MOTOGP

Gigi Dall'Igna, el animal competitivo que eligió a Marc Márquez y domina MotoGP

Ha convertido a Ducati en la potencia dominante de MotoGP a la vez que ha decidido el actual mercado de fichajes.

Gigi Dall'Igna, el animal competitivo que eligió a Marc Márquez y domina MotoGP
Borja González

Borja González

Luigi Dall'Igna (conocido como Gigi) es un ingeniero particular. Sale del imaginario de hombre de técnica y números para abarcar un área menos propia de esas labores, como se ha podido ver con la toma de decisión más importante de los últimos años en MotoGP: la de elegir al compañero de Pecco Bagnaia en el box oficial Ducati para el periodo 2025-2026. Porque él es el que ha tenido la última palabra para decantarse por Marc Márquez, en detrimento de Jorge Martín y de Enea Bastianini, sobre todo del primero de estos dos últimos.

Dall'Igna, de 57 años, estudió en la Universidad de Pádova, y tiene un máster en ingeniería, en concreto en ingeniería mecánica. Aunque antes de esto su sueño era ser físico o astrónomo. Antes de pasar a ser el gurú de la casa de Bolonia desarrolló una larga labor en el Grupo Piaggio, con su marca emblema Aprilia, aunque sus inicios fueron en los coches, en una empresa de prototipos vinculada a Ferrari. En sus primeras etapas mundialistas estuvo ligado a sus proyectos en 125cc y en 250cc, para posteriormente dedicarse al campeonato del mundo de motos derivadas de serie, SBK. En aquella época de los dos tiempos, Aprilia era la moto dominante, aunque incluso ahí no se detuvo para mejorar lo que ya tenía en sus manos.

Este ingeniero llegó embutido en los colores de Derbi, en el DRD (el Derbi Racing Development), y en 2005 heredó un proyecto de la marca española, obra del famoso ingeniero Jan Thiel, absorbida por Piaggio, el motor RSA, con admisión por válvula rotativa. En 2006 empezó a ponerlo en pista, tras un proceso de desarrollo para el que utilizó como piloto al recién retirado Gino Borsoi, que actualmente ejerce funciones de team mánager del Prima Pramac con el que compite Martín, con Ducati, claro. Esa RSA la estrenó un ya campeón del mundo de 125, Álvaro Bautista. Un tipo de motor que también dominó en los 250cc, aumentando todavía más el poderío de Aprilia.

Tras este periodo, en el que trabajó muy de cerca con el bicampeón del dos y medio Jorge Lorenzo, Dall'Igna se marchó a SBK, en 2008, justo cuando el piloto español dio el salto a MotoGP. Allí volvió a mostrar su genio, y consiguió hacer de la RSV4, la moto con la que competía Aprilia, una máquina ganadora. En 2009 terminaron cuartos con Max Biaggi como piloto. El romano terminaría llevándose la corona el año siguiente, fue tercero en 2011, y repitió título en 2012. No mucho después, con este bagaje en su currículo, empezó a hacerse cargo de Ducati en MotoGP, en un momento en el que la marca estaba en crisis. Había pasado por allí Valentino Rossi y ese fracaso lo dinamitó todo. 

Llegó como relevo de Filippo Preziosi, una decisión tomada desde arriba, desde el propietario de Ducati, Audi, que había adquirido la compañía a mediados de 2012. Desde ese momento, Dall'Igna se empeñó en sacar adelante el proyecto, rodeado de un grupo de jóvenes ingenieros (los más importantes se los han birlado otras fábricas en la búsqueda de la clave de su éxito, sin resultados espectaculares, por ahora), destacando en la capacidad de innovar, de aprovechar, por ejemplo, la entrada de las CRT, y de dar la vuelta al reglamento técnico para recortar la desventaja con la competencia, en un MotoGP que dominaban con firmeza las marcas japonesas, las que ahora están en crisis, Honda y Yamaha.

Así que es normal que no esconda su amor por Bagnaia, el hombre que le dio su primera corona en la clase reina, y en 2023 la segunda. Todo con un método muy analítico, de trabajo en grupo y de análisis de los datos de todos los pilotos que corren con su prototipo, sea quien sea. De hecho, llegó a afirmar en una entrevista en La Stampa que el error de otros constructores, como Honda y Yamaha, había sido seguir sólo las peticiones de un piloto en concreto, una declaración que demuestra lo convencido que está de ese método que le ha llevado a ser la referencia de la clase reina a nivel técnico, lo que lleva a la derivada deportiva, porque la suya ha terminado siendo una moto capaz de ganar con tipos diferentes de pilotos, finos, agresivos, altos, bajos…

Dall'Igna es un animal competitivo, aunque su apariencia sea la de un tipo tranquilo. Es amante del vino (sobre añadir lo de 'buen' a vino). De hecho, tiene una pequeña bodega en su casa, aunque es difícil de creer que tenga espacio en su mente para algo que no sean las motos. Ese genio no ha pasado desapercibido para otras marcas. Honda le tentó, pero él decidió seguir con su ritmo imparable, en MotoGP y en SBK, donde su Panigale también demuestra su gran poderío. Su curioso reto ahora es demostrar que su elección, la de Márquez, ha sido la mejor, y preparar, mientras tanto, una nueva moto que se adapte mejor que la de sus competidores al nuevo reglamento técnico que entrará en vigor en 2027. Porque, sin duda, su ambición le pide volver a dar una lección en esa nueva era.