¿Una moto inferior el año que viene? Los brotes verdes que han llevado a Marc Márquez a dar el paso
Una vez anunciada la rescisión del contrato que le unía a Honda para 2024, Márquez afrontará un nuevo reto con muchas variables.

El comunicado del pasado miércoles de Honda confirmando la conclusión del contrato de Marc Márquez cuando termine esta temporada, liberándole del último año (2024), ha abierto la puerta del deseo del piloto español de cambiar de aires y de contar con una moto competitiva y de no tener que esperar dentro de su casa a que las cosas se arreglen. Porque aunque la firma japonesa le había puesto sobre la mesa un plan de cambios para reconducir la situación, los cálculos más optimistas acerca del desarrollo de la moto no permiten aventurar que la próxima temporada las cosas vayan a cambiar demasiado. Y Márquez no quiere esperar más.
Él siempre ha hablado de hechos y el prototipo presentado en el test de Misano de septiembre no cumple con ese requisito. Así que la decisión sólo le llevaba a una posibilidad: salir y buscar acomodo en otro sitio. Y ese sitio, en estos momentos, sólo puede ser uno, el equipo Gresini, con una Ducati, como había confirmado el máximo mandatario de Ducati, Gigi Dall'Igna, el domingo del Gran Premio de Japón, en un día en el que Márquez había vuelto a disfrutar del sabor de un podio (en agua). "Ha decidido dejar la Honda para subirse a una Ducati no oficial", explicaba Dall'Igna, que dejaba esto a expensas de que el 93 solucionase su vinculación con Honda.
Una decisión no tomada desde el corazón, como Márquez aclaraba de manera emotiva en sus redes sociales, sino desde la cabeza y con valentía, la de dejar lo malo conocido (muy conocido) por lo bueno por conocer. "Mi zona de confort incluso con malos resultados es estar en Honda, es donde he hecho toda la vida, es donde tengo a todo mi equipo, donde tengo el salario que es el mejor de la parrilla, donde todo va bien, ¿no? Pues, ¿para qué cambiar?", explicaba el jueves previo al GP de Japón.

Lo bueno por conocer es una moto que se ha demostrado muy efectiva, que es lo que se encontraría en Gresini. En este caso, la versión 2023 con la que se están jugando el Mundial de MotoGP Pecco Bagnaia y Jorge Martín. Ese sería el modelo con el que contaría, el mismo que tendrán su hermano Álex, también en Gresini, y Marco Bezzecchi y Luca Marini en el VR46.
Es lógico pensar que el prototipo 2024 (que será para Bagnaia, Martín, Enea Bastianini y Franco Morbidelli) mejorará este 2023, aunque ya se ha visto este año de lo que está siendo capaz Bezzecchi con una versión más antigua (tres victorias en carreras, una en sprint, cuatro más en domingo, cuatro en sábado, más tres poles), o lo que logró en 2022 Bastianini (tercero en la general final, con cuatro triunfos y dos segundos puestos, y una pole).
De hecho, este último consiguió todos estos buenos resultados precisamente dentro de la estructura que acogería a Márquez. Es cierto que competir dentro de una estructura satélite suele significar menos recursos, menos desarrollo y menos presencia de ingenieros de fábrica, aunque los hechos indican que para un piloto de la talla del de Cervera debería de ser más que suficiente.
Un año -¿de transición?- con vistas a 2025
Este movimiento implicaría, además, cambiar de entorno de trabajo, de ese grupo de mecánicos con los que ha conseguido tantos éxitos en Honda. Un equipo que consiguió estructurar del todo después de conseguir impactar en el campeonato ganando el título de MotoGP a la primera, en su año de debut. Un aspecto que, como confesaba Márquez en su publicación en redes sociales, supone mucho para él, así que se puede considerar que quizás sea este el mayor sacrificio que le exija una aventura que se presupone que, de momento, sólo abarcará a 2024, a la espera de ver cómo encaja su proyecto deportivo a partir de 2025, cuando el mercado de pilotos de la clase entrará en ebullición. Bueno, en realidad para ese momento ya estará todo cuadrado, y será en el inicio del próximo curso cuando empiecen a moverse las fichas, como ha venido sucediendo en las últimas campañas.
En cualquier caso, falta por entender cómo se encajará definitivamente todo, y qué cara tendrá su lado del box. Porque muy pocos dudan de que logrará adaptarse muy rápido a una moto que ha adquirido una gran virtud en este tiempo en el que se ha convertido en la gran dominadora de la categoría: ser un vehículo democrático, capaz de adaptarse a pilotos con distintos estilos de pilotaje, y de distinta envergadura.
Un hecho que invita a pensar que, esta vez sí, tendrá lo que está buscando para volver a disfrutar, que en su caso tiene una relación directa con la competitividad y con estar en los puestos delanteros. Porque Ducati sí que le puede dar esos hechos que le han faltado en Honda.