgió una energía especial, teníamos lágrimas en los ojos y nos dijimos: 'Todo esto es por Guadalupe".

Probablemente nunca imaginaron que serían deportistas, menos leyendas olímpicas, todavía menos encender el pebetero mientras miles de millones de personas les veían desde la televisión. Por eso, su acto no es más que una llamada a todos aquellos que sueñan con que algo así les va a llegar: "Venimos de una pequeña isla y sabemos de toda la esperanza que enviamos a los jóvenes. Enviamos el mensaje de que todo es posible cuando te dan los medios para vivir tus sueños".

La última pregunta era inevitable. A una atleta tan consagrada, que ha sumado tres oros olímpicos... ¿con qué se queda? "Sinceramente, ni en mi imaginación... Esto es más grande y más fuerte que una medalla de oro. Contamos la historia de los Juegos Olímpicos". Una historia de enorme belleza que dio comienzo este viernes y que se extenderá por las dos próximas semanas. Una historia que comenzó con Riner y Pérec, que se enteraron... ¡ese mismo día!