Desde el keirin hasta el scratch: todas las modalidades del ciclismo en pista
Pese a ser una disciplina olímpica que ha granjeado varias medallas a España, el ciclismo en pista es el gran desconocido del deporte del pedal.

Probablemente, el ciclismo en pista es el gran desconocido del deporte de los pedales. Todo ello pese a ser disciplina olímpica y haber sido fuente de medallas para la delegación española. En total, nuestro país ha conseguido nueve preseas en el velódromo (tres oros, tres platas y tres bronces). Sin embargo, más allá del nombre de Joan Llaneras, leyenda absoluta del olimpismo español, todavía son muchos los aficionados que desconocen por completo su funcionamiento.
Sobre todo porque a diferencia de lo que sucede con el ciclismo en carretera, que se divide en dos modalidades: ruta y contrarreloj, el ciclismo en pista consta de varias disciplinas muy diferentes entre sí. Esto hace que para un público más casual pueda resultar más difícil de seguir. Al fin y al cabo, no es una carrera al uso en la que el ciclista que va más adelantado es el primero y, por tanto, será el ganador.
Qué es el ciclismo en pista
Lo primero a determinar es que el ciclismo en pista posee unas particularidades que lo diferencian del ciclismo en ruta, mucho más popular tanto a nivel de práctica entre aficionados como espectáculo consumido por televisión. La principal característica del ciclismo en pista es que se disputa en un velódromo cerrado de 250 metros de perímetro. Se trata de un recinto peraltado, algo que sirve a los pistards para controlar la velocidad ya que la segunda diferencia importante es que las bicicletas no cuentan con frenos.
De hecho, las monturas utilizadas son de piñón fijo. Esto significa que las bielas no dejan de rodar hasta que la bicicleta se detiene por completo. Es el mismo funcionamiento que, por ejemplo, poseen las bicicletas estáticas utilizadas para hacer spinning. Por ello, claro, carecen no solo de frenos, más allá de pedalear hacia atrás, sino también de cambios, ya que están montadas con un único plato y piñones. En un contexto de máxima velocidad y espacio reducido, esto supone una mayor seguridad ya que se eliminan los cambios bruscos y los frenazos inesperados.
Las modalidades que hay en el ciclismo en pista
El ciclismo en pista se divide, fundamentalmente, en dos disciplinas: velocidad y resistencia. Las diferencias se explican por sí solas, mientras que unas son pruebas cortas en las que se busca, fundamentalmente, ser más explosivo que el rival, las otras tienen una mayor duración, lo que no implica que sean vertiginosas. Aunque existen más modalidades, en la actualidad son cinco las pruebas de ciclismo en pista recogidas en el programa olímpico. Todas ellas se disputan tanto en competición masculina como femenina.
De esta manera, dentro de unos Juegos Olímpicos, en velocidad nos podemos encontrar tres pruebas (velocidad individual, velocidad por equipos y keirin), mientras que la resistencia está representada en las modalidades de persecución por equipos y omnium.
Velocidad individual
Quizá la prueba más espectacular por ser un duelo cara a cara entre dos pistards. Aquí entra en juego tanto la potencia de los ciclistas como la estrategia de carrera, ya que aunque se celebra a tres vueltas solo se cronometran los últimos 200 metros. Por ello, una buena táctica es tan importante como ser explosivo en el pedaleo. De hecho, las tentativas entre ambos contendientes son lo que hacen especial esta modalidad. En ocasiones se pueden observan como los dos contendientes se quedan prácticamente parados esperando una respuesta del oponente. En realidad, se trata de una pugna por posicionarse en la parte más corta de la pista, la llamada línea del sprinter. Llegar al tramo final en ella supone una ventaja que generalmente es definitiva en el desenlace.
Velocidad por equipos
En la prueba de velocidad por equipos compiten tres ciclistas por escuadra, saliendo a rodar todos juntos a la pista. Se trata de una carrera a tres vueltas, y en cada una se va eliminando un ciclista. De esta manera, primero rueda un grupo de tres que, cuando se da el primer giro al velódromo, quedará en dos y, posteriormente, en uno. Ese último pistard recorre los 750 metros, por lo que deberá ser el más resistente del grupo.
