La organización acertó adelantando la carrera de MotoGP: sprint cancelado
El fuerte viento obligó a interrumpir la carrera de Moto2 y a decidir que no se disputase la prueba corta de la clase reina.

Circuito de Phillip Island (Australia)-. 'Sprint cancelled due to weather conditions and forecast', es decir, cancelado el sprint como consecuencia de las condiciones meteorológicas y las previsiones. O sea, que este domingo en Phillip Island se cumplieron los peores vaticinios y el Gran Premio de Australia se quedo sin sprint. Por algo se había cambiado el programa del fin de semana el viernes, con una segunda modificación el sábado, lo que terminó siendo un acierto. Porque hubo carrera de MotoGP, y porque al adelantar los horarios del domingo por lo menos se pudo disputar Moto3, y la mitad de Moto2, aunque esta última en unas condiciones muy justas.
"Hacía el mismo viento cuando estábamos haciendo la vuelta de formación de parrilla que cuando han parado la carrera", comentaba un piloto indignado a Relevo, al no entender el criterio empleado. Porque muchas veces los que compiten en las cilindradas pequeñas tienen la sensación de que se tiene menos precaución con los riesgos que con ellos se asumen que con sus hermanos mayores de MotoGP (aunque también es cierto que las motos de la clase reina son mucho más peligrosas y complejas). Uno de los que se había caído en Moto2, Celestino Vietti, que regresaba tras superar una lesión en el cóccix, se iba directo a las oficinas de Dirección de Carrera a protestar por haberles puesto en esa tesitura. "Se ha visto claramente que él se ha caído en la primera frenada porque el viento le ha sacado para fuera...", explicaba ya por la tarde Pecco Bagnaia.
Y es que la prueba de la cilindrada intermedia fue una auténtica locura, hasta el punto de que tuvo que pararse en la vuelta 10 de 23, después de que se hubiesen ido al suelo hasta 10 pilotos: Alonso López en la salida, Darryn Binder, Zonta Van del Goorbergh, Barry Baltus, Sergio García cuando era líder, Filip Salac a la vez cuando marchaba tercero, Sam Lowes, Jake Dixon siendo segundo, Mattia Casasei y el mencionado Vietti. Bueno, en realidad fueron 11, porque el líder Pedro Acosta se cayó en la vuelta de formación de salida, lo que le obligó a colocarse en el último puesto de la parrilla. Al final se repartieron sólo la mitad de los puntos, con Tony Arbolino, segundo de la general, como ganador, y Acosta, el líder, noveno.
Con esto el murciano perdió sólo nueve puntos de la ventaja que tenía, con lo que llegará a Tailandia con un colchón de 56 puntos y con la primera oportunidad de llevarse el título, aunque tendrá que sumar 19 puntos más que Arbolino, algo que sólo conseguiría ganando o siendo segundo, con el italiano en el primer caso como mucho undécimo, y decimoquinto en el segundo. El podio de Moto2 lo completaron Arón Canet y Fermín Aldeguer, este último sacando un mínimo premio de un fin de semana en el que había sido el dominador absoluto, una superioridad que pocas veces antes se había visto en la categoría.
En Moto3 sí que se pudo disputar todo al completo, en un día en el que los españoles apenas salvaron los muebles. Con el momento dramático de la vuelta de formación, con cuatro caídas, entre ellas la del tercero de la general, Dani Holgado, que impactó con fuerza contra el asfalto y que llegó a la parrilla con la moto sin carenado y sangrando por la boca y por la frente, tras el golpe. El alicantino aguantó como pudo la prueba y terminó decimotercero, gracias también a los muchos accidentes que hubo (hasta 13); el líder, Jaume Masiá, también sufrió para cruzar la meta en octava posición, un resultado que con el segundo puesto del segundo de la general, Ayumu Sasaki, ha apretado mucho las cosas. Masiá es ahora líder con cuatro puntos sobre el japonés y ya 22 con respecto a Holgado.
Así que, con este panorama, la cancelación del sprint de MotoGP no fue ninguna sorpresa. Las condiciones de viento, como se preveía, fueron empeorando, y tras una reunión entre los equipos y la Dirección de Carrera, se decidió no disputar la prueba corta. Aunque muchas de las escuderías no estuvieron de acuerdo: entre ellas, el Prima Pramac de Jorge Martín, que necesita cada oportunidad de recortar puntos al líder Bagnaia, cuyo equipo sí que apostó por dar por terminado el gran premio, en un momento en el que muchos pilotos ya se habían puesto los monos de competición.
En cualquier caso, el movimiento preventivo de las dos primeras jornadas permitió salvar gran parte de la cita australiana. "Fue una buena decisión cambiar los horarios", reconocía Marc Márquez, "porque pudimos correr, y hoy la previsión era muy mala. En el warm up la situación era aceptable, pero luego el viento era muy fuerte, y especialmente con estas motos, con la aerodinámica que tenemos, es peligros. ¿Era posible correr? No podemos saberlo, pero Dirección de Carrera tiene mucha experiencia y creo que han elegido bien".