Álvaro Bautista termina el premio de Sepang frustrado por una inesperada (y ocultada) lesión
El doble campeón del mundo sufrió las consecuencias de una fuerte caída entrenando en Jerez con la Ducati de SBK.

Kuala Lumpur (Malasia)-. Tras sus dos últimas temporadas en SBK, culminadas con dos títulos mundiales, un prometedor test con la GP23 en Misano, y con la referencia del rendimiento de Dani Pedrosa en sus dos apariciones este año como piloto invitado, la participación de Álvaro Bautista en el Gran Premio de Malasia había levantado ciertas expectativas. Aunque estas no terminaron de concretarse por una lesión/molestia que le dejó muy mermado durante todo el fin de semana. Un contratiempo que el de Talavera de la Reina (Toledo) había intentado ocultar.
"Hijos de pu… ¿Cómo lo sabéis?", contestaba al darse cuenta de que le habíamos pillado. "Bueno, ya sabes que somos un poquito cabezotas los pilotos, e intentamos luchar contra todo", se defendía este domingo, tras finalizar fuera de los puntos en la dura carrera de MotoGP. "En los tests de Jerez de SBK (NdR: disputados nada más terminar el campeonato) tuve una caída un poco fea, me pegué en el cuello. No había tenido síntomas de dolor ni de nada así en especial, pero desde que me monté el viernes en la moto me quedaba sin fuerza en el brazo izquierdo. Y el problema es que no ha ido a mejor. He estado en la clínica, pero no me he podido recuperar. Y me sabe mal, porque no he disfrutado el fin de semana como podía haberlo disfrutado", nos explicaba el piloto español.
"De hecho, si ves los datos de mi telemetría comparado con otros pilotos ves que en las curvas a derechas estoy a su nivel, pero en las de izquierdas, en las frenadas, me meten mínimo seis o siete décimas. Me quedo sin fuerzas en el brazo. Así que no estoy así por el resultado, sino porque no he podido disfrutar en ningún momento, ni pilotar a gusto. Aunque estaba diciendo una cosa la realidad es que iba jodido". Una circunstancia que ocultó a la prensa, y a los miembros de su equipo, a los que no informó hasta el sábado por la tarde. "Mi técnico decía '¡Joder, si en la primera curva la frenada la haces de puta madre, y luego en la 9 y en la 15 pierdes un segundo entre las dos!'. Y yo le decía: 'Ya, la confianza…'. Y luego ya tuve que decirle 'la confianza y que voy jodido'. Me sabe mal".
Bautista nos reconocía dos cosas el domingo por la tarde: uno, que su único pensamiento en esos instantes era llegar a España para chequear la zona dañada; y dos, que estaba frustrado con cómo había terminado resultando este premio de Ducati. "Conmigo mismo. Aparte de que haya ido mejor o peor, pero conmigo mismo…", nos decía con los ojos empañados. Y es que apenas pudo disfrutar de una experiencia para la que él mismo había elegido el Circuito de Sepang como escenario, uno de sus favoritos. Aunque incluso en perfectas condiciones habría sido difícil, por ejemplo, repetir la actuación de Pedrosa. Primero por su falta de kilómetros sobre una MotoGP; después de por los cinco años que llevaba sin competir en Malasia; y también por el alto nivel de la categoría después de diecisiete grandes premios completos.
El viernes por la mañana, el campeón de SBK había terminado penúltimo (por detrás estuvo Iker Lecuona, otro que viene del mismo campeonato, y que también llegaba tocado físicamente), a tres segundos del más rápido, Jorge Martín. Por la tarde de ese día mejoró su registro en más de dos segundos, y recortó la distancia con el mejor a 2.5. El sábado por la mañana lo finalizó decimoséptimo (de 23 pilotos), recortando cuatro décimas su crono y quedándose a ocho décimas del primero. Una buena mejoría, aunque luego empezaron a pasarle cosas desde el oficial. "Me quedé sin gasolina. La avería del pobre, como dice mi padre", contaba resignado ya después de terminar el sprint, que arrancó con dificultades en la salida.
"No se me ha bloqueado la suspensión delantera. Y ya directamente he salido haciendo wheelie, antes de hacer nada ya iba con la moto levantada. 'A ver qué perspectiva tengo…'. He salido como el culo. Y luego, encima, habituado a rodar más o menos solo, he llegado a la curva 15, he frenado en el mismo sitio, y con 20 tíos delante sin aire que te esté frenando la moto ha dicho 'tú no paras esto ni de coña'. Y me he ido hasta la curva 7. Fatal. Y luego ya he ido solo, como si fuera un entrenamiento". Una aventura que Bautista comenzó con ilusión, pero que terminó derivando en la frustración de un piloto que esperaba disfrutar de este premio, y que terminó preocupado con una lesión inesperada que no pudo terminar ocultando.