El terremoto Márquez reconfigura por descartes la parrilla de MotoGP 2024
El Repsol Honda confirma el fichaje por dos temporadas de Luca Marini; Fabio Di Giannantonio correrá en el Mooney VR46.

El mercado de MotoGP en 2023 debía de haber sido testimonial, en comparación con lo que se veía venir para 2024. Para el curso que viene finalizaban sus contratos pilotos como Pecco Bagnaia, Enea Bastianini, Jorge Martín, Fabio Quartararo, Maverick Viñales, Joan Mir o Marc Márquez. Aunque el terremoto provocado por este último por su inesperada (a medias) salida de Honda terminó descuadrando una parrilla que no se ha terminado de encajar oficialmente hasta que la actual temporada ha terminado, con la proclamación como campeón del mundo de Bagnaia en Valencia.
Antes de la decisión de Márquez se oficializó el paso de Álex Rins al equipo oficial Yamaha como compañero de Quartararo y como sustituto de Franco Morbidelli, que recala en el Prima Pramac Ducati al lado de Martín, el subcampeón. El sitio de Rins lo ocupa Johann Zarco, que es el que ha corrido hasta este fin de semana con esa Ducati que ahora es de Morbidelli.
'Ahora', porque 2024 va a comenzar este mismo martes con una jornada de test que es una jornada de estrenos, con muchas novedades técnicas. Tras estos movimientos llegó el bombazo de Márquez, que dejó en tierra a Fabio Di Giannantonio en el Gresini Racing. Y justo cuando todo esto se configuró fue cuando surgió la mejor versión de Di Giannantonio, lo que ha terminado salvándole de un adiós a la clase reina.

Aunque el encaje del puzle post Márquez ha sido más por descarte que por voluntad de los actores afectados. Dos: el Repsol Honda y el Mooney VR46 propiedad de Valentino Rossi, que han terminado yendo de la mano involuntariamente en sus decisiones. Ironías del destino, el sitio histórico de Marc Márquez vinculado a la moto de Rossi…
Y todo por el deseo de su hermano, Luca Marini, de salir del brazo protector que le ha guiado en todos sus pasos por el Mundial de Motociclismo, porque el 7 de septiembre ambas partes, piloto y escudería, habían anunciado la prórroga de su contrato para 2024. Aunque en esto todo va de la mano: propietario de equipo, gestores, mánager del piloto… Un hecho que ha facilitado cumplir con los deseos de Marini. Que no eran los que inicialmente Honda.
La encrucijada de Honda
La marca japonesa quería a un piloto para un único año, lo que dejó pocos nombres sobre la mesa: Di Giannantonio se ofreció aceptando firmar por una única temporada, aunque en su perfil faltaba experiencia; un requisito que sí que cumplía Pol Espargaró, pero este ha vivido tal estrés mental y físico (vinculados) este año, que no quiso probar este regreso. Otra posibilidad era la de embarcar a algún joven, motivo por el cual Alberto Puig tanteó al entorno de Fermín Aldeguer, aunque luego quisiese desmentirlo. Y Aldeguer ha sido uno de los protagonistas de esta ecuación.
Mientras tanto, Marini se ofreció, por ese deseo de alejarse de VR46, y por probarse dentro de un equipo de fábrica, consciente como es de que su recorrido en Ducati está muy limitado, con la nómina de pilotos que cuenta ahora mismo la casa italiana. Pero la condición de Marini era la de firmar por dos años, lo que no estaba en los planes de Honda.
Porque los japoneses ven 2024 como un año de transición, y como la oportunidad de enseñar brotes verdes a los pilotos potentes de la parrilla para poder pescar a una figura en el mercado que se va a abrir, para recuperar su peso competitivo con vistas a 2025. Y no pudiendo cumplir las premisas iniciales, la única opción aceptable terminó siendo la de Marini, aceptando su condición en lo que se refiere a la relación contractual.
Este lunes por la mañana, 24 horas antes de que arranque la pretemporada 2024, el Repsol Honda confirmó oficialmente el fichaje de Marini para 2024 y 2025, como compañero de Mir. Con esto, los japoneses solucionan el problema provocado por la salida de Márquez, aunque lo hacen más por descarte que cumpliendo sus deseos.
Lo mismo que ha ocurrido con el Mooney VR46. Tras aceptar la marcha de Marini (oficializada este pasado sábado) no les ha quedado otra que colocar en su sitio a Di Giannantonio, aunque con la tranquilidad de haber visto el sorprendente potencial del italiano. Porque la escudería italiana se impuso como prioridad la de subir a un joven de Moto2. Una vez más, Aldeguer. Catar fue un hervidero de reuniones, a todos los niveles, para poder firmar a la promesa española (ganador dominando de las últimas cuatro carreras de la clase intermedia), pero Luca Boscoscuro, propietario del equipo en el que corre el murciano no dio su brazo a torcer y terminó ganando, algo que el piloto ha aceptado, consciente como es de la oportunidad que se le presentará en 2024 de ser campeón del mundo.
Con Aldeguer descartado (también la de otra idea como Tony Arbolino) a VR46 no le quedó más vía que poner al lado de Bezzecchi al ganador de la carrera de Catar, lo que, cosas del deporte, en estos momentos parece una muy buena solución.