MUNDIAL DE NATACIÓN

Las hermanas Ruiz: un juego de 'casi' gemelas en el waterpolo español

Ari y Elena comparten ilusión, sueños y manías a las puertas de una semifinal mundialista.

Ari y Elena Ruiz en el mundial de Fukuoka 2023. /CEDIDA
Ari y Elena Ruiz en el mundial de Fukuoka 2023. CEDIDA
Elia Montoya

Elia Montoya

La frase "la familia es lo primero pase lo que pase" hay que llevarla siempre por bandera. Incluso en el deporte. Pero si compartes con tu propia hermana no solo la sangre, sino la pasión por tu disciplina deportiva, y además jugáis un Mundial de waterpolo en la otra punta del mundo, suena todavía mejor. Este es el caso de Ariadna y Elena Ruiz, dos jóvenes promesas que forman parte de la selección española de waterpolo, que ya está a las puertas de la final.

Para Elena es su segunda gran cita continental y eso que solo tiene 18 años. La benjamina del equipo ya participó en los Juegos Olímpicos de Tokio con apenas 16 años y solo le queda este oro internacional. Esta misma temporada ha ganado la Champions con el Club Natación Astralpool Sabadell y ya tiene un oro europeo, otro en la World League y la plata olímpica. Y sin sumar todas las medallas y participaciones en las categorías inferiores. Ari, su hermana mayor, debuta en esta competición a sus 20 años. Pero experiencia en partidos importantes no le falta.

No se podían ni imaginar que el futuro les depararía tantas sorpresas y alegrías cuando comenzaron en este deporte juntas en su amado Club Natación Rubí. Crecieron inseparables tanto en lo personal como en lo deportivo hasta que su camino se separó, o mejor dicho, se paró como el de todos los españoles: en el fatídico mes de marzo de 2020. Quién les hubiese dicho que la Copa de la Reina que se celebró el primer fin de semana de ese mes sería la última competición que disputarían juntas.

Al comienzo de la temporada siguiente, Ari fichó por el Club Natació Sant Andreu y Elena siguió en el Rubí hasta esta pasada temporada, que recaló en las filas del Sabadell. Por suerte, la selección española, primero en categorías inferiores y ahora en la absoluta, las volvió a unir en un equipo sin ser rivales. Ellas están compartiendo la misma aventura en familia por partida doble: con sus compañeras de selección, a las que consideran una piña, y como hermanas que ya se encuentran en las semifinales de un Mundial. Siguiendo la estela de las hermanas Espar, Ari y Elena están haciendo historia, pero su humildad e ilusión no les permite ser conscientes de todo lo que están consiguiendo.

Iguales hasta en rituales y anécdotas

La conexión entre ellas es tal que parece que se terminan las frases la una a la otra. Como si de un solo cerebro se tratase, las hermanas explican a Relevo la importancia de compartir una cita mundialista con la persona en la que más confías y a la que le cuentas hasta los detalles más tontos. "Para mí es bastante guay, sobre todo porque en los Juegos de Tokio 2021 no había ninguna pequeña y no era tan natural hablar de mis cosas con las más mayores, pero ahora que está mi hermana le puedo contar todo, desde cosas de la universidad a cualquier tontería porque todo es más cercano y te quedas más tranquila", confiesa Elena.

Solo con mirarse saben lo que le pasa la una a la otra, así de fácil. Pero no solo comparten confidencias, sino también rituales y manías. Revisar la mochila 40 veces antes de salir del hotel es una de ellas. "Siempre lo hacemos, no sabemos por qué", dice entre risas la mayor de las hermanas. Ambas tienen también su rutina interna de calcular cuánto tiempo les queda para llegar a la piscina y darle al play a su canción favorita. Elena apuesta por el pop español de 'Batmóvil', de Funzo y Baby Loud, mientras que Ari tira por el clásico 'Viva la Vida' de Coldplay. Dos géneros totalmente diferentes pero que se convierten en su talismán para brillar en la piscina.

Se puede ver en sus miradas que están disfrutando de esta oportunidad en Fukuoka. No solo por disputar un mundial de estas características, sino por estar en un país tan lejano y con una cultura tan diferente. Aunque les haya sorprendido la absoluta admiración que tienen los japoneses a toda la selección española, solo pueden deshacerse en elogios ante la actitud de la gente nipona. Educación, respeto y amabilidad continua.

Entre las muchas anécdotas que ya tienen en estos días nos comparten emocionadas cómo es un día libre para ellas. "Salimos a dar un paseo, no encontrábamos una tienda y preguntamos a unos chicos que pasaban. No solo nos la buscaron en Google, sino que nos acompañaron hasta la puerta", confiesa Ari. "¡Luego nos dimos cuenta que se habían desviado de su camino para guiarnos!", añade todavía sorprendida. También afirman que han desprogramado el cerebro para no ir al sentido contrario que todo el país. Los coches, el transporte público o los peatones van por la izquierda y se han llegado a chocar con la gente.

Bromas y confusiones a un lado, Elena y Ari Ruiz tienen muy claro su objetivo en este Mundial y confían en todo el trabajo hecho por parte del equipo de cara a la semifinal que lucharán contra Australia este miércoles a las 11:30 (hora española). La derrota del primer día contra Holanda, el resto de partidos en fase de grupos, los entrenamientos de los días libres, la revisión de vídeo de aciertos y errores y hasta los momentos de desconexión que utilizan para hacer equipo y dar un paseo, todo suma en el sueño de esta selección de waterpolo que desea volverse a subir a lo más alto del podio, como sucedió justo hace 10 años en Barcelona 2013. En ese campeonato, Estados Unidos cayó en cuartos de final contra las españolas y en Fukuoka las italianas han sido su verdugo. ¿Casualidad que haya ocurrido esto una década después? Confiamos en que no.