¿Cuáles son las diferencias entre el snooker y el billar?
Cuando hablamos de billar en España nos referimos generalmente al billar americano o pool. Nada que ver con el snooker que vemos por televisión.

El billar es un juego muy popular en España, aunque poco a poco se ha estandarizado el billar americano como juego por defecto hasta eliminar prácticamente el rastro de cualquier otra modalidad. De hecho, actualmente, cuando se habla de billar, automáticamente se piensa en bolas lisas y rayadas. Resulta complicado encontrar un bar o un pub un con un billar de carambolas, sin troneras. Por su parte, el llamado billar español, en el que los jugadores debían lograr una suma de puntos superior a 66 puntos, ha caído en el olvido casi por completo.
El billar inglés, también conocido como snooker, tampoco ha conseguido una gran penetración en nuestro país. Y eso que se trata, probablemente, de la modalidad mejor organizada de todas. Aquella que ha logran romper la frontera de juego o pasatiempo para convertirse en un deporte. Sus torneos más importantes son televisados y la estética del juego es fácilmente reconocible. Sin embargo, muchos son los que desconocen sus reglas o las particularidades que le diferencian del pool.
Las diferencias que tiene el snooker con el billar
El snooker y el pool son dos juegos de billar cuya mecánica consiste en introducir unas bolas en unas troneras que se encuentran repartidas a lo largo de la mesa: una en cada esquina y dos en la parte mitad. Para ello, los jugadores utilizan un taco y una bola blanca, con la que han de golpear las bolas objetivo. Prácticamente ahí terminan las similitudes entre las dos disciplinas.
La primera diferencia importante es la mesa. La mesa de snooker es la más grande de entre todas las modalidades de billar que existen, con un tamaño de 3,60 por 1,80 metros. Esto, en un juego de precisión, resulta clave ya que aumenta la dificultad exponencialmente. Por ello, es habitual ver a algunos jugadores de snooker ayudarse con un puente para alcanzar según qué bolas. Por su parte, las mesas de billar americano poseen unas dimensiones de 2,24 por 1,12 metros, lo que hace que la mesa sea accesible para todo el mundo.

Evidentemente, con una mesa de mayor tamaño, los tacos de snooker también tendrán un mayor longitud. Aunque no hay una medida concreta, sí que poseen una largura superior a 149 cm, además de un mayor peso. Por su parte, los tacos de pool miden unos 1,47 cm y poseen un peso sensiblemente inferior, lo que les hace más manejables.
Finalmente, al menos en lo que a equipamiento se refiere, la última gran diferencia son el número de bolas que se emplean en cada juego. Además de la bola blanca, en el billar se utilizan un total de 15 bolas: 7 lisas, 7 rayadas y una negra. Por su parte, en el snooker se emplean 21 bolas: 15 rojas, una amarilla, una rosa, una azul, una marrón, una verde y una negra (más la bola blanca de tiro). Las bolas del snooker, además, son ligeramente más pequeñas, con un diámetro de 52,5 mm por los 57,15 mm de las bolas de pool.
Reglas de billar y snooker
Diferente equipamiento y diferentes reglas. El snooker y el billar americano poco tienen que ver entre sí. En el billar, los jugadores se reparten las bolas lisas y las rayadas. El objetivo principal es introducir el grupo de bolas asignado antes que el rival. Para el final siempre se dejará la bola negra. El billarista que consigue introducir en la tronera todas las bolas de su grupo asignado más la bola negra gana la partida.
El reglamento del snooker es mucho más complejo. Ambos jugadores juegan con el mismo set de bolas, que tienen una puntuación diferente asignada según su color. Las bolas rojas valen 1 punto, mientras que el resto van en orden ascendente (amarillo 2 puntos, verde 3, marrón 4, azul 5, rosa 6 y negra 7). El orden en el que se juegan las bolas, además, importa. Primero, el jugador debe meter una bola roja. Si lo consigue, puede ir a por una de color. En caso de lograrlo, continúa con la secuencia bola roja, bola de color hasta que falle, momento en el que pierde el turno. Las bolas de color se van reponiendo, mientras que las rojas no. Una vez que no quedan bolas rojas sobre la mesa, los jugadores deben ir a por las bolas de color en orden de menor a mayor, siendo la negra la última. Gana la partida el jugador que consigue más puntos.