Luca Cadalora revive la polémica de Sepang 2015 entre Rossi y Márquez: "No fue agradable para nadie. Hubo errores por ambas partes"
La leyenda italiana repasa con Relevo algunos detalles de su trayectoria en el Mundial.

Muchos no lo recordarán, pero Luca Cadalora (Módena, 1963) fue probablemente el primer italiano contemporáneo en cuestionar el credo que ligaba MotoGP a Estados Unidos, quien dominaba con puño de hierro entonces. Veloz, hábil, elegante en la conducción y con una proverbial sensibilidad con la moto, alcanzó 37 victorias y conquistó tres títulos mundiales (uno en 125cc; dos en 250 cc). Sedujo a Italia y parte del mundo a mitad de los ochenta, y durante una década escribió su particular epopeya subido en Honda y Yamaha.
Debutó en 1984, con 21 años, y en el 86 ya campeonó con Garelli, que le catapultó, subiendo de cilindrada, a la corte del equipo Agostini en Yamaha. Fue, sin embargo, con la NSR de los míticos colores Rothmans (corriendo para Erv Kanemoto) cuando completó la trilogía mundial a principios de los noventa.
Luca, que atiende a Relevo por teléfono para repasar pasado y presente, era un maníaco del set up, aunque la obsesión jamás se sobreponía a la humildad o el respeto. Era un líder callado, capaz de construir victorias gracias a su madura conducción y no en el cuerpo a cuerpo. Si en el cuarto de litro rivalizó con Bradl, Kocinski o Reggiani, en la categoría reina se erigió en el compañero de Wayne Rainey en el team Roberts, cuya némesis era el indómito Doohan en Honda.
Muchos no lo recordarán, pero el piloto modenese abrió una veda prácticamente inexplorada aún, que después sirvió a Valentino Rossi -con quien trabajó tres años como coach- para agrandarla aún más. En medio del ruido, el mundo del motor le devuelve, una vez más, su justa cuota de protagonismo.
"Si volvemos un poco atrás, puede que Dani Pedrosa fuese mi heredero"
Piloto italiano de los 80Comencemos por los recuerdos de los títulos mundiales.
Maravilloso. El más difícil fue el primero, porque competir de nuevas no es fácil. Llegas, eres joven, y tienes que dar el máximo. Con Garelli fue fantástico, porque me encontré muy bien con el mánager (Eugenio Lazzarini) y con el técnico que preparaba los motores, el famoso Jan Thiel. Entre el primero y los dos últimos pasaron algunos años, pero por suerte con Honda mejoró todo. Con el team Agostini (cuatro temporadas) gané algunas carreras, pero no pude culminar con el Mundial.
Su modo de correr era elegante, con clase y calidad. Nunca fue un kamikaze, pero no por eso peor piloto. ¿Quién cree que pudo ser su heredero?
Con los de hoy imposible, porque las motos son diferentes. Quizás, demasiado. Pesan muchísimo, y para los pilotos no es fácil inclinarse hacia fuera para contrastarlo. Si volvemos un poco atrás, puede que Dani Pedrosa. Corrió en 500 una generación después de la mía, y era muy técnico. Me vi en él, sí.
Tuvo a Doohan y Rainey como rivales. ¡Casi nada!
Eran duros y buenos, muy buenos. Tuve la suerte de correr junto a ellos, de competir. También con Kevin Schwantz. Era un periodo en que el monopolio, el predominio lo tenían los americanos. Cuando comencé en 500 todos los equipos querían contar con un team manager americano. Para un italiano no era nada fácil, porque ellos tenían una visión de las carreras completamente diferente. Me hice hueco en el team de Kenny Roberts, donde estaba ya Rainey como campeón del mundo. Al inicio fue difícil, porque era un fuera de serie y porque -al tener una simbiosis distinta a la mía con la moto- no significaba un referente, no servía de ayuda a nivel de set up. ¿Entiendes? Me lo tuve que construir yo el modelo, aunque con la ayuda del ingeniero Warren Willing. Con él fui mucho más competitivo, más versátil encima de la moto.

