SALTOS DE TRAMPOLÍN

De shows en cruceros a competir en acantilados de 20 metros: "Cuando te lanzas, esa adrenalina..."

Paula Gilabert pasó de artista de cruceros saltando en trampolín 10 metros a competir en Red Bull desde acantilados de 20 metros en tan solo tres meses.

Paula Gilabert saltando desde 20 metros en Irlanda del Norte. /PAULA GILABERT
Paula Gilabert saltando desde 20 metros en Irlanda del Norte. PAULA GILABERT
Aroa Cosín Goñi

Aroa Cosín Goñi

Paula Gilabert era una niña cuando empezó en el salto de trampolín. Su especialidad eran saltos a la piscina desde máximo 3 metros. Lo que nunca imaginó es que acabaría saltando 20 metros desde rocas hasta un acantilado en una de las competiciones más duras de Red Bull en Clif Diving, una modalidad de su deporte que se aleja mucho de lo que Gilabert acostumbraba a hacer. Fue en Irlanda del Norte cuando se estrenó en esta disciplina para la que se preparó en apenas un par de meses.

Antes de todo esto, la catalana ya se había despedido hacía años del mundo de la competición y se dedicaba a saltar en trampolín como artista en cruceros. "Trabajé en el barco más grande del mundo. Ahí me empezó a llamar la atención el salto de altura, High Diving, saltar de más de 10 metros, yo no pasaba de ahí, es otra disciplina. En abril de este año pedí permiso para saltar desde 17 metros. Era complicado porque con mi contrato no podía, pero el último día, en abril de este 2024, me dejaron", cuenta Gilabert en declaraciones a Relevo.

A partir de ahí, volvió a casa y empezó a entrenar en esta altura. En Madrid, el único lugar en España en el que existe una plataforma que llega a los 15 metros, realizó los saltos suficientes como para poder optar a competir en esta altura, y su entrenador mandó sus videos a los organizadores de un evento en Italia. El problema era que esa competición alcanzaba los 20 metros, y Gilabert no tenía opción a saltar desde tantos metros.

"Tuve la suerte de conocer a Rhiannan Iffland, que actualmente es la campeona del mundo. Conectamos mucho y me propuso irnos a Austria, que es donde está la única plataforma europea de 20 m. Me enseñó a hacer esos saltos y conseguí presentar videos con esa altura para ir a Italia". Gilabert triunfó en esa competición con un séptimo puesto y fue el trampolín, nunca mejor dicho, para poder ser invitada a participar tres días después en Irlanda del Norte a una de las competiciones de Red Bull más duras hasta el momento.

Allí el reto ya no era el High Diving que Paula venía entrenando desde hacía tan solo tres meses, esto eran palabras mayores. Se trata del Clif Diving. Aquí, a la dificultad de la altura se le suman las condiciones del entorno y de la propia plataforma desde la que se salta. De los cuatro saltos que se realizan, los dos primeros son desde dos ubicaciones distintas donde no hay plataformas, simplemente son rocas de acantilados a los que hay que acceder desde un descenso con arneses. "Respirar y ver el oleaje, el viento... son cosas a las que no estás acostumbrada".

Para poner más en valor todavía lo que consiguió Gilabert en tan poco tiempo, tuvo que cambiar su técnica, la que siempre tenía. Dejar de caer de cabeza para caer de pie, pero sobre todo vencer el miedo a ese vértigo y esa inseguridad que da el salir de la zona de confort de la piscina y las plataformas. "Llegamos a los 80 km por hora. A la Paula de hace, no sé, cinco años, incluso menos, le daría pánico pensar en lo que hago ahora".

Gilabert no piensa más allá de lo conseguido, no tiene próximos retos, tan solo seguir entrenando, pero disfruta de su evolución. "Estoy muy orgullosa de lo que he conseguido. Además de todo esto, es que el miedo a hacerte daño siempre está, pero todo es mental, tienes que confiar en lo que has entrenado, igualmente vas a mirar abajo y da pavor, pero cuando te lanzas, esa adrenalina...".