El hermetismo de Marc Márquez tras una nueva caída y su regreso a la 'filosofía de la resignación'
El catalán volvió a irse al suelo en el GP de Indonesia y ya lleva cinco caídas más que el curso pasado.

La incógnita acerca del futuro de Marc Márquez había desviado la atención en las últimas semanas a lo puramente deportivo. Pero con esa parte ya resuelta, todas las miradas se han vuelto a centrare este fin de semana en la acción en pista, donde el catalán volvió a ser uno de los puntos grises del fin de semana. Que Honda no está viviendo su temporada más fácil es un hecho. Pero los últimos resultados del catalán, contando el podio de Japón, habían tapado parte de unos problemas que cada vez son más evidentes. 23 caídas en lo que llevamos de año, cinco más que el año pasado en todo el curso y una filosofía de resignación cuyo mejor aliado es la cuenta atrás, son el relato de la temporada del futuro piloto de Gresini.
"Una más, veintitantas este año. Bueno, ya se acaba, cinco carreras...", eran las palabras con las que definía el catalán su carrera a los micrófonos de DAZN. Tras acabar la carrera con un nuevo abandono -nueve en total en lo que llevamos de temporada-, Márquez decidió no hablar con la prensa escrita desplazada hasta Mandalika, entre ellos, Relevo. La explicación de su equipo es que el catalán tenía que coger un transfer, aunque pudo vérsele por las calles de Kuta (Lombok) cenando.
Sea como fuere, lo que es un hecho es que no están siendo tiempos fáciles para el octacampeón que ve el tiempo como su mejor aliado. Las últimas carreras parecían haber dado un extra de confianza a Márquez que llegaba a Mandalika más relajado, también fruto de que se resolviese, por fin, el lío de su futuro, y con un impulso para lograr un buen resultado. Pero hay realidades difíciles de tapar y los 13 de abandonos de Joan Mir y los nueve de Marc Márquez son la clara expresión de lo que sucede dentro de los boxes de Honda.
Marc Márquez un Mundial 2023... para olvidar
— DAZN España (@DAZN_ES) October 15, 2023
La imagen de la frustración
"Después de la carrera sprint de ayer [sábado], hoy iba súper calmado y muy mentalizado. Al principio me ha costado mucho poner temperatura al neumático y me han ido pasando, pero sin estresarme. Sin verla venir, sin previo aviso la he perdido delante y me he caído. Es peor caerse intentando no caerse, que caerse empujando. Ayer me caí, lo entendí porque estaba empujando en la primera vuelta, pero hoy iba súper calmado. Mi intención era acabar la carrera ya, pero parece que no ha podido ser. Así que pasito para atrás, y a acabar carreras", intentó expresar un Márquez frustrado por una caída para la que no encuentra explicación, algo recurrente esta temporada.
Precisamente, esa frustración dejó una de las imágenes más descriptivas, la del catalán apoyado en el muro del vial tras su 23ª caída de la temporada, un relato de lo que está siendo un año para olvidar.
"Estaba intentando entender el fallo que he cometido, porque dentro de la moto pensaba que no había hecho nada especial, simplemente seguía lo que sentía en todo momento con la moto. Pero cuando hemos comparado con la telemetría, que es la que no miente, he hecho lo mismo que en la vuelta anterior, pero me he caído. Ha sido un error mío, así que una vez más, pedir disculpas al equipo. Intentaré hacer estas últimas cinco carreras lo mejor que pueda. Nos quedan dos o tres circuitos que quizá son mejores que los otros, y nos quedan dos en los que sufriremos mucho. Y a ver si podemos salvar la situación", reconoció.
Este próximo fin de semana tendrá lugar el Gran Premio de Australia, la primera de las cinco finales a las que se enfrentará Marc Márquez antes de su adiós al Repsol Honda.
"En estas carreras desde India parecía que estábamos más adelante, te vas animando, te ves un poco más cerca de los primeros y eso te hace arriesgar un poco más. Ahora toca volver a la mentalidad de Silverstone y Montmeló: un pasito para atrás y a seguir terminando carreras", concluyó.
Phillip Island es un trazado en el que el catalán ha subido cuatro veces a lo más alto del podio y dónde, quien sabe, podría darse una vuelta a la situación. Aunque se antoja difícil.