Es importante tener en cuenta que los competidores no pueden abandonar la prueba hasta haber realizado una vuelta completa. De lo contrario, el equipo es descalificado. Asimismo, la táctica es importante ya que, en la fase de grupo, es muy importante aprovechar el drafting. Sobretodo para que el tercer ciclista sufra el menor desgaste posible antes del sprint final.
Keirin
Se trata de una prueba individual del velocidad con origen en Japón. En total, participan siete corredores con la novedad de que siguen a un lanzador, que circula en un vehículo motorizado. Durante las primeras cinco vueltas y media (1.400 metros), el dermy, como se llama en el argot, va aumentando su velocidad de manera progresiva (de 30 a 50 kilómetros por hora en la prueba masculina y de 25 a 45 km/h en la femenina).
Una vez completado ese tramo inicial, la liebre se retira de la pista y comienza el duelo. Se trata de un sprint de dos vueltas y media (600 metros) en el que el primero en cruzar la línea de meta gana.
Persecución por equipos
Probablemente la prueba más icónica del ciclismo en pista, esa que primero aparece en el imaginario colectivo al hablar de ella. Pese a que también se celebra de forma individual, esta dejó de ser parte del programa olímpico en 2012 como parte de la reestructuración llevada a cabo para conseguir una mayor paridad sin aumentar el número de pruebas. La versión por equipos, sin embargo, sí que se mantuvo.
La mecánica es simple. Cada equipo está formado por cuatro corredores e inician la prueba en extremos opuestos de la pista. Así, el objetivo es alcanzar al otro. El que lo consiga es el ganador. En caso de que no suceda, el vencedor será el conjunto que logre completar 4 kilómetros en menos tiempo (16 vueltas).
Omnium
El omniun es un compendio de cuatro pruebas: scratch, tempo, eliminación y carrera por puntos. Todos los eventos se celebran en un mismo día y cada participante consigue un número determinado de puntos según su clasificación en cada uno de ellos. Las carreras de scratch, tempo y eliminación otorgan 40 puntos al ganador, 38 al segundo clasificado, 36 al tercero y así sucesivamente. Los ciclistas que terminan del 21º hacia abajo reciben un punto.
La última prueba siempre es la carrera por puntos, en la que los ciclistas comienzan con la puntuación que han acumulado hasta el momento. En ella pueden tanto sumar puntos como restar alguno de los conseguidos. El ganador final del omnium es el corredor que finalice esta carrera con más puntos en su haber.
El scratch es lo más parecido a una carrera de ciclismo en ruta, ya que consiste en un todos contra todos en el que el primero en cruzar la línea de meta gana. Las distancias varían según sea la prueba masculina o la femenina. Los hombres deben recorrer 10 kilómetros (40 vueltas), mientras que las mujeres han de cubrir 30 vueltas (7,5 km).
Las distancias a recorrer se repiten en tempo, aunque no así el formato. En este evento, a partir de la quinta vuelta se otorga un punto al ganador de cada ronda. Además, si un corredor consigue doblar al grupo, obtiene 20 puntos. El ganador de la prueba es el que consigue sumar más puntos una vez se cubren las 40 o 30 vueltas de rigor.
Por su parte, en la carrera de eliminación se va eliminando un ciclista cada dos vueltas. Así, el último en cruzar la meta en vueltas alternas debe abandonar la prueba hasta que solo quede un corredor en la pista.
La carrera por puntos es la que decide el ganador de la prueba. Cada ciclista parte con el número de puntos conseguidos hasta la fecha. En total, se trata de una carrera de 30 kilómetros en la prueba masculina y 30 km en la femenina. Cada cinco vueltas, se produce un sprint en el que se reparten 5, 4, 3, 2 y 1 puntos a los cinco primeros clasificados. Pero no es la única forma de puntuar. Si un ciclista consigue doblar al grupo obtiene 20 puntos, mientras que aquellos doblados restan 20. Esto hace que la estrategia gane un peso específico, con cada corredor siguiendo tácticas diferentes que, a su vez, influyen en el plan de carrera del contrario.
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