Las leyendas del deporte femenino: "En París podemos superar las medallas de Londres"
Ángela Pumariega, Brigitte Yagüe y Jennifer Pareja, tres de las medallistas en 2012, recuerdan sus logros en 'El Relevo Olímpico' y analizan los próximos Juegos Olímpicos de 2024.

Londres, agosto de 2012. En la última semana de los Juegos, la delegación española confirma su extraordinario estado de forma y, en un rush final sin precedentes, escala varios puestos en el medallero gracias al desempeño de tres mujeres.
Primero, Brigitte Yagüe, que corta de raíz la mala suerte en los dos últimos ciclos olímpicos y gana la medalla de plata en taekwondo. Dos días después, el equipo femenino de waterpolo, liderado por Jennifer Pareja, que poco después sería elegida por la FINA como la mejor jugadora del planeta, repite el color del metal tras caer con honores en la final ante Estados Unidos, máxima favorita al triunfo final. Por último, el día 11, a pocas horas ya de la ceremonia de clausura, la tripulación de Ángela Pumariega —acompañada por Sofía Toro y Támara Echegoyen— cierra la aventura de España con un codiciado oro en la bahía de Weymouth, al sur de Inglaterra.
"Fueron los Juegos de nuestras vidas", coinciden todas, emocionadas al echar la vista atrás. Hoy, once años después de aquel sueño, que duró no una, sino varias noches de verano, y con París 2024 a la vuelta de la esquina, las tres, Yagüe, Pareja y Pumariega, cruzan sus caminos en Madrid para brindar por el deporte español en 'El Relevo Olímpico'.
"Los Juegos de Londres fueron los Juegos de la mujer. Sin duda, un antes y un después, no solo para España, sino para todos los países con representación olímpica. Todos, sin excepción, tenían una mujer en su delegación", recuerda Pumariega, que lleva la cita de 2012 tatuada en la piel. Razón no le falta. En la capital del Reino Unido, justo dos décadas después del boom de Barcelona '92, las deportistas españolas tocaron techo con 13 medallas —20, sumando a los hombres— y establecieron un récord que todavía hoy se mantiene intacto.
"Es muy difícil batir la marca, pero creo que en París lo podemos conseguir", declara Yagüe. Más aún, claro, si tenemos en cuenta las dos últimas citas olímpicas. En Río 2016, España conquistó 17 preseas, nueve de ellas logradas por mujeres (el 53%); cinco años después, se conquistaron las mismas medallas en Tokio, pero solo seis fueron ganadas en pruebas femeninas (35%).
"Es muy importante que tengamos referentes femeninos —como Adriana Cerezo, como Ana 'Furia' Ortega y como Leslie Romero, presentes en 'El Relevo Olímpico'—, para que cada vez más niñas tengan una figura a la que admirar y en la que querer verse reflejada como deportistas", concluye la regatista asturiana.
Vida nueva y con un ojo en París 2024
Como no podía ser de otra forma, las tres deportistas, encantadas de reencontrarse con viejos amigos y admirar a las futuras medallistas en 'El Relevo Olímpico', ya tienen la mente en los Juegos Olímpicos de París. "Está a la vuelta de la esquina y, aunque todavía muchas deportistas se tienen que clasificar, tenemos muchísimas ganas de vivirlo", aclara Yagüe.
Al final, los Juegos son otra cosa, algo incomparable al resto de eventos deportivos. Por mucho que se quiera enfocar como una competición más, sobre todo desde el lado de quien compite, su magia es incontrolable. "Es preparación, es esfuerzo, es sacrificio, pero también un punto de suerte, porque se tienen que alinear todos los astros durante los 15 días que duran los Juegos", explica Pumariega.
Ella, como sus compañeras, también medallistas hace algo más de una década en Londres, tiene una vida muy diferente a la de 2012. Ahora es política —candidata a la alcaldía de Gijón—, algo que no le impide mantener la afición por la vela y el resto de deportes olímpicos: "Lo sigo mucho porque me apasiona y, de hecho, siempre digo que la política necesita los valores del deporte".
Yagüe, por su parte, ha preferido no alejarse demasiado del tatami. Después de conseguir la ansiada medalla en Londres —después de dos ciclos olímpicos, Atenas y Pekín, cargados de mala suerte—, se retiró como una de las leyendas del taekwondo internacional y ahora es pieza clave en la preparación de Adriana Cerezo, de la que solo habla maravillas.
"Está muy preparada desde pequeña y es una bestia. Me hace recordar mucho mi época de deportista", admite, incapaz de disimular un brillo en los ojos que solo reflejan los mejores recuerdos de una vida. "No echo en falta el sacrificio que supone entrenar cada día, dejártelo todo en cada entrenamiento, pero sí la competición. Lo daría todo por estar en París".