JUEGOS OLÍMPICOS

El boicot amenaza a París 2024 por la vuelta a la competición de los deportistas rusos

El Comité Olímpico Internacional presentó un plan para levantar el veto impuesto por la invasión de Ucrania.

El boicot amenaza a París 2024 por la vuelta a la competición de los deportistas rusos
José M. Amorós

José M. Amorós

A un año y medio para la celebración de los terceros Juegos Olímpicos de la historia en París, comienza a crecer una escalada de controversia sobre la participación de deportistas rusos en la cita. Tras el anuncio del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, de una cercana retirada del veto por la invasión de Ucrania, los lobbies occidentales comienzan a apretar en su convicción contraria a su vuelta de la competición. El COI se apresuró a destacar que se trataría de un plan para permitir competir a los deportistas ("que no han iniciado la guerra") y no del país como tal, pero parece que la decisión no convence a pesos pesados del olimpismo de los últimos años.

El exmiembro noruego del COI, Gerhard Heiberg, ha afirmado en un encuentro con la prensa británica que "los países vecinos de Ucrania pueden recurrir a un boicot" si se hace efectivo el levantamiento de la prohibición. Además, el que fuera máximo dirigente de Lillehammer 1994 ha desvelado el nerviosismo que existe en los círculos de los países occidentales: "Es demasiado pronto para un plan para idear condiciones aceptables para la inclusión de atletas rusos. Los aliados de Ucrania, de hecho, toda Europa, están totalmente justificados en su preocupación".

Unas declaraciones que se unen a las realizadas hace algunas semanas por parte de Dick Pound, otro exmiembro histórico canadiense del COI, que expuso que "las naciones ilegales no son bienvenidas". En la misma línea se ha pronunciado Craig Reedie, director del Comité Organizador de Londres 2012 y expresidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que ha externalizado en público su desaprobación: "Thomas es muy consciente de mi punto de vista sobre lo que no es una dirección sabia". Unos apellidos con peso que pueden ser portavoces de un movimiento en la sombra a favor del boicot.

Ningún cargo francés, ni político ni de organización de París 2024, se ha pronunciado por el momento sobre la posible participación rusa en unos Juegos que están cuidando con mimo en cuestiones de imágenes. A la espera de una pronunciación oficial de Tony Estanguet, máximo responsable organizativo, ha sido el histórico comentarista francés del diario L'Equipe Alain Lunzenfichter quien ha levantado la voz. "La actitud del COI no es muy intelectual. Es una locura, este plan mataría los Juegos de París", ha dicho el periodista, que ha añadido que "nuestra ambición podría convertirse no en los Juegos Olímpicos, sino en los Juegos de la Guerra". Ante los pronunciamientos sobre que el deporte mundial necesita del potencial deportivo ruso, Lunzenfichter lo deja claro: "Los Juegos no necesitan a Rusia, no si consideramos los horrores en Ucrania".

El COI, sabedor del descontento occidental de su plan, ha abierto la posibilidad de que la vuelta sea de un modo progresivo y, tras meses de negociación, ha conseguido el beneplácito del Consejo Olímpico Asiático, que engloba los comités nacionales, para que la vuelta pudiera ser a través de competiciones en su territorio si la cosa se enquista en Europa. En las últimas fechas, se han conocido las intenciones de que las federaciones rusas salgan de las confederaciones europeas como, por ejemplo, de la UEFA.

Un plan sin fisuras... o eso parece

Bach no se lanzó a anunciar su plan de manera inconsciente, por motu proprio y sin una base de apoyo cerrado. Según cuentan fuentes cercanas al COI, en los últimos meses se han llevado a cabo decenas de reuniones bilaterales con representantes franceses y estadounidenses que se zanjaron con éxito. Como se pudo comprobar con la primera reacción del Comité Olímpico Estadounidense en declaraciones de su presidenta Sussane Lyons al Wall Street Journal hace tan solo unos días: "Es necesaria la vuelta de los deportistas rusos para preservar los ideales olímpicos, que incluyen la admisión de atletas a pesar de las acciones indeseables de sus gobiernos". Unas palabras que son un apoyo fundamental para Bach y que dan alas a su plan.

Por su parte, el máximo dirigente del olimpismo parece haber logrado también el OK del presidente Macron y su gobierno a la entrada de rusos en el país. Según el plan publicado, el COI especifica que los representantes nunca irán bajo la bandera ni el nombre de Rusia (en las últimas sanciones por dopaje, participaron bajo la bandera del Comité Olímpico Ruso) para ser de una manera 100% neutral. La idea sería la creación de un equipo similar al Equipo de Refugiados, una cuestión fundamental para lograr el apoyo francés.

¿Hay posibilidad real de que continúe el veto a los rusos?

Los lobbies norteamericanos y británicos tienen un fuerte peso en el esquema del Comité Olímpico Internacional, como se ha podido comprobar en varias decisiones de los últimos años. La base económica de la organización de unos Juegos Olímpicos proviene de la venta de los derechos de emisión de las citas olímpicas y los patrocinados que, en su mayoría, provienen de países de estos entornos o aliados fieles. La inversión de la empresa de comunicación NBC estadounidense o las multinacionales deciden posiciones dentro del COI, intervienen en elecciones de sedes o la inclusión de deportes.

Sobre en qué puede afectar este poder en el tema Rusia, hay que recordar que algunas de estas grandes compañías decidieron abandonar el país tras el inicio de la guerra, buscando desvincularse de la imagen del país y Vladimir Putin. Ahora, podrían convertirse en un fuerte contrapeso para hacer cambiar los propósitos del COI. No money, no party.