WATERPOLO

La mirada al cielo de David Martín y las lágrimas de Joan Jané: el 'humanista' que hay detrás de una Selección de leyenda

El seleccionador nacional, que perdió a su madre el 1 de enero, es el verdadero artífice tras una etapa de jugador que forjó su carácter.

La Selección de waterpolo, con el oro al cuello, después del Europeo de Croacia. /AFP
La Selección de waterpolo, con el oro al cuello, después del Europeo de Croacia. AFP
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Acabó la final y David Martín miró al cielo, como ya había hecho en el Europeo de 2018 en Barcelona, cuando empezó a escribir una historia de éxitos que aún perdura en el waterpolo español. Después, se abrazó con su hermano Chus, fue a la grada a besar a su mujer e hijos, y saltó al agua con su inseparable ayudante, Svilen Piralkov, y con su amigo y capitán Felipe Perrone. Había sido un comienzo de año de muchas emociones. El 1 de enero, justo antes de viajar a Dubrovnik, había fallecido su madre, enferma de ELA desde hacía tiempo como él mismo comunicó en sus redes sociales. Dos días después se incorporó a la concentración. Su padre, también tras una enfermedad, le había dejado en 2014, tres meses antes de que consiguiera el primer gran título de su carrera junto a su hermano, la Champions con el Atlètic-Barceloneta en las piscinas Picornell.

 

David Martín es el auténtico arquitecto de una Selección legendaria que ha conseguido ganar por primera vez un Europeo, que fue campeona del mundo en 2022 y suma siete medallas internacionales en seis años. Clasificada ya para los Juegos de París 2024, espera que este verano consiga lo que se le resistió por tres minutos en Tokio 2020, una final olímpica. Más allá de los éxitos, el seleccionador ha construido unos hábitos de trabajo modélicos, como se apreció en una final en la que Edu Lorrio, suplente durante todo el torneo de un gigantesco Unai Aguirre, fuera determinante al no recibir ni un tanto en el último cuarto, cuando hubo una rotación en la portería. Decisiones que engrandecen a un más la figura del técnico. "Fueron momentos difíciles para la familia, pero nuestra segunda familia nos ayudó. Me acuerdo mucho de mi madre y mi padre, de luchar hasta el final y ser generoso. Le dedico esto a mi madre", comentó el seleccionador.

David es el menor de tres hermanos, Chus y Belén, todos ellos vinculados al agua desde pequeños, especialmente siguiendo los pasos del mayor, que fichó por el Atlètic-Barceloneta. Allí, el hermano pequeño empezó a crecer. Y llegó a las selecciones inferiores... y convivió con aquella Generación de finales de los 90, con los Jesús Rollán, Dani Ballart o Iván Pérez. Pero David, que era bajito pero que hacía "el trabajo invisible", siempre se quedaba fuera de los grandes acontecimientos. Un verano tras otro. Se pasaba años sin vacaciones, tenaz y disciplinado, para completar los entrenamientos, pero luego se quedaba fuera, incluso de los Juegos de Atenas de 2004.

El encuentro mágico con Joan Jané 20 años después

Joan Jané era aquel seleccionador. Y, recientemente, hubo entre ambos un encuentro mágico en El Masnou, donde reside ahora el legendario técnico, campeón olímpico y dos veces campeón mundial. David, su descarte, le comentó que ahora entendía todo aquello, que hizo bien, que él hubiera hecho lo mismo ahora como seleccionador... Jané se emocionó al escuchar aquellas palabras y ambos vivieron un momento humano, fruto de un seleccionador capaz de conectar desde la naturalidad con sus jugadores y de absorber el conocimiento de sus antecesores.

Y así fue construyendo su Selección, en la que también hubo momentos críticos, como el Mundial de Budapest de 2017. El seleccionador decidió renovar el equipo y apostar por la juventud, pero se equivocó en algunas apuestas y perdió en octavos de final. El Europeo de Barcelona 2018 era la prueba del algodón, se jugaba el cargo. David abrió las puertas y afloró el talento. El equipo rindió como nunca en la mágica Picornell. Todos conocieron la grandeza de aquel equipo, liderado en el agua por Felipe Perrone, quien come en la mesa de Estiarte y Rollán, el tercer gran jugador español de la historia, procedente de Río, de bisabuela catalana. España se colgó la plata y enamoró al waterpolo mundial.

Luego llegaron la plata mundial en Gwangju, la plata europea en Budapest, el oro en la misma ciudad... Un equipo que mantenía la base y ganaba nuevos talentos, como Unai Aguirre o Bernat Sanahuja, dos jugadores diferenciales. Porque el Centro de Tecnificación de la Catalana no deja de producir jugadores de nivel. También Álvaro Granados, a quien David le ha dado toda la confianza del mundo para probarlo una y otra vez, para marcar goles como el 10-11 que ya forma parte de la historia del deporte español, como también lo es David Martín, maestro de maestros.