¿Rossi fue el primer héroe moderno en romper este monopolio americano?
Yo gané algunas carreras, y fui subcampeón del mundo (1994, detrás de Doohan). Y sí, con Valentino todo comenzó a virar hacia Europa, porque los team manager americanos estaban ya acabando su ciclo a finales de los noventa.
Antes de centrarnos en su experiencia trabajando para Rossi, cuéntenos cómo recuerda -ya casi en el ocaso de su carrera- cuando pudo ganar en el Jarama con la Yamaha del team Rainey. Estaba ahí, codo con codo, con Carlos Checa.
Llevaba seis o siete meses en casa, porque yo ese año no lo comencé oficialmente desde el inicio. Jean-Michel Bayle corría con la Yamaha oficial, y me pidieron que lo sustituyera en dos carreras. En Jarama, una pista que me gusta especialmente, corrí muy rápido. Gran duelo, primero con Alex Barros y después con Carlos ya al final. Faltaban dos vueltas, pero tuve mala suerte. Tras la rampa Pegaso, se rompió la moto. No terminé la carrera, pero rocé la victoria con Checa. Era una pista dura que me encantaba, con estos sube y baja… Maravillosa. Gran recuerdo, pese a no poder terminarla.
De 2016 al 2018 trabajó como personal coach para la escuadra de Valentino Rossi. ¿Cómo fue esta experiencia? Imagino, gratificante y con desgaste a partes iguales.
Llevaba quince años fuera del sistema de carreras. En 2015 nos vimos en Misano. Era invierno, y él se estaba entrenando con chicos de su academia. Coincidió que yo estaba allí corriendo con mi R1. Hablamos, nos contamos cosas… Y la semana después me llamó para VR46. Hicimos un primer test ya en el 2016 en Phillip Island, y quedamos contentos ambos. Fue el inicio de tres años juntos. Para mí significó como volver a correr. Siempre doy rienda suelta a mi corazón, y si decido algo lo hago con la máxima dedicación y esfuerzo. Gran experiencia. Interesante, divertida.
"No estaba allí (en Sepang 2015) pero no fue agradable para nadie. Ni para Rossi ni para Marc"
Piloto italiano de los 80Usted llega un año después de la polémica de Sepang entre el italiano y Márquez. El Mundial logrado por Jorge Lorenzo. ¿Qué opinión le merece todo aquello sucedido? Fue, cuanto menos, desagradable.
No estaba allí. Me encontraba fuera de todo. Lo vi por televisión, y solo decir que no fue agradable para nadie. Ni para Rossi ni para Marc. Creo que hubo errores por ambas partes, y desgraciadamente la situación sigue sin resolverse incluso hoy. Te hablo como expiloto, y digo que no viene bien sentir emociones negativas hacia otras personas. Sobre todo si sigues corriendo. En mi caso, cuando estuve con Rossi, no conseguí evitar que prosiguiera esta polémica más allá de que el otro haya podido hacer o no algo dañino deportivamente hablando. Lo intenté, porque sabía que este episodio, esa emoción que sentía Rossi, no le venían bien.
Una rivalidad -no solamente deportiva- que probablemente perjudicó a ambos a nivel psicológico. Usted lo vivió también en primera persona.
Estoy de acuerdo. Tienes razón en lo que dices.
En España, si cabe hay más fiebre por Rossi que por Márquez.
Durante tres años nos tocó a menudo viajar juntos. Era increíble, porque en todos los sitios del mundo la gente le amaba. Despierta pasión allí donde va. Le quieren, y quizás esa haya sido una gran habilidad en su vida deportiva, que trasciende incluso las motos.

Más allá de hablar del mejor piloto de todos los tiempos, ¿qué hay detrás de ese personaje aparentemente arrogante, simpático y dicharachero?
No lo sé. No soy quién para dar juicios. Te puedo hablar de mis años allí. Después me marché a casa, porque quería estar cerca de mis hijas. Rossi fue un crack con la moto y sin ella. ¿Viste lo que ha construido? Hoy muchos de los pilotos que compiten por ganar el mundial de MotoGP han salido de su academia. Salvo Bastianini, prácticamente todos. También te digo que ni él ni nadie es Supermán. Somos todos hombres, seres humanos con defectos y virtudes. Esto vale para Valentino, Márquez y todos. Rossi es una persona normal, al menos así lo considero yo. Sí, tiene talento y pasión por las motos, es competitivo como nadie en el mundo, pero como persona es normal.
Hablando del presente. Quedan pocos meses para la convivencia Márquez-Bagnaia en Ducati. ¿Cómo la ve?
Márquez me ha sorprendido. Encontró dificultad inicialmente, pero no me esperaba que fuera tan sumamente competitivo. Lo está haciendo muy bien. Está en un equipo satélite, y eso comporta muchos límites. Sí, son buenos en Gresini, pero no es como correr en una escuadra oficial. La llegada a Ducati fue una sorpresa para todos, porque nadie lo esperaba. Dicho esto, y sin menospreciar a Martín -gran piloto, muy rápido-, creo que han construido un Dream Team. Lo que está por llegar es bello, un sueño.
"Es probable que Pedro Acosta sea uno de los mejores en el futuro próximo"
Piloto italiano de los 80Habrá que ver la convivencia en este 'Dream Team'.
Son buenos, tienen títulos, hablamos quizás de dos de los tres o cuatro mejores del mundo… Es normal que se hable de esto. Puede que haya batalla, y será Ducati la encargada de gestionar bien la relación, pero es un clásico en este mundo.
¿El futuro campeón puede ser Pedro Acosta?
Me gusta. Tiene talento, y está aprendiendo. El primer año en la máxima categoría es el más difícil, porque tienes que entender la gestión de los neumáticos y mil detalles técnicos que tienen que ver con la gestión de la carrera. No basta con correr deprisa. En su caso, comenzó sin saber nada, pero enseguida hizo ver que es bueno. Creo que ha comprendido bien los mecanismos. Sí, es probable que sea uno de los mejores en el futuro próximo.