MUAYTHAI

Carlos Coello completa su 'manita' y cierra el círculo en el Nuevo Mirandilla

El gaditano logró proclamarse campeón mundial de muaythai por quinta ocasión. Coello alzó el cinturón WPMTA del pluma tras finalizar en tres asaltos al tailandés Sikanphai.

Carlos Coello recibe una camiseta del Cádiz tras su victoria sobre Sikanphai./
Carlos Coello recibe una camiseta del Cádiz tras su victoria sobre Sikanphai.
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Carlos Coello ha tenido durante cinco años una noche grabada en su cabeza. El gaditano, de 34 años, está en el mejor momento de su carrera. En febrero volvió a ganar un Mundial ante su gente, pero tenía una deuda pendiente con el Nuevo Mirandilla. El luchador siente devoción por el Cádiz CF y pelear en el estadio de su equipo fue uno de los momentos de su vida. Cayó y por ello necesitaba quitarse la espinita. "Lo he logrado. He cerrado el círculo, pero esto no ha hecho nada más que empezar. Tengo muchos proyectos en mi cabeza para mi ciudad y mi deporte", apuntó el andaluz tras proclamarse campeón mundial WPMTA (peso pluma). Su quinto título mundial. Otro hito.

El local congregó a miles de personas en el Nuevo Mirandilla, las cuales vibraron con su victoria sobre el tailandés Neungsiam Sikanphai. Le finalizó en el tercer asalto tras un gran pleito. Coello empezó manteniendo las distancias. Ganó el primer asalto por poquito porque no quiso arriesgar, pero en el segundo round todo cambió. El gaditano trabajó bien con sus piernas, lo que le permitió dañar al tailandés con una contra. Tras tres patadas al muslo, Sikanphai se fue al suelo. El camino hacia la gloria estaba abierto.

Los dos minutos de descanso, tradicional en los pleitos en Tailandia y que se respetaron al tratarse de un título de ese país, le sirvieron para recuperarse al visitante, pero el daño estaba ahí. Coello le propinó hasta cinco patadas de inicio en esa zona y sólo tuvo que seguir trabajando hasta encontrar el momento para repetir y finalizar a Sikanphai. El resultado fue perfecto y el público estalló en júbilo, pero a Coello le costó sonreír. "Han sido semanas complicadas y aunque el resultado ha sido el esperado, no he tenido buenas sensaciones", desveló al terminar.

Su habitual sonrisa volvió a su rostro cuando un representante del Cádiz CF le entregó una camiseta del club. Un gran campeón siempre es exigente y Coello quería dar lo mejor a sus aficionados. No es difícil idear un show así y pelear por un Mundial, pero, aunque no lo vio en primera instancia, ofreció un espectáculo de primer nivel. No todos los días se ve a una leyenda en directo. Con 34 años, el gaditano tiene carrete y muchos proyectos. Su ciudad le espera. La gloria, también.