MOTOGP

Rins-Yamaha, el movimiento que agita el mercado 2023 de MotoGP

El piloto barcelonés, ganador de la carrera de Austin, ya ha confirmado su fichaje por la marca japonesa para 2024.

Álex Rins tras su victoria en Austin./AFP
Álex Rins tras su victoria en Austin. AFP
Borja González

Borja González

Hay un tópico repetido sobre que todos los pilotos de la parrilla de MotoGP son de una calidad altísima. Pero hay algunos que, además, tienen el crédito por los resultados logrados. Alex Rins es uno de ellos. Sobre todo, tras ganar con la indomable/peligrosa Honda en Austin este año. Porque ya había ganado otras cinco carreras en la clase reina con Suzuki (dos de las tres últimas de 2023), pero añadir una con otro prototipo rompe la posible sospecha del piloto que se adapta bien sólo a una moto.

Rins está ahora mismo en el dique seco. Se lesionó de gravedad en Mugello, va a ser baja segura la semana que viene en Silverstone (su puesto lo va a ocupar Iker Lecuona), y su baja se podría alargar unas semanas más. Hace unos días se le veía disfrutar en Ibiza de su boda (aplazada por el coronavirus), con su pierna derecha escayolada y ayudándose de las muletas e incluso de una silla de ruedas. Un forzoso parón en el que ha concretado su futuro como piloto. Porque su idea es no seguir en Honda en 2024.

El barcelonés tiene un contrato de dos años con la fábrica nipona (de hecho, se decantó por competir dentro de la escudería LCR en vez de con una Ducati en Gresini Racing por ese contrato oficial), aunque con una cláusula que le permitiría marcharse si apareciese un equipo oficial. Y ese equipo ha aparecido.

El piloto catalán ya ha sido anunciado como nuevo fichaje de Yamaha para la temporada 2024, después de haber decicido no renovar al italiano Morbidelli tras sus pobres resultados este curso. Rins tenía contrato por dos temporadas más con Honda, pero con cláusula de salida si aparecía un equipo oficial. Y lo ha hecho marchándose a su máximo rival.

Yamaha se encuentra en una situación similar a la de Honda, con un prototipo fallido, algo que no esconden: la apuesta 2023 ha salido mal y eso les ha cambiado el paso. Este verano su piloto de pruebas, Cal Crutchlow, ha estado rodando en el Circuito de Motegi, y será en ese escenario en el que aparezca como piloto invitado, en octubre, en el Gran Premio de Japón. Una prueba importante, por la necesidad de salir de esta crisis. Esto, más el fichaje de Rins, serían dos señales de que en Iwata no se rinden. Un mensaje (el de no rendirse) que también ha llegado desde Honda, alertados por la posibilidad de perder a Marc Márquez, y más allá de que a las dos casas japonesas se les pueda permitir acogerse a beneficios reglamentarios.

Porque, y como insinuó en  Speedweek  Stefan Pierer (CEO de Pierer Mobility, dueña de KTM, GasGas o Husqvarna), y como puede confirmar Relevo, desde el entorno de Márquez han tratado de acercarse para ver si podría existir una posibilidad de ubicar al súper campeón español en su estructura algo que, por el momento (y nos referimos a 2024), se ha descartado. En la casa austriaca lidian ahora con cómo encajar a sus cinco pilotos para el año que viene (Brad Binder, Jack Miller, Pol Espargaró, Augusto Fernández y Pedro Acosta), para lo que insisten en la vía de contar con cinco motos, una más ubicada en la estructura de Ajo Motorsport. Algo que desde Dorna dicen no contemplar, el meter una moto más en la parrilla, pero en lo que ellos siguen confiando.

Dicho esto, y volviendo a Honda, el movimiento de Yamaha también cambiaría el paso al gigante nipón. Rins firmó con ellos, pero no recibió el mismo trato que sus compañeros de fábrica, algo que se ha interpretado como absurdo viendo su rendimiento (algo que se constató sobre todo con la llegada del chasis construido junto a Kalex, y que el español no llegó a probar). Contando con la continuidad tanto de Márquez como de Joan Mir, que volverá a competir este fin de semana en Silverstone, habrá que ver cómo se configura su estructura satélite. Hace unos días su propietario, Lucio Cecchinello, reconoció en GPOne que le habían tanteado informalmente desde KTM para ver si querría pasarse a su bando. Pero Cecchinello tiene contrato con Honda hasta finales de 2024.

Sin Rins tendrá que ver quién puede subirse a su moto. De momento estará Lecuona, un piloto entusiasta que afronta con mucha energía un reto que para otros parece ahora mismo una condena. En el otro lado del box es Japón quien decide. El camino estaba marcado para que Ai Ogura, subcampeón de Moto2 2022, sustituyese a Takaaki Nakagami, aunque Ogura no ha alcanzado aún en 2023 la versión mostrada en el pasado curso, además de que no tiene nada claro dar el salto a MotoGP en estas circunstancias. Y es que, pese a que el mercado de pilotos 2023 debía de ser tranquilo en comparación a lo que se viene en 2024, los últimos movimientos amenazan con agitarlo.