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Alex Pereira rompe la historia para celebrar 30 años de UFC: noquea a Prochazka para ser el doble campeón más veloz

El brasileño acabó con Jiri Prochazka en el segundo asalto del combate estelar del UFC 295. Ha necesitado siete peleas en la empresa para reinar en dos pesos. Aspinall, campeón interino del pesado.

Glover Teixeira porta en sus hombros a Alex Pereira tras el triunfo del brasileño ante Prochazka en el UFC 295./UFC
Glover Teixeira porta en sus hombros a Alex Pereira tras el triunfo del brasileño ante Prochazka en el UFC 295. UFC
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Este domingo, UFC cumple 30 años. Un aniversario tan especial, unido a otra visita especial, hizo que el UFC 295 se convirtiese en un evento que los fans difícilmente olvidarán. La compañía quiso celebrar sus tres décadas en el Madison Square Garden. Cada evento en la Gran Manzana es sinónimo de felicidad. Hasta el año 2016 las MMA estaban prohibidas en el estado de Nueva York. Por ello, la empresa quiso hacer una cartelera de altura. Se cayó, a dos semanas del evento, el duelo estelar entre Jon Jones y Stipe Miocic. Fue un palo porque dos leyendas se caían de la jornada, pero UFC actuó rápido. Dio el coestelar a Pavlovich y Aspinall (interinato del peso pesado), dos estrellas en ascenso y otorgó galones a Jiri Prochazka y Alex Pereira, quienes pasaban a ser estelaristas por el título del semipesado. Era una cartelera para los fans y lo disfrutaron.

El mejor ejemplo de lo que fue la noche se dio en el pleito que cerró la jornada. Dos hombres con un gran poder de finalización se enfrentaban… y el final fue rápido. Lo previsto, aunque el poco tiempo de lucha no significó que no hubiese un gran espectáculo. Prochazka, quien volvía después de un año parado por "la lesión más grave de la historia", se enfrentaba a Alex Pereira, que quería convertirse en el luchador que más veloz en UFC que lograba ser campeón en dos divisiones. Ambos controlan el show, por lo que dieron una previa a la altura. Prochazka entró y clavó su mirada en Pereira. Calmado, el brasileño le devolvió la acción. Parecían dos pistoleros de una película del oeste mirándose antes de batirse el duelo. El símil era acertado. Su manos son cañones y todo podía suceder.

Prochazka mostró gran confianza durante el duelo. Con su tradicional e imprevisible estilo, el checo amagaba con el derribo y lanzaba sus golpes. Así conectó con un gran upper la primera mano del a pelea. Replicó el brasileño pateando la pierna adelantada de su oponente y le mandó al suelo con la inicial. El pleito estaba igualado, lo que llevó al excampeón del semipesado a buscar un derribo. Pereira puso una guillotina para intentar evitarlo, pero acabó con la espalda en el piso. La posición de dominio era de Prochazka. Pereira resistió bien, lo que le evitó prácticamente llevarse golpes. El trabajo defensivo lo remató levantándose a falta de 15 segundos. Round muy cerrado.

En el segundo acto la dinámica no cambió. Prochazka estaba más suelto y eso le permitió conectar con dureza. Pereira estaba demasiado timorato a la hora de lanzar sus golpes. Poco a poco se iba pegando a la jaula. El checo lo vio claro y se lanzó con un golpe. Fue su final. Poatan vio la acción para recibirle con una derecha y cuando su rival bajó la cabeza le conectó un upper durísimo. Prochazka intentó agarrarse a la pierna del brasileño, pero éste le golpeó con codazos hasta que se cayó el suelo. Ahí el árbitro paró la pelea. Podía haber polémica por la premura del referí, pero Prochazka fue claro: "Es un buen final". Cero dudas.

Pereira, como era lógico, estaba exultante. Ha necesitado siete peleas en UFC (once en su carrera) para proclamarse campeón en dos divisiones (medio y semipesado) en la empresa. Nadie había sido tan rápido. Hasta el momento lo habían logrado ocho luchadores y el más veloz era Randy Couture con nueve. Poatan eligió el día perfecto para hacer historia. Los 30 años de UFC se coronaron un récord que será muy difícil de superar.

Tom Aspinall, campeón interino del peso pesado

El primer combate por título de la noche siguió la misma dinámica que el resto de la cartelera estelar. Fue corto, pero muy intenso. Se esperaba. Sergey Pavlovich y Tom Aspinall fueron avisados con corto aviso para disputar el Campeonato Interino del peso pesado. La lesión de Jon Jones les dio la oportunidad y ambos dieron el paso al frente. "La verdad, tenía miedo. Le digo a la gente que si le dan la oportunidad de hacer algo, que lo haga. Esto es increíble", espetó Aspinall tras noquear en menos de cuatro minutos.

Los dos empezaron midiéndose. El primero en golpear fue Pavlovich gracias a su tamaño. Tiene una gran envergadura y le sirvió para percutir con dureza en el primer intercambio. Aspinall asimiló lo que llegó. El inglés supo asimilar el tiempo y en el segundo intercambio logró esquivar con su cintura la acción de su oponente. En el tercer intercambio se acabó todo. Aspinall fue tan rápido que no le dio tiempo a Pavlovich a estirar sus brazos. El inglés sacó un uno-dos y la derecha conectó en la sien de Pavlovich. Al ruso le temblaron las piernas y su rival no le dio opción. Otro uno-dos de Aspinall, de nuevo la derecha a la sien y vio cómo su oponente se desplomaba. Victoria de entidad, con Stipe Miocic mirándolo en primera fila. El futuro ha llegado. Con 30 años, Tom Aspinall demuestra que es el presente de la división.