Arabia Saudí da la oportunidad a la UFC tras rechazarlos en marzo
El gobierno del país no quiso una velada en marzo por tener poco nivel. La UFC les ha compensado con una gran cartelera. Chimaev era el cabeza de cartel, pero se cayó a una semana tras ser ingresado.

La UFC posee una extraordinaria relación con el gobierno de Emiratos Árabes Unidos. Esa buena sintonía permitió, entre otros muchos acuerdos, crear la Fight Island durante la pandemia. Se cerró la isla de Yas (Abu Dhabi) durante semanas para que la UFC pudiese tener allí su búnker y así poder mantener el ritmo de eventos mientras el mundo estaba parado por la situación sanitaria. Una vez superado todo, la empresa sigue acudiendo una vez al año para organizar un gran PPV.
Arabia Saudí entró hace un par de años en el deporte con fuerza. UFC es una de las empresas que más crece, por lo que un acuerdo parecía evidente, pero costó mucho. La unión de Endeavor, matriz de UFC, con WWE fue clave. La empresa de lucha libre fue la primera en trabajar con el gobierno saudí y sirvió de intermediaria para que UFC desembarcase allí. La fecha marcada era la del 2 de marzo, pero Arabia ya no es tan laxa como antaño. Tienen mucha oferta deportiva y empieza a marcar límites. Pone mucho dinero sobre la mesa y quiere cierto nivel.
Por ese motivo, UFC tuvo que cancelar el show y reprogramarlo para este 22 de junio. El Kingdom Arena de Riad tendrá, ahora sí, un evento de muchísimo nivel. El gobierno saudí está contento y el mes pasado reforzó los lazos con la empresa estadounidense. El acuerdo será duradero, pero UFC ya sabe que no puede titubear a la hora de hacer combates atractivos. Prueba de ello fue el estelar que ideó. Puso como gran protagonista a Khamzat Chiamev. El emiratí (ruso de nacimiento y sueco de nacionalidad hasta hace unos meses) está llamado a marcar una época en la empresa, pero para ello debe pasar pruebas y una de las más importantes debía de haberla tenido en la capital de Arabia Saudí.
Chimaev iba a enfrentarse a Robert Whittaker, excampeón del peso medio y durante un tiempo el mejor, con diferencia, de la división. No será así. El pasado jueves, Dana White confirmaba que Chimaev había sido hospitalizado y que no podría pelear. A la UFC se le caía el principal atractivo del show, pero con una cartelera sólida es más sencillo 'cambiar cromos'. Por ello, buscó un reemplazo y encontró a Ikram Aliskerov. No fue sencillo, ya que el presidente de UFC desveló que fue el único peso medio que quiso aceptar la pelea con diez días de aviso.
Sin duda, el pleito es atractivo, no tanto como con Chimaev en la ecuación, pero es interesante por múltiples motivos. Aliskerov es uno de esos luchadores que puede marcar una época. El daguestaní cumplirá 32 años en diciembre, por lo que sabe que no puede perder el tiempo. No está ranqueado entre los mejores del peso medio. No dudó en aceptar el órdago. Si gana en Riad se meterá en el top-15 y es posible que, incluso, en el top-10. Si pierde, la UFC no olvidará el favor y le dará oportunidad para clasificarse de nuevo. Por tanto, para él es un win-win.
Aliskerov sólo ha perdido una vez en 16 combates y fue, precisamente, contra Chimaev. El duelo no se produjo en UFC, dónde el ruso está invicto en dos peleas después de conseguir un contrato con la empresa en el Dana White's Contender Series. Es un recién llegado, por ello todavía no estaba ranqueado. Tiene calidad y es valiente. Cuenta con lo necesario para triunfar, pero debe demostrarlo ante uno de los luchadores más complejos y completos de la división, Robert Whittaker.
El australiano, de 33 años, no viene en la mejor tesitura posible. Ha ganado dos de los últimos cuatro combates que ha disputado, pero hay que mirar los nombres. Ha vencido a dos exretadores del título como Vettori y Paulo Costa (en su último duelo) y ha caído contra el excampeón Adesanya y el actual monarca Du Plessis. Es uno de los tops de la división y viene de demostrarlo en febrero. Arriesga mucho al ir contra alguien no ranqueado, pero, como en el caso de Aliskerov, estos son los favores que la UFC nunca olvida.
En lo estrictamente deportivo, el combate es una incógnita. En condiciones normales estaría prácticamente 50-50, pero el corto aviso a Aliskerov puede ser clave si la pelea se alarga. El ruso estaba previsto para pelear el pasado sábado. Por tanto, tiene una preparación buena. La clave será el peso. ¿En qué punto del recorte estaba? ¿Le afectará eso y un viaje largo hasta Arabia Saudí? Por esas dudas, y su recorrido, el favoritismo debe ser para Whittaker, que lleva en el país asiático desde la pasada semana. Aliskerov es puro empuje y un finalizar nato (79% de triunfos antes del límite). Buscará esa vía y el australiano quiere alargar todo. La pelea sigue siendo atractiva y estará bien acompañada. Un ruso en ascenso quería brillar en Riad. No será Chimaev, pero Aliskerov quiere tomar su puesto.