Nayanesh Ayman, el medallista mundial que empezó a pelear para defender a su madre de un maltratador
Nayanesh Ayman vuelve a recuperar sensaciones tras una larga lesión. Además, da el salto a la política con Ganar Alcorcón.
"Mi madre me dice que mi padre no es mala persona, pero le gustaba el alcohol y ahí empezaron los problemas", asegura Nayanesh Ayman (34 años, República Democrática del Congo). Su vida es la de un superviviente. Con un año tuvo que abandonar, junto a su madre, su país natal. Desde entonces lo único que ha hecho es reinventarse y crecer. "La segunda vez que mi padre pegó a mi madre ella decidió irse. Mis abuelos tenían una buena posición económica en mi país y le ofrecieron quedarse en su casa, pero si decidía ir a Europa no la apoyarían", añade el luchador a Relevo.
Su madre optó por intentar tener una vida mejor en Francia y allí se fue el pequeño Nayanesh. El primer año y medio de vida ambos vivían en un minúsculo trastero que "no tenía ni ducha". "Veía todo como un juego. Era un niño", afirma Ayman. Hasta los nueve años ambos vivieron en Francia. Su madre había estudiado en Bélgica, pero al no tener papeles y no conocer a nadie tuvo que trabajar en lo que podía. En Europa también encontró el amor, aunque de nuevo volvió a ser maltratada. "Una noche ese hombre estaba pegando a mi madre. Creía que la iba a matar y le intenté clavar un cuchillo en la espalda. Él empezó a pegarme a mí y me rompió una costilla. Después de eso se fue y nosotros nos marchamos a Bélgica", recuerda.
Una vez en Bélgica tuvieron que empezar de cero. Nayanesh había madurado muy pronto y desde muy pequeño fue consciente de todo. Dos años después viajaron a España. Allí les recibió una hermana de su madre, la cual tenía una buena posición económica. Iba a abrir un comercio y su vida al fin parecía clarificarse. Todo cambió de la noche a la mañana. Su abuelo falleció y su madre se tuvo que ir al Congo. Iba para unos días y estuvo tres meses al tener problemas para volver por el visado. En ese lapso de tiempo, Nayanesh vio como a su tía le daba un ictus y el día después falleció. Estaba sólo, no conocía el idioma, no tenía papeles y su madre estaba a miles de kilómetros. Le tocó sobrevivir de nuevo.
Una vez se reencontró con su madre, ambos tuvieron que volver a empezar de cero. Otra vez. Fue en 1997 cuando se establecieron en Alcorcón. Ahí, al fin, empezó su vida. En ese momento Nayanesh era un adolescente y admiraba a Muhammad Ali. Quería emularle, pero no fue hasta los 16 años cuando comenzó a entrenar en deportes de contacto. Su madre al principio no lo sabía, pero él estaba convencido de hacerlo. Ali le gustaba, pero el objetivo real era otro: no quería que ningún hombre volviese a maltratar a su madre.
En muy poco tiempo, Nayanesh Ayman comenzó a competir y despuntar en múltiples disciplinas, pero en el muaythai destacaba por encima de todas. Fue creciendo y ganando dinero, con el cual acabó siendo dueño de su propio gimnasio, Monchay Academy en Alcorcón. Su vida pasaba por un buen momento, pero en 2016 se sintió estancado deportivamente. Creía que tenía potencial para mejorar. Logró traer a un maestro tailandés a su gimnasio, pero no se adaptó y se fue a Asia. Él no dudó y le siguió en 2017. Ahí llegaron sus mejores momentos. Peleó en el prestigioso Kulun Fight, promotora china, y en ese país empezó a ser una estrella.
