Los orígenes de las pistas de pádel: de Acapulco a Marbella pasando por Argentina
Repasamos como ha sido la evolución de las pistas desde su creación hasta la actualidad.

Tan solo 54 años de vida. Comparado con otros muchos deportes, el pádel es prácticamente un recién nacido. Y pese a que existen muchas teorías, tanto la Federación Internacional de Pádel como la española confirman un solo comienzo; el datado en 1969. Ese año, Enrique Corcuera adapta un espacio de su finca en Acapulco para convertirla sin saberlo en la primera pista de pádel de la historia.
Enrique era un habitual en la práctica del tenis, pero decidió instalar paredes alrededor de la pista que tenía en su jardín. Tres fueron sus motivos: para que no le molestaran en su siesta, evitar que la vegetación invadiese constantemente la pista e impedir que las pelotas se colaran en la casa del vecino. Lo curioso es que las dimensiones de la pista no han variado desde entonces, el 20x10 se ha mantenido de la primera a la última.
Enrique Corcuera también fue clave en la llegada del deporte a España. Durante el verano invitaba a sus amigos aristócratas a jugar en su pista y a probar ese nuevo deporte que más tarde llamarían pádel. Entre una de sus muchas visitas estaba la del príncipe Alfonso de Hohenlohe-Lagenburg, promotor inmobiliario y fundador del Marbella Club. Tanto le gustó este deporte que decidió exportarlo a España, exactamente a Marbella, donde construyó dos pistas en su hotel. La única diferencia que introdujo fue la sustitución de las paredes laterales por verjas.

El boom del pádel en la Costa del Sol
Aquellas primeras dos pistas en España se hicieron prácticamente a ojo, no existía un manual de instrucciones para su construcción, era casi una reproducción de lo visto y probado en México. De ahí que la pista superara por poco tanto los 10 metros de ancho, como los 20 de largo.
Esas pistas, que se instalaron en 1974, fueron el germen de la extensión e implantación del pádel en España. Su éxito en la Costa del Sol se reprodujo rápidamente por las principales ciudades y clubes de nuestro país. De hecho, entre los 80 y los 90, las canchas de ese hotel Marbella acogieron torneos que servirían para crear un primer reglamento y una Federación Internacional en el 1991.
Hasta entonces, las pistas eran de cemento y hormigón, el cristal, que ahora es habitual, no se introduce hasta 1987. Influidos por las pistas de Marbella, la fiebre por el pádel también se extendió rápidamente por Argentina, donde incluso se comenzaron a retransmitir torneos. De hecho, esa es la razón por la que se cambia el material de las paredes. Coca-Cola pide poder emitir un torneo en concreto que patrocinaba, y la solución que se encuentra es cambiar el muro por cristal. Aunque la estética no es similar a la actual, la primera pista parecía prácticamente una jaula, cada cristal implementado iba acompañado de un marco, no eran cristales panorámicos como ahora. Y, además, en los primeros años en Argentina los laterales medían igual que el fondo, 4 metros, por lo tanto, la sensación de estar dentro de un cubículo era mayor.
La televisión fue el causante de la introducción de las paredes de cristal
Esa innovación, que se ajusta a una necesidad televisiva, acaba por convertirse en una demanda de todos los jugadores. No solo el rebote era mayor, el juego se aceleró y se acabó con ese famoso pico que se formaba en la unión de la verja y el muro que tantos problemas generaba a los jugadores por su rebote incontrolable. El cristal creó unas condiciones que igualaban el deporte. Asimismo, se cambia también el suelo, que pasa de ser de hormigón a césped artificial.
Sin embargo, este tipo de pista no se asienta hasta mucho más tarde. Los primeros torneos internacionales se disputan en canchas de muro. Incluso el primer gran circuito de pádel, el Pádel Pro Tour, se comienza jugando en estas pistas en 2005. Fernando Belasteguín y Juan Martín Díaz, que siguen jugando a día de hoy, llegan a dominar este deporte en dichas pistas..
En la actualidad lo habitual es encontrar pistas de cristal, sobre todo, en los clubes de pádel. Es impensable elegir el hormigón como material para construir una pista nueva, y no solo a nivel profesional, las propias urbanizaciones que incorporan una cancha de pádel eligen siempre el césped y el cristal.