MOTOGP

Marc Márquez ante un año de transición, mientras espera a su opción preferida

El adiós del piloto a Honda, con la que tenía contrato hasta 2024, y su fichaje por Gresini marcan el futuro de la parrilla.

Marc Márquez, durante el GP de Japón 2023 de MotoGP. /AFP
Marc Márquez, durante el GP de Japón 2023 de MotoGP. AFP
Borja González

Borja González

Fue el pasado 4 de octubre, a las 14:00 (horario peninsular), cuando HRC, es decir, el área de competición de Honda, anunciaba que había a un acuerdo con Marc Márquez para rescindir el contrato que une a ambas partes para 2024, poniendo fin así a una relación que les vinculaba desde 2013. Una relación muy exitosa que viró en desastre desde el momento en el que Márquez se lesionó en el GP de España de 2020 y que ha terminado con la salida del piloto español para poner rumbo a Gresini, que apenas 8 días después ha hecho oficial su fichaje.

La salida de Márquez de la marca japonesa ha estado marcada por los incidentes constantes con una moto a la que no se hacía. Lesión, operación, recaída, regreso, operación y nuevo regreso. Un calvario que coincidió con la pérdida de competitividad de la Honda, la moto con la que Márquez se había convertido en leyenda merced a sus 6 títulos (el primero en su año de debut), y a sus 59 victorias y 101 podios, el último conquistado, precisamente, en la última carrera del Mundial disputada en el Circuito de Motegi (Japón), trazado propiedad de la casa nipona. Un tercer puesto tras un fin de semana que el piloto reconoció que había sido más que tenso, intenso.

Intenso por las reuniones que allí tuvo tratando de encontrar una solución a su deseo, que no era otro que marcharse de la que había sido su casa durante 10 años. Y no es que Márquez no confiase en las posibilidades de Honda de dar la vuelta a su situación, con los muchos cambios a nivel organizativo que le estaban planteando, si no que era consciente de que el tiempo que se necesita para llevar todo esto a buen puerto era demasiado largo como para asumirlo. Porque para 2024 no se espera que las cosas mejoren demasiado, y Márquez no quiere vivir otro año más así.

A sus 30 años (comenzará con 31 la próxima temporada), el de Cervera se considera lo suficientemente mayor como para no sentirse con la fuerza mental de esperar, así que ha decidido escoger una opción más segura que le pueda permitir disfrutar ya, ¿y qué hay que sea más seguro en estos momentos en la parrilla que una Ducati?

"Hemos compartido momentos inolvidables: 6 Campeonatos del Mundo, 5 Triples Coronas (NdR: títulos de pilotos, equipos y constructores), 59 victorias, 101 podios y 64 poles. Risas, lloros, alegrías, momentos duros pero, lo más importante, una relación única e irrepetible. Separados, ¡pero siempre juntos!". Era el mensaje de despedida de Honda tras un proceso de ruptura largo y durante el que siempre ha afirmado que estaba buscando la mejor solución de futuro para todas las partes, para él y para la fábrica. Ahora tocará entender cuál es el beneficio para esta última de este hecho.

Un año con Gresini con vistas al futuro

Entender eso aunque, por encima de todo, cómo encaja el resto del puzle. Tras su último podio en Motegi, el máximo responsable de Ducati, Gigi Dall'Igna, corroboraba que Marc quiere subirse a una de sus motos. En concreto, a la única que queda libre, una modelo 2023 que estará en el sitio que ocupa ahora mismo en Gresini Racing Fabio Di Giannantonio, que hoy ha hecho oficial lo que era un secreto a voces: Marc correrá al lado de su hermano Álex.

Lo hará con un prototipo que espera que le garantice ser competitivo, quizás no hasta el punto de pelear por el título, aunque sí para disfrutar. Aunque, como reconoció el propio Dall'Igna en Japón, la suya no es una llegada del todo cómoda para Ducati, que tendrá a un gran campeón que también puede distorsionar el ambiente controlado que tienen en la casa italiana.

Márquez desembarca con un año de contrato con Gresini (no quiere una vinculación más larga), consciente de que en 2024 se abrirá el mercado para 2025/2026. Un periodo para el que quiere volver a ser piloto de fábrica. Y en eso las cosas podrían terminar llevándole a un sitio apetecible para él como es KTM, que sigue tratando de contar con dos motos más para ese periodo. El mejor método (y el único si no se entra como nuevo constructor) sería consiguiendo que precisamente Gresini entrase a formar parte de su familia, lo que podría dar también la oportunidad a Marc de cumplir con sus deseos. Y mientras tanto, lo que toca es volver a disfrutar.