Los grandes carteles no le faltaron y tampoco la llamada de la Selección. Tuvo la oportunidad de representar a España en los Mundiales IFMA de 2017 y se colgó el bronce. Estaba en su mejor momento. Todo iba rodado. El nuevo frenazo en su vida sucedió con la pandemia. Estaba en España porque iba a pelear el 14 de marzo en Madrid, pero el evento se suspendió por el coronavirus y él tuvo que reinventarse de nuevo. El gimnasio estuvo meses cerrado y las competiciones que tenía previstas se cancelaron. "Lo pasé muy mal", reconoce. Tardó mucho tiempo en poder volver a tener continuidad y cuando parecía alcanzarla, se rompió el menisco.
"Mi médico en lugar de quitármelo, al ser deportista, creyó que lo mejor era coserlo. He estado 10 meses únicamente de recuperación. Ese tratamiento funciona en 5 de cada 10 personas. Como ya no tengo dolor le dije que me diese el alta. No puedo esperar más. Seguiré hasta dónde pueda", afirma sin titubeos. El quirófano está presente para quitar ese menisco, pero él prefiere vivir el presente. Tras un combate de rodaje en España la Selección volvió a llamarle. En el Mundial debutó contra el que a la postre sería el campeón. Iba ganando, pero un corte en el párpado provocó que perdiese. "No tenía claro que pudiese volver a mi nivel y me di cuenta de que sí. Ahora tengo un contrato muy importante de tres peleas ya firmado", remata.
Nayanesh Ayman se presenta a las elecciones con Ganar Alcorcón
Desde hace años, el deporte no es lo único en la vida de Nayanesh Ayman. "Todo el mundo se merece una oportunidad, al igual que a mí me la dieron", afirma. El luchador no olvida lo vivido en el pasado, y por ello en el presente pone su granito de arena para que otras personas tengan un mejor futuro. En su gimnasio, ofrece a los jóvenes una alternativa de ocio, a la vez que adquieren valores a través del deporte.
"Ayudo a muchos chavales. Ellos cuentan conmigo para hablar sobre sus problemas en casa, en los estudios. He ido a colegios a hablar con profesores de alumnos míos… Recuerdo una alumna que era una gamberra, que no estudiaba, fui a hablar con sus profesores y le dije que hasta que no aprobara no iba a volver a entrenar. A los dos meses su directora me llamó y me dijo que había aprobado todo, sacando buenas notas. Hoy en día tiene bachillerato y está opositando", relata orgulloso Ayman.
El recuerdo de la violencia machista presenciada durante su infancia, hizo que Nayanesh creara en su gimnasio un taller de defensa personal llamado Mujer defiéndete tú. Cada sábado por la mañana, durante dos horas, impartía clases a las mujeres del barrio que quisieran acercarse (independientemente de si eran abonadas a su gimnasio). Explicaba cómo reaccionar ante posibles casos de violencia machista. "Algunas mujeres no tienen la confianza suficiente para determinadas situaciones y se quedan paralizadas, y yo las quería ayudar", comenta Nayanesh.
Una vez más, movido por su sentimiento de ayuda a sus vecinos de Alcorcón, el luchador ha decidido presentarse en las listas de Ganar Alcorcón de cara a las elecciones municipales de este 28 de mayo. "La política, la que se hace bien, sirve para mejorar la vida de la gente. Si mejoras el barrio y la ciudad, automáticamente mejoras la vida de la gente", asegura.
Nayanesh ocupa la séptima posición en la lista electoral y podría ser concejal si el partido saca más de seis representantes. En cuanto a su decisión de entrar en el gobierno municipal se ha visto respaldado. "Mis amigos me han apoyado siempre en todas mis decisiones y en está más todavía. Aunque hay algunas personas que me dicen que meterse en política va a estropear mi imagen. Creo que esto es parte de mi camino", añade firmemente el luchador. Después de vivir en cuatro países distintos y una odisea hasta asentarse definitivamente en España, Ayman siente Alcorcón como su casa: "Cuando estoy en otra parte del mundo y pienso en Alcorcón y lo que veo en mi mente es seguridad, protección… mi casa".