MOTOGP

El crecimiento del piloto al que Marc Márquez dejará sin moto

Fabio Di Giannantonio, cuyo sitio ocupará en 2024 el piloto español, completó en Indonesia su mejor fin de semana en MotoGP.

Fabio Di Giannantonio durante la carrera Sprint en el GP de Indonesia./AFP
Fabio Di Giannantonio durante la carrera Sprint en el GP de Indonesia. AFP
Borja González

Borja González

Phillip Island (Australia)-. "Chicos, es que hay tanto trabajo detrás… ¡Mamma mia!". La última expresión, muy gráfica, la dejamos en el idioma original, porque ejemplifica muy bien la manera de expresarse de Fabio Di Giannantonio, un piloto italiano de 25 años que lleva meses viviendo, trabajando y compitiendo a la vez que su moto se le asignaba a uno u otro piloto. Hasta que al final ha ido a parar a las manos de Marc Márquez. Casualidades de la vida, el romano logró este domingo, en el fin de semana en el que se oficializó la llegada del astro español a Gresini Racing en 2024, su mejor resultado desde que debutase en MotoGP en 2022.

"Estoy contentísimo, casi orgulloso". Di Giannantonio compartió el parque cerrado posterior al fin de la carrera de Indonesia con los tres del podio, como primer clasificado de los pilotos no oficiales. Pecco Bagnaia, Ducati de fábrica; Maverick Viñales, Aprilia de fábrica; Fabio Quartararo, Yamaha de fábrica (tampoco hay más ahora); y él, cuarto. Llegaba, se abrazaba a los suyos, se bajaba de la moto, se quitaba el casco y se abrazaba a su Ducati, en un momento íntimo irónicamente público tras el que le consoló uno de los máximos responsables de la marca italiana, Paolo Ciabatti.

"Esta no ha sido una victoria, ni un podio, pero he hecho una gran carrera, he sido rapidísimo, primer piloto no de fábrica. Verme ahí en el parque cerrado me ha afectado emocionalmente, era como un dulce, una bocanada de aire, un premio. Ha sido precioso, chicos, y me hacía falta, ha sido un momento mío, por supuesto delante de todos, pero mío". Antes de atendernos a los medios desplazados a Mandalika, 'Diggia', como se le conoce, se cruzaba con Pol Espargaró. El de GasGas, que disputa sus últimas carreras como piloto oficial, y que ha vivido la subasta de su nombre en un duro momento de su vida, le daba la mano y le felicitaba. "Garone!", carrerón traducido al español. Y éste sonreía desde su nube agridulce.

"En la primera vuelta he tenido un problema y he fallado, y era decimoquinto, y me he dicho: ¡Porca miseria! Qué desastre… Pero me he dicho: '27 vueltas, carrera larga, tienes un buen ritmo, concéntrate, trazada exacta, gas, cuerpo'. Me sentía de verdad uno con la moto. Y he cogido un ritmo frenético, sin arriesgar, y esto me daba más confianza: llegaba, pasaba, llegaba, pasaba. He hecho una súper carrera". Lo de Di Giannantonio no es fruto de una carrera. Ya en los últimos grandes premios había asomado. El sábado, en el sprint, había sido sexto, y séptimo en parrilla. Y en Japón había sido octavo en las dos pruebas, y sexto en el oficial. Todo esto mientras vivía la cara amarga de este deporte que tan caníbal puede llegar a ser. 

"Esto es el máximo de este deporte, somos pocos, 22 motos y 22 pilotos. Y si no lo haces bien se busca a otro que lo haga bien, lo entiendo. Entiendo un poco menos que el que conoce ciertas situaciones haya tenido prisa. Eso de 'falta de resultados, fuera, no va bien', eso lo entiendo un poco menos, pero es su decisión, es lo que hay. Yo siempre trabajo para mí, en primer lugar, pero luego también para quien duda de mí, para que vean que se equivocaban". Porque nadie nunca ha pensado en qué podía estar pensando él mientras por su puesto pasaban Franco Morbidelli, Tony Arbolino, Jake Dixon, Joan Mir y, al final, Márquez. Su futuro escrito mientras él intentaba arreglar su presente.

"Cuando das el máximo y los resultados no llegan todos dudan de ti, que no debes seguir. Y tú aprietas, trabajas, y no llegan; aprietas, trabajas y no llegan. Y lo fácil sería rendirse. Pero creo que por el contrario he sido valiente, y lo ha sido mi equipo, que me ha ayudado para seguir siempre concentrado en lo que toca, un poco como un mulo, cabeza abajo y trabajar, trabajar, trabajar. Y creer". Un remar para ahogarse en la orilla, aunque en MotoGP queda aún una moto libre. Su nombre no ha sonado para la Repsol Honda de Márquez, pero no se descarta una carambola, que ahí llegue un piloto Aprilia y que Aprilia necesite a alguien…

"Hacerlo bien es la llave ahora. Obviamente, si siguiese haciendo decimoquinto, decimoctavo, vigésimo, no me ayudaría nada a mí mismo. Ahora, también creo que es una pena para el campeonato perder a un piloto que es capaz de hacerlo así de bien, es feo. Me estoy echando una mano a mí mismo", afirma este 'mourinhista', fan de la Roma y que quiere hacer suyo ese concepto de no rendirse del polémico técnico portugués. "¿Por qué no puedo pelear por un podio?", dice con una sonrisa un tanto amarga. "Es una pena, porque hacía falta confianza, un poco de paciencia. Hemos construido todo, casi hemos llegado y han decidido rendirse. Y hacía falta esa paciencia y confianza, y si llegaba, bien. Habría sido una historia preciosa. Pero quién sabe lo qué pasará en el futuro. No quiero pensarlo demasiado".