Fabio Quartararo y Joan Mir, dos campeones en apuros
El francés terminó por los suelos en el sprint de Austin y el español fuera de los puntos y viendo a Alex Rins terminar segundo.

Circuito de las Américas (Estados Unidos)-. Joan Mir fue campeón del mundo de MotoGP en 2020 con Suzuki. Fabio Quartararo en 2021 con Yamaha. Los dos han llegado a este 2023 en situaciones muy distintas. El primero, empujado a fichar por el Repsol Honda por el abandono de Suzuki para contar con una moto que no atraviesa su mejor momento; el segundo como líder del proyecto de una fábrica que sólo cuenta con dos motos, y que sobre el papel aparecía como uno de los candidatos al título, junto al defensor del título, Pecco Bagnaia, y el compañero de Mir, Marc Márquez, este más por historial y calidad.
Los dos, Mir y Quartararo, terminaron este sábado sumidos en la frustración. Y en realidad por motivos similares, por sentir que no cuentan con la herramienta adecuada para sus ambiciones. "Las condiciones de calor, que es cuando patina más todo, es cuando se ven los fallos y donde realmente se ven las desventajas que tenemos en algunos puntos. Y me he encontrado fatal. No estoy, no puedo pilotar como me gustaría. Todavía no somos uno con la moto y no puedo explotar mis puntos fuertes, es tan fácil como esto", resumía Mir, después de ver terminar segundo a Alex Rins, con su misma moto y proveniente de la misma fábrica, Suzuki.
"Las condiciones de calor, que es cuando patina más todo, es cuando se ven los fallos y donde realmente se ven las desventajas que tenemos en algunos puntos"
"En esta carrera he salido enfadado porque sé lo que puedo hacer y me siento frustrado, sin poder exprimir un poco lo que puedo hacer, mis puntos fuertes, así que mañana a ver si podemos dar un pasito adelante", trataba de consolarse el mallorquín, que terminó en fuera de juego el sábado de Argentina por una caída en el sprint, peleando en los puestos traseros. "Me cabrea mucho. Y todo me preocupa un poco, eso está claro, pero también tenemos que ver que es la tercera carrera y prefiero que me salga todo así, todo lo malo que me tenga que salir que lo haga al principio para luego acabar mejor que hacer destellos de algo para que luego me salga un problema más adelante. Vamos a seguir trabajando y no nos vamos a rendir para ver si ponemos más".
Mir quiso encontrar cierto paralelismo con los problemas con los que comenzó su experiencia en MotoGP y en Suzuki, algo a lo que consiguió darle la vuelta. Algo a lo que se suma la dificultad de progresar en un formato como el actual que pide tener las cosas claras y que penaliza a los novatos, en la categoría (sólo uno, Augusto Fernández) o como el español en la parte técnica. "Con el nivelazo que hay en MotoGP, que es bestial, de motos, de competición, de pilotos, estoy sufriendo un montón pero al final estamos hablando de cuatro décimas, de tres décimas o de dos por vuelta, que es muy poco pero es un mundo".

El caso de Quartararo es más complejo, porque no tiene referencias a las que agarrarse. Y porque después de creer haber visto la luz en la pretemporada con los cambios preparados por Yamaha ahora tiene la sensación de que el modelo M1 está acabado, o caducado. "En cuatro años no he notado grandes mejoras en la moto. Empiezo a tener ahora mucha experiencia con esta moto pero no veo cambios de verdad", confesaba este sábado tras terminar por los suelos evidenciando estar pilotando muy al límite. "Es que estoy en el límite todo el tiempo, no en esta carrera. Es muy frustrante".
El francés, uno de los pilotos más talentosos de la parrilla, pide ahora a su marca un cambio, pero un cambio de calado. "Lo que hay que cambiar va más allá de traer un escape o una cosa pequeña en la moto. Para mí tiene que ser un cambio grande y eso puede ser difícil. Pero si eso garantiza una mejora tenemos que hacerlo. Incluso ahora mismo la velocidad punta no es como la de las primeras carreras. Tenemos que entender por qué y si podemos encontrar una solución".
"En cuatro años no he notado grandes mejoras en la moto. Empiezo a tener ahora mucha experiencia con esta moto pero no veo cambios de verdad"
Y casi todo, en su opinión, pasa por el motor, con una configuración, el V4, que sólo la Yamaha utiliza en estos momentos. "El problema es que para usar toda esa cantidad de aerodinámica que usan las Ducati o las Aprilia, primero necesitas un motor algo mejor. Esas motos no parecen motos, parecen cohetes, tienen alas arriba, en el medio, abajo, detrás… Si quieres usar esto necesitas mucha potencia y usarla de una manera que te fije la moto en el suelo en aceleración pero que también te ayude al frenar. Y creo que estamos años atrás en esta área". Esto, y volver a contar con un equipo satélite de garantías. "Cuando ves al Pramac y al oficial y ves que van probando cosas distintas y que trabajan de muy buena manera… eso es lo que necesitamos". Un plan, el de contar con más motos, que está en la mente de Yamaha, pero que con la competitividad actual de su prototipo parece difícil de implementar.