UFC

La UFC cumple 30 años: del Vale Tudo al fenómeno global

Este 12 de noviembre se cumplen 30 años del primer evento que UFC realizó. Gracias a ese show se acuñó el término Artes Marciales Mixtas para hablar del deporte y romper así con el pasado.

Royce Graice golpea a Gerard Gordeau en la final del UFC 1./UFC
Royce Graice golpea a Gerard Gordeau en la final del UFC 1. UFC
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Un 12 de noviembre de 1993, 2.800 personas asistieron al nacimiento de las Artes Marciales Mixtas como deporte. La empresa The Ultimate Fighter (UFC) se estrenaba en el McNichols Sports Arena de Denver (Colorado, Estados Unidos). El nombre de la compañía era una declaración de intenciones. Querían encontrar al "luchador definitivo".

El evento fue creado por los hermanos Gracie, rostro visible de una familia brasileña que importó el Vale Tudo (vale todo, traducido) de Brasil a Estados Unidos. El show pretendía hacer chocar diferentes artes marciales para diferenciar cuál era la mejor. Participaron ocho artistas marciales de distinta índole que se cruzaban en formato eliminatorio en pleitos sin tiempo máximo. La curiosidad fue que el menor de los Gracie, Royce, estuvo presente en la competición para defender su disciplina, el jiu-jitsu (estilo de pelea basado en agarres y estrangulamientos en el suelo). Ganó el torneo.

Lo que marcó un antes y un después para el nacimiento de algo nuevo fueron los condicionantes. Era un evento de Vale Tudo, pero lo metieron en un octágono. La disciplina fue evolucionando y sumando normas con el paso de los años. Por tanto, el UFC 1 fue el embrión de lo que hoy en día conocemos como MMA. Ese día en Denver el jiu-jitsu fue el triunfador con la victoria de Royce Graice, pero sobre todo el evento fue clave para sacar del ostracismo al concepto de deporte. Las películas habían encuadrado al Vale Tudo como algo marginal en el que las mafias y apuestas ilegales eran el hilo conductor.

El Vale Tudo, por tanto, es el deporte primigenio del que vienen las Artes Marciales Mixtas. Nació en Brasil y su nombre no deja dudas, aunque no todo vale. Estaba prohibido morder, meter los dedos en los ojos del rival o agarrarse la mandíbula. El resto, sí era legal. Era un deporte muchísimo más duro de lo que hoy en día conocemos. De hecho, una de las imágenes del UFC 1 fue ver cómo Gerard Gordeau noqueó a Tuli con una patada en la cara. El impacto le sacó cuatro dientes al perdedor. Era evidente que la idea necesitaba una evolución.

El UFC 1 fue un torneo clave, ya que los hermanos Gracie no esperaban una acogida tan buena. Visto el buen recibimiento, siguieron organizando eventos (el siguiente fue el 11 de marzo de 1994) y poco a poco añadían restricciones para "agradar" a las diferentes Comisiones Atléticas y así poder legalizar el deporte. Además de Estados Unidos, los Gracie empezaron a expandirse por Puerto Rico, donde había gran afición, y en Japón, país con mayor tradición de los diferentes tipos de artes marciales que componían la nueva disciplina.

El crecimiento de las MMA y la UFC fue a la par, por ello mucha gente todavía hoy confunde el nombre de la empresa con el del deporte. La introducción de guantillas en las manos de los luchadores, limitar el tiempo de pelea (tres asaltos de cinco minutos y cinco asaltos de cinco minutos en peleas de título) y una serie de prohibiciones a la hora de golpear lograron que cada vez más Estados en Estados Unidos admitiesen el deporte. Se había generalizado y ya en el S.XXI tocaba crecer.

En el año 2001, otros hermanos, Lorenzo y Frank Fertitta compran la UFC. Nombran a Dana White su presidente y ese movimiento fue clave. La actitud de showman de White ayudó a la mayor aceptación del deporte e incluso logró que Donald Trump apoyase el deporte. Un amigo muy importante para que las empresas cambiasen su visión. Mediáticamente funcionaban y económicamente, también. Los hermanos Fertitta invirtieron 40 millones de dólares para ir absorbiendo rivales mientras los fans se iban multiplicando de manera exponencial. El mercado cada vez era mayor y en 2002 la UFC llegó a Europa. Los planes de expansión eran claros.

Otro punto de inflexión fue el UFC 100, disputado el 11 de julio de 2009. El PPV tuvo 1,7 millones de ventas en PPV y por primera vez lograban equipararse al boxeo, su principal competidor en cuanto a deportes de contacto. Fox vio el filón y apostó por la UFC, lo que le dio otro plus a su potencia mediática. Su primera velada por esa cadena la vieron 5,7 millones de espectadores. La semilla estaba plantada, había que seguir regándola y esperar. En poco más de 15 años el negocio se había convertido en algo global y cada vez la presencia del deporte era mayor. Empresas como PRIDE o Strickforce fueron una dura competencia, pero al final sólo resistió UFC.

La compañía tenía todo lo que necesitaba, le faltaba una gran estrella que trascendiese el deporte y a la vez sumase mas focos. Había grandes campeones, pero nada comparable a Conor McGregor. La historia del humilde fontanero que soñaba con llegar a lo mas alto hizo conectar a la gente con el irlandés. Su estilo irreverente con el micrófono y destructor dentro de la jaula era un filón. La UFC siempre supo vender narrativa de todos sus combates, pero The Notorious era especial. Su salto definitivo llegó cuando decidió disputar un combate de boxeo contra Floyd Mayweather (26 agosto 2017). Ahí se hizo mundialmente conocido y la UFC recogió los frutos. Un antes y un después en difusión. El trabajo era bueno y el extra fue McGregor.

Desde ese 2017 la UFC está presente en casi todo el mundo. No importa si hay mayor o menor afición histórica a los deportes de combate, The Ultimate Fighter tiene fans alrededor del globo. Su crecimiento en 2018, con su 25 aniversario, era grande, pero todavía no habían recogido todos los frutos de McGregor. En el último lustro lo han hecho llegando al punto de ser una de las primeras empresas que retomó la actividad en pandemia y este 2023 ha logrado algo histórico: arrebatar Las Vegas al boxeo en el fin de semana del 15 de septiembre. 

¿Se está comiendo la UFC al boxeo? Esa es la pregunta que todos los aficionados se hacen. Es pronto para responder, pero mirando los datos, pese a su corta historia ahora mismo están equiparadas en cuanto a repercusión. Esa posición dominante debe ganársela en el futuro. 30 años son poco o mucho depende el prisma desde el que se mire, pero en ese tiempo la UFC ha pasado de ser un deporte repudiado a mover millones y lo ha hecho sin perder su esencia. Cada combate tiene una narrativa, hay pelea y también show. El boxeo flojea al no enfrentar a los mejores contra los mejores y a UFC no les tiembla la mano. Los top tienen que enfrentarse a otros top. Lo llevan plasmado en su nombre. Su objetivo en el deporte es sólo uno: encontrar al luchador definitivo.