Zarco a Honda: continúa el juego de las sillas que agita MotoGP y alimenta las especulaciones
La decisión del francés deja dos Ducati por definir, en unos movimientos que afectan también a Honda y a KTM/GasGas.

El mercado de pilotos de MotoGP 2023 prometía ser razonablemente tranquilo, con pocos pilotos, a priori, con su futuro por decidir. El tomate tenía que llegar en 2024. En Ducati Alex Márquez y Fabio Di Giannantonio terminaban sus contratos a finales de temporada. En Honda Takaaki Nakagami. En Yamaha Franco Morbidelli. Y en KTM/GasGas Augusto Fernández. Desde Moto2 se daba por hecho que iba a subir Pedro Acosta, y se daba opciones a pilotos como Tony Arbolino, Jake Dixon y hasta Alonso López. Desde SBK se veía factible la llegada de Toprak Razgatlioglu.
Este último muy pronto comunicó que iba a seguir en el que campeonato en el que está, aunque no en Yamaha, sino en BMW. Y fue en Yamaha donde llegó el primer movimiento inesperado: la llegada de Alex Rins, con dos años de contrato firmados con Honda, para ocupar el lugar de Morbidelli, merced a una cláusula que le permitía romper su vinculación si le llegaba una propuesta de un equipo de fábrica. Así que Rins será el año que viene el compañero de equipo de Fabio Quartararo.
Movida esa pieza, esta semana ha encajado una segunda: la del sustituto de Rins en el LCR. Johann Zarco tenía sobre la mesa dos propuestas de futuro. Una de Ducati, para continuar un año más en su actual sitio, con una moto de primer nivel en la escudería Pramac, y moverle en 2025 a SBK, en el equipo en el que corre Álvaro Bautista. La otra le había llegado de Honda, que buscaba alguien con experiencia para cubrir el lugar de Rins. Una oferta para dos años, aunque con una moto que atraviesa su peor momento.
Y el francés, de 33 años, ha elegido esta última, un reto sobre el papel complicado. Porque no por repetirlo es menos llamativo: Marc Márquez sumó este domingo sus primeros puntos de la temporada en carrera, los cuatro del duodécimo puesto, con Nakagami e Iker Lecuona fuera de los quince mejores y, de nuevo, con Joan Mir terminando por los suelos. "Es respetable, es su apuesta, y tampoco se sabe cómo va a ir la Honda el año que viene, si van a mejorar, si se van a quedar donde están. Es una apuesta, y si algo tiene Zarco es que es un cabezón y un trabajador. Creo que le puede ir muy bien a Honda, pero es complicado", opinaba Alex Márquez, que hizo el camino inverso a final de 2022.
Esto deja una Pramac Ducati libre, uno de los cuatro prototipos último modelo de la marca italiana, cuyos gestores querrían que ocupase Marco Bezzecchi. Pero el italiano prefiere jugar con una moto un año menos evolucionada (en este caso sería la 2023) por seguir en el equipo de Valentino Rossi junto a su actual estructura técnica, dirigida por Matteo Flamigni, extelemétrico del astro de Tavullia. Y es que Rossi sigue teniendo mucha influencia en la carrera de sus pupilos. La otra Ducati definida hace pocos días fue la de Alex Márquez, que continuará con Gresini, mientras se asume que su compañero, Di Giannantonio, va a tener que buscarse la vida, tras haber constatado el peor rendimiento con diferencia de todos los pilotos que compiten con la poderosa Desmosedici.
Esto nos llevaría a contar no con una sino con dos Ducati libres. Un candidato firme a una de ellas es Morbidelli, otro de los muchachos de Rossi, que podría subirse a cualquiera de las dos. Otros posibles como Dixon y Arbolino ya han renovado con sus actuales equipos de la clase intermedia (Aspar y Marc VDS, respectivamente), así que seguiría habiendo un sitio vacío. Según ha podido saber Relevo, Gresini Racing se ha interesado en la situación de Mir que, pese a estar sufriendo mucho en Honda, sigue manteniendo, por ahora, su intención de cumplir con su actual contrato, que incluye 2024. Como el de Marc Márquez, objeto de especulaciones/sueños húmedos, también porque desde su entorno siguen lanzando que si la situación no mejora tendrán que moverse. Y como hay un sitio vacío…
Por último, Honda pensaba bajar a Nakagami y poner ahí el año que viene a Ai Ogura, pero este último no quiere oír hablar ahora mismo de MotoGP e incluso se está planteando salir del paraguas de la casa nipona. Y KTM/GasGas, tras renovar hasta 2026 a Brad Binder, está permitiendo que fluyan las especulaciones sobre el futuro de sus otras tres motos. O habría que decir dos, porque una es de Acosta. Jack Miller tiene contrato, también Pol Espargaró (considerado como una figura crucial para el desarrollo del prototipo austriaco por su dilatada experiencia), mientras que Fernández asegura haber sido confirmado para 2024, sin que haya mediado una comunicación oficial. Así que el mercado 2023, que debía ser secundario, ha pasado a ser el epicentro informativo de la categoría reina con su juego de las sillas.