MUNDIALES DE NATACIÓN | WATERPOLO

Felipe Perrone, los 12 Mundiales del jugador universal: "A mi edad, ya no puedo equivocarme"

El capitán de la Selección de waterpolo, que persigue este martes las semifinales, es un hombre récord y con una historia circular.

Felipe Perrone, jugando en 2012 en los Juegos Olímpicos de Londres con España. /AFP
Felipe Perrone, jugando en 2012 en los Juegos Olímpicos de Londres con España. AFP
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Habla castellano como cualquiera, pues con 15 años viajó con su hermano Kiko a Barcelona para hacer carrera en el waterpolo con la ayuda del boya hispanocubano Iván Pérez. Se lanza sin problemas en catalán cuando lo entrevistan después de los partidos de su Atlétic-Barceloneta. Acude a las reuniones de la Federación Internacional de Natación (FINA), donde es miembro del Comité de Atletas, y se comunica en un fluido inglés. Habla en croata si es necesario en la presentación del Europeo en Split, el pasado enero, mientras que también se defiende en italiano después de sus temporadas en el Pro Recco, el mejor equipo del mundo. Y, cómo no, puede explicar su vida en portugués, idioma de sus padres, de su infancia en Río de Janeiro y del país que representó en los Juegos Olímpicos de 2016. Y, en Hungría, la cuna del waterpolo, es respetado por todos. Él es Felipe Perrone, un jugador universal, el capitán de la Selección masculina de waterpolo que cuenta sus campeonatos por medallas.

Camino de los 38 años, Perrone no es solo uno de los mejores waterpolistas del mundo, sino de la historia. Nadie ha alcanzado esa cifra de torneos. Una carrera que arrancó en 2001, en Fukuoka, cuando apenas tenía 15 años y jugaba y grababa los partidos en vídeo. Hasta 2024 lo ha jugado todo solo con la excepción de Budapest 2017, cuando regresó a España y no pudo jugar por normativa tras su ciclo olímpico con Brasil: "No me lo imaginaba, no creía que iba a poder vivir esto. Me pasó en la final del Europeo, les di las gracias a mis compañeros por hacerme estar aquí. Llevamos tiempo viviendo el waterpolo y hubo momentos difíciles. Pero ahora estamos arriba y disfrutando".

El hispanobrasileño conecta todas las generaciones. Vio a España en el campeonato de 2001 y en 2005 se convirtió en uno de los líderes de una Selección que logró una plata y un bronce mundiales pero que se estancó... hasta la llegada de David Martín en 2017. "Estos tíos son muy buenos. La construcción del equipo fue diferente. En 2006 tuvimos una generación histórica, pero este equipo viene de un momento duro del waterpolo español. Toda esta historia nos hizo vivir el crecimiento de una manera diferente", argumenta.

La universalidad de Perrone, un segundo entrenador en el agua, se descubre también en todas las posiciones por las que ha jugado y la cantidad de veces que ha tenido que reinventarse en favor del equipo. El brasileño, un ejemplo de constancia, vive por y para el waterpolo. "Es Dios", dicen sus compañeros, un modelo a seguir. La responsabilidad de Perrone, que se ha puesto recientemente en manos de una psicóloga y que ha decidido lanzarse a las redes sociales, se evidencia en reflexiones como esta: "Me doy cuenta de que no puedo equivocarme. Lo hablo con mi psicóloga. Antes no trabajaba con ella, ahora sí. No sé si es por la edad o el conocimiento de mi cuerpo, pero si no duermo bien o no como a mi hora... Lo noto. El cuidado no es al extremo, pero es elevado".

Camino de París, la Selección ha sumado experiencias y en tres años ha conseguido ganar el oro mundial y el europeo, ha perdido semifinales donde parecía que las tenía en la mano y se ha rehecho para ganar el bronce. Todo es positivo, incluso estos Mundiales de Doha en los que van como un tiro a por las semifinales ante Montenegro (14:00, Teledeporte). "Llegaremos a París después de más experiencias. En Tokio las platas eran una alegría, hoy en día es un dolor. Ganamos oros. Vivimos experiencias más intensas. Son vivencias que añades a tu carácter y personalidad", valora el waterpolista, consejero de los jóvenes, ejemplo de todos. En España, Brasil y en el mundo. Su Majestad Felipe.