La llamada redentora de Valentino Rossi a Andrea Iannone
El piloto de 35 años volverá a subirse este fin de semana a una MotoGP cinco años después tras una sanción por dopaje.

Circuito de Sepang (Malasia)-. Paradojas de la vida, Andrea Iannone volverá a subirse a una MotoGP este viernes en el Circuito de Sepang (Malasia), el sitio donde su vida giró por completo en 2019. "Cal Crutchlow me ha pedido que te pregunte si has comido en tu restaurante favorito de carne de aquí", le preguntaba al italiano con una sonrisa el periodista británico Mat Oxley, en un intento de quitar hierro al gran asunto de la vida deportiva de Iannone, esa sanción de cuatro años por dopaje que él achacó a la ingesta de un trozo de carne en Malasia. "No, espero que venga Cal para cocinármela", respondía también con una sonrisa, aunque se vio claramente que no era el asunto del que quería hablar.
Iannone va a sustituir este fin de semana y, si nada cambia (porque los efectos de la DANA en Valencia, escenario del cierre del Mundial, ha puesto todo patas arriba), en la última cita de la temporada, a Fabio Di Giannantonio, que ha aguantado con muchos dolores desde el viernes del Gran Premio de Austria, cuando se luxó el hombro izquierdo y que por consejo médico ha decidido pasar ya por el quirófano para estar a punto con su estreno con la mejor moto de Ducati (la GP25) en el primer test de MotoGP del año que viene. "Estaba volando a Jerez, para la última prueba del Mundial de SBK, y cuando aterricé me llegó un mensaje de Vale y me decía: 'Joder, te he llamado pero tu teléfono está apagado. Cuando veas el mensaje, devuélveme la llamada, por favor. Es importante'".
Porque así fue cómo le llegó la noticia. Vale, obviamente, es Valentino Rossi, el dueño de la escudería con la que va a correr desde este viernes. Y es que Iannone sigue manteniendo el respeto de los pilotos italianos, y de gran parte de la parrilla, un piloto que después de esos cuatro años sin poder competir volvió a subirse a una moto en esta temporada, en el Mundial de Superbikes, precisamente con una Ducati (satélite) con la que logró una victoria en el Motorland de Aragón. "'Vale', 'llámame', 'es importante'…' ¿Qué estaba pasando? Le llamé y me dijo: 'Andrea, creo que estaría muy bien si vinieses para reemplazar a Diggia para las dos últimas carreras, y que pilotes una vez más la moto de MotoGP'. Sinceramente, creo que igual él creía que yo iba a dudar un segundo, pero yo inmediatamente le dije: 'Ok, perfecto'. No tenía ninguna duda sobre la respuesta".
El dopaje de Iannone siempre se achacó a la afición que tomó por el culto al cuerpo, en el más puro sentido estético, en el trabajo de definición muscular, y no tanto a una ayuda para su profesión, porque en el motociclismo es complicado sacar ventaja vía sustancias prohibidas. Sea como fuere, el italiano, que compitió para Ducati en la clase reina hasta 2016, para pasar después dos años en Suzuki y un último más complicado en término de resultados en Aprilia, sigo siendo muy querido (y respetado) por sus compañeros de parrilla. "Estoy feliz por él. He compartido años en Suzuki con él, cuando entré en MotoGP, y le tengo mucho aprecio y mucho respeto. Creo que es un piloto con bastante talento, que hacía cosas que yo no podía hacer en ese momento, y pude aprender bastante de él", explicaba Alex Rins a Relevo.
"Las cosas pueden cambiar muy rápido, es lo que he aprendido en estos años", nos explicaba el piloto de 35 años nacido en Vasto. "Cuando no te esperas algo puede cambiarte la vida. Piensas que tu vida es de una determinada manera, intentas organizarlo todo, y de repente todo cambia, se destruye todo. Mi fuerza es que nunca he perdido mi sonrisa. Tengo suerte por esto, porque siempre he tenido la energía de vivir la vida, y esto es muy importante. A mi alrededor tengo mucha gente que me quiere, que me apoya en los momentos malos. Esto es importante, y es importante disfrutar de las cosas al máximo". Y ahora podrá hacerlo de este momento redentor, el de reconciliarse con unas MotoGP que han cambiado mucho desde la última vez que las probó.
"Ayer, según llegué, me explicaron un poco y me dijeron que con un botón se bajaba la moto, con otro se levantaba, otro hacía otra cosa y yo decía que perfecto, pero que dónde se pilota. ¿Quién es el que pilota?", nos contaba entre risas. "Estoy encantado de estar aquí, y a ver cómo me va con todo esto. Creo que no soy demasiado viejo y agradezco a todo el equipo de Valentino esta oportunidad que me dan, y a Ducati, porque sin ellos seguramente no habría vuelto nunca a pilotar una MotoGP. Estoy feliz de estar aquí", concluía un hombre que prefiere decir que no recuerda nada de lo ocurrido en aquel 2019 (entre medias hasta participó en un talent de baile, 'Bailando con las estrellas'), para mirar hacia adelante. "Me acuerdo sólo de esta última mitad de año. Quién sabe hoy lo que pasará mañana, porque todo puede cambiar tanto".