El caso Lebrón-Galán abre el melón de la terapia en las parejas de pádel: "Se van al baño incluso si es necesario"
La ya expareja recibió tratamiento para intentar controlar las reacciones impulsivas del jugador andaluz.

La psicología se ha convertido en una ciencia básica en el deporte profesional y en el caso del pádel, también. Cada vez son más los jugadores del circuito profesional que recurren a profesionales de la psicología para que les ayuden a gestionar las emociones dentro de la pista. En cuanto a Juan Lebrón y Ale Galán, el aspecto psicológico ha sido clave para llegar a ser durante tres años la pareja número uno del mundo, antes de su reciente ruptura.
Uno de los aspectos clave a tratar en su 'terapia de pareja' ha sido el control emocional: la capacidad de autocontrol en momentos de máxima presión dentro de la pista. Una dificultad en la que insistía Ale y en la que Lebrón mejoró de manera notable en los últimos años de la dupla. El detonante de la bronca entre Lebrón y Yanguas en Catar fue un caso aislado, antes se veían actitudes similares con más asiduidad.
Ale Galán hablaba hace unos días de la importancia de esta labor: "Nosotros hacemos trabajo mental desde hace mucho tiempo. Tenemos psicólogos diferentes, pero de vez en cuando hacíamos desayunos donde planteábamos las dificultades que pudiese llegar a tener el torneo. Igualmente creo que Juan hizo un trabajo y una mejora en esa parte porque se lo he estado pidiendo mucho tiempo. Estaba en esa progresión y es lo que mejor le va a poder venir ya que como jugador es incomparable", comentaba el jugador madrileño en El Partidazo de COPE.
«La psicología es una de las cuatro patas del rendimiento deportivo»
En Relevo nos hemos puesto en contacto con dos profesionales de la psicología que se mueven en el mundo del pádel para intentar que arrojen algo de luz sobre este asunto. La primera es Eli Amatriaín, psicóloga deportiva y exjugadora de pádel, y el segundo es Alejandro Núñez, psicólogo y experto en coaching que ha trabajado con varios jugadores del circuito profesional.
Amatriaín nos explica la importancia de esta ciencia en el día a día del jugador: "La psicología es una de las cuatro patas que tiene el rendimiento deportivo. Los jugadores están acostumbrados a trabajar la parte técnica, la táctica, la parte física y la mental es la cuarta. Lo que se busca con el entrenamiento psicológico es que el deportista alcance su máximo rendimiento y sobre todo que tenga herramientas que le permitan poder competir a su máximo nivel". Núñez, por su parte, hace hincapié en la gestión de la presión: "Es fundamental saber gestionar las emociones a las que se enfrenta un jugador en su día a día".
"La psicología no es algo matemático en lo que que siempre funciona lo mismo para todas las personas. Sí que es verdad que se ha percibido una evolución por parte de los dos en cuanto a la gestión de emociones. Creo que para mí es muy importante tanto cómo se inician las relaciones profesionales o personales, también cómo se terminan y cómo se finalizan. En este caso, unos tendrán que trabajar la aceptación de esa ruptura y otros tendrán que trabajar el comenzar con ilusión también de sus nuevos proyectos", contesta Alejandro al ser preguntado por el caso Lebrón-Galán.
«Existen técnicas para intentar corregir las reacciones en pista»
Vamos a entrar en las reacciones de Lebrón, que han sido talón de Aquiles en la pareja: "La psicología no es matemática, no se le puede pedir a una persona introvertida que de repente se convierta en extrovertido. Pero sí hay comportamientos que se pueden trabajar y de hecho eso hace la psicología deportiva". Existen técnicas para evitar esas reacciones corporales: "Muchas veces los jugadores para controlar las reacciones primarias van a la toalla, respiran, se van al baño incluso si es necesario...", asegura la psicóloga.
En el caso de Alejandro, para esto casos emplea otras técnicas: "Desde mi metodología de trabajo incluyo un poco todo lo que es el visionado de los partidos. No me centro en lo que es el resultado, lo técnico, lo táctico, sino precisamente analizo ese lenguaje corporal. Esas rutinas que tienen para afrontar un punto decisivo, un punto de oro, por ejemplo, pues veo si lo pide, si no lo pide, cómo es la expresión de su cara, de su cuerpo. Si se hace esa rutina de seguridad que tenemos hablada y trabajada de ir al cristal, a la esquina, tocar la tuerca, respirar... todas esas cosas se trabajan".
Como conclusión, podemos extraer que estos comportamientos en los que el lenguaje corporal puede delatar a un jugador se pueden corregir. A través de una terapia adecuada con profesionales de la psicología, los jugadores pueden aportar ese plus que ni el físico ni la técnica pueden controlar.