WATERPOLO

La vida precaria de las bestias negras del waterpolo español

La capitana de la selección holandesa denuncia la falta de sueldos para las jugadoras en la liga de su país mientras que los hombres, con un nivel competitivo inferior, sí tienen.

Sabrina Van Der Sloot durante el Mundial de Fukuoka 2023. /EFE
Sabrina Van Der Sloot durante el Mundial de Fukuoka 2023. EFE
Elia Montoya

Elia Montoya

"¿Que qué debe cambiar en la liga? Pues que los clubes comiencen a pagar a sus jugadoras". Es triste que se sigan escuchando estas palabras en pleno 2023, pero más aún si nos damos cuenta que las ha dicho una reciente campeona del mundo. Sabrina Van Der Sloot, capitana de la selección holandesa de waterpolo y verdugo de las españolas en la final del mundial de este verano en Fukuoka, ha sido más sincera y crítica que nunca expresando una realidad con la que conviven sus compatriotas en la liga de su país.

Aunque no es la primera vez que declara la necesidad de una mayor igualdad del deporte profesional en su país, ahora que se han proclamado campeonas del mundo recalca las penurias que sufren alguna de sus compañeras de selección. "La liga holandesa debe empezar a pagar a sus jugadoras, porque en las competiciones masculinas sí que lo hacen", confiesa Sabrina en una entrevista para el medio Total Waterpolo.

Teniendo en cuenta que la selección masculina tiene un nivel competitivo mucho menor que la femenina, no entiende la negación de la federación y de los clubes a pagar a sus jugadoras por su trabajo: "Somos campeonas del mundo y no entendemos cómo los clubes no quieren invertir en el waterpolo femenino". 

Emigrar para no hundirse

Solo así podrán mantener a sus jugadoras locales en los equipos holandeses y mejorar el nivel general de la liga para que llegue a ser igual de competitiva que la italiana, griega o incluso la española. Sabrina tiene que claro que "si en los clubes holandeses donde entrenan solo tres veces a la semana pones a cualquier jugadora de la selección podrían llegar a clasificarse para las fases más importantes de la Champions".

A pesar de ser la mayor potencia mundial actual, las jugadoras holandesas de waterpolo tienen que abandonar su país no solo para cobrar un sueldo mínimo, sino para empezar a cobrar en sus clubes. No hay ningún club en Países Bajos que pague a sus jugadoras. La llegada de estas jugadoras ha generado que, por ejemplo, el nivel de la liga española haya mejorado exponencialmente, con una gran cantidad de jugadoras en equipos. 

La propia capitana de la selección, Sabrina Van Der Sloot, va a comenzar su cuarta temporada en el Astralpool CN Sabadell, tras su andadura por el UVSE húngaro o el Orizzonte Catania italiano. Ella reconoce que es en estos equipos donde se ha sentido mucho más inspirada y feliz por jugar en países donde el waterpolo y el deporte en general están mucho más valorados que en los Países Bajos.

Ahora o nunca

Sin embargo, desde la federación han ido realizando diferentes cambios en el equipo holandés. La inclusión de nuevas jugadoras jóvenes y el fichaje de un nuevo entrenador han sido las claves para este reciente éxito. Es así como han pasado de no clasificarse para dos Juegos Olímpicos seguidos (Londres 2012 y Río 2016) hasta convertirse en campeonas del mundo este verano en Fukuoka.

Sabrina pone el foco en la falta de estabilidad mental que existía en el combinado holandés: "Ahora por fin todas nos sentimos cómodas y respetadas tanto dentro como fuera del agua y no éramos conscientes de la importancia de ello hasta este campeonato".

En años anteriores, existían unas dinámicas muy restrictivas y tensas dentro del equipo como las constantes quejas de antiguos seleccionadores ante el hecho de que las jugadoras se marchasen a otros países para jugar durante la temporada. En el año olímpico, como en algunas otras selecciones, era de absoluta obligación quedarse en la liga nacional si querían seguir formando parte de ella, por lo que el nivel de entrenamientos y situaciones competitivas empeoraba.

Por ello enfatiza tanto Sabrina en el factor económico en el deporte profesional. Si en Países Bajos comenzasen a apostar por el waterpolo femenino igual que por el masculino, el nivel de las neerlandesas sería muy superior. Si de momento son imbatibles, imaginad cómo podrían llegar a ser.