MOTOGP

Acosta coge el toro por los cuernos y reclama su rol de líder de KTM

El murciano ha dedicado la primera parte de sus vacaciones a trabajar desde la fábrica en Austria buscando mejorar el proyecto.

Pedro Acosta, con gesto contrariado, en el circuito de Assen. /EP
Pedro Acosta, con gesto contrariado, en el circuito de Assen. EP
Borja González

Borja González

Es obvio que tanto Marc Márquez como Jorge Martín han acaparado los focos en MotoGP en este inicio de temporada para el motociclismo español. Un foco en el que estuvo durante el Gran Premio de las Américas Maverick Viñales, que arrasó ese fin de semana, aunque luego la impresión de que podía estar para pelear por el título se fue diluyendo, algo sobre lo que él mismo había alertado, y que concluyó con la sorprendente decisión de abandonar el proyecto de Aprilia para marcharse en 2025 a KTM, una moto que ahora mismo parece estar un pasito por detrás de la italiana, sobre todo cuando se comparan los días buenos de uno y de otra.

Y en esos días buenos de los austriacos ha sorprendido Pedro Acosta, el novato de la categoría, que es otro de los españoles que han estado bajo ese foco. En su caso, su excepcional arranque de curso (y de experiencia) llevó a que se diese por hecho que en nada iba a conseguir su primer triunfo (el propio Jorge Lorenzo en DAZN vaticinó que podía suceder en Jerez), algo que no ha llegado aún y que ha impedido que batiese el récord de precocidad en cuanto a vencedores que va a seguir en manos de Marc Márquez. La fecha límite fue la del último gran premio, el de Alemania, donde el murciano finalizó séptimo, por detrás del pelotón Ducati que copó el top 5, y de la Aprilia de Miguel Oliveira. Eso sí, de nuevo como mejor KTM.

Porque, sobre el papel, el nivel de los austriacos lo debería de marcar Brad Binder, así que todo lo que va por encima de eso lo está poniendo el propio Acosta. Si nos atenemos a la prueba más seria, las carreras, en Catar el sudafricano fue segundo, mientras que el español, que puso la chispa ese domingo, fue de más a menos; llegó a ser cuarto tras una brillante remontada, hasta que sus neumáticos dijeron basta y cayó hasta el noveno puesto. En Portugal y en Austin ya sí que fue el mejor, con dos podios, los dos últimos de su marca, mientras que en Jerez terminó por detrás de Binder, en Francia y Cataluña se cayó, en Italia fue quinto tras cuatro Ducati, y en Assen volvió a irse al suelo.

Con esto, Acosta es la punta de lanza de KTM en pista, aunque también quiere serlo fuera de ella. "Roma no se construyó en un día", contestaba con brevedad en Sachsenring a la sensación de imbatibilidad de las Ducati. Y para mejorar esa 'construcción', el piloto de 20 años decidió, en vez de tomarse unas vacaciones, viajar desde Alemania a Austria para trabajar desde la fábrica ubicada en Munderfing. "Tengo billete de ida, pero no de vuelta. Ya veremos cuántos días y cuántas semanas me quedo ahí", apuntaba, en un gesto que refleja que quiere ser el líder de este grupo. "Siempre es mejor transmitir cara a cara las cosas. Si me tiro ahí una semana, o las que sean, todos los días salen preguntas nuevas y cosas nuevas que hacer. Y también voy por conocer a la gente".

Un viaje al que ha ido junto a su técnico, el neozelandés Paul Trevathan (ex jefe de mecánicos de Pol Espargaró en el box oficial de KTM), y su técnico de suspensiones, el español Manuel Olivencia. "Está bien conocerles y saber a quién puedo usar en ciertos momentos y por qué", analizaba. Porque hay cosas del funcionamiento interno que no le terminan de convencer, como que el máximo responsable técnico, Fabiano Sterlacchini, no viajase a todas las carreras, aunque este terminó su relación con los austriacos de forma sorpresiva justo antes del arranque del último gran premio.

"Yo le he visto en tres fines de semana", confesaba. "Una de las razones de ir a Austria era para sentarme con él y que me explicara muchas cosas, cosas que quizás para otro piloto pueden ser muy normales, porque ya lleva aquí mucho tiempo, pero yo no las entiendo ni he encontrado a alguien que me dé una explicación. Por eso quería hablar con él, pero bueno, ya digo que Roma no se construyó en un día. No sé si nos saldrá una torre como la de Pisa, pero vamos a intentar hacerla bien recta". La idea del murciano es trabar relación con los jefes de cada área, chasis, motor, electrónica, y transmitirles sus sensaciones y por dónde cree que puede venir la mejoría que necesita para cumplir con sus objetivos, que en su caso sólo pasan por pelear por ganar siempre.

"Tener esta mentalidad austriaca con la que he crecido en el Mundial de 'somos mejores de lo que estamos haciendo' quizás me hace ver que se puede ir siempre a mejor. No busco la excusa. Busco la solución. Primero, voy a conocer a la gente y ver qué pasa el primer día y cómo funciona todo. Para que cuando me vaya a dormir el primer día entienda todos los roles y quién manda en cada sitio, y por qué se hacen las cosas. Es muy fácil criticar o exigir cosas que no sabes cómo van. Prefiero primero informarme y ver por qué no se hacen las cosas o quién le da el poder a uno y quién se lo quita a otro, para poder ver qué caminos hay que coger". Una filosofía que explica muy bien quién es Pedro Acosta. "Te tienes que meter en el problema para ver el problema. Sabía que quería estar aquí y sigo queriendo estar aquí. Nadie me ha metido en la boca del lobo. Ahora me toca un poco abrirla a mí y salir yo solo".