Los tipos de saques en el pádel
Aunque la posibilidad de lograr un punto directo sea escasa, el saque es un golpe clave en el pádel.

Las comparaciones entre el pádel y el tenis son frecuentes y lógicas, no en vano un deporte deriva claramente del otro. Sin embargo, si hay un asunto en el que difieren fuertemente es en el saque. En el tenis, el servicio es un golpe clave. Entre otras cosas, por la posibilidad real de conseguir un ace si se ejecuta correctamente. Es, de hecho, el único golpe en el que el jugador posee el control absoluto, ya que no depende de la interacción del contrario. En el juego de las palas también se trata del único golpe que se puede realizar en las mismas condiciones en las que se entrena. Sin embargo, en el pádel la posibilidad de conseguir un punto directo de saque es remota.
El saque en el pádel posee la función de poner la pelota en juego. Eso no quiere decir que no pueda haber una intención detrás, aunque casi nunca será tan inmediata como lograr un ace. El objetivo fundamental del pádel es controlar la red. Por ello, casi todas las acciones que se realizan durante un partido están orientadas a esta meta: ganar la red para ganar el punto. También el saque.
Es por ello que la mayoría de saques no son rápidos. La idea primordial es conseguir un rebote bajo de la bola en la pared, para que sea difícil de devolver y, al mismo tiempo, de tiempo a subir a la red a la pareja encargada del servicio.
El saque cortado
El saque cortado es el más utilizado durante los partidos de pádel, así como el más recomendado para los jugadores amateur. Se trata de un tipo de golpe que provoca que la pelota caiga hacia el suelo tras rebotar en la pared, lo que lo convierte en muy complicado de devolver. Generalmente, el receptor estará obligado a realizar un golpe defensivo en el resto, lo que permite a la pareja encargada del servicio dominar la red y, por tanto, el punto.
El saque cortado se suele dirigir a la T (el centro de la pista) o al cristal lateral. También se puede enviar al cuerpo del jugador encargado del resto para obligarle a recolocarse, aunque esta tercera opción es menos habitual. Contra más profundo sea el saque cortado, esto es más cerca de la línea vaya, más efectivo es.
El saque plano
Como en el tenis, en el pádel existen dos oportunidades para realizar un saque. Sobre todo, es indispensable evitar la doble falta. Por ello, si el primer saque ha sido ineficiente, lo normal es ir a asegurar el segundo. De esta manera, el saque plano es recomendable utilizarlo únicamente durante el segundo saque.
Se trata de un tipo de saque en el que se busca, sobre todo, tener un control máximo de la pelota. La primera idea es evitar la doble falta. La segunda, enviar la pelota lo más profunda posible, casi siempre a los ángulos, y a una velocidad baja que nos permita ocupar la red antes de la previsible devolución.
El saque dejada
El saque dejada es el saque más débil de todos, no en vano su objetivo es provocar dos botes en el campo rival antes de que sea devuelto. Es un tipo de servicio que puede estar mal visto en algunos ámbitos, ya que en ocasiones se interpreta como una falta de respeto al contrario.
Precisamente por eso, en ocasiones es utilizado como parte del juego psicológico que se produce en cada partido. Un saque dejada puede provocar la desconcentración en el rival, así como romper la dinámica del juego.
El saque liftado
De todos los tipos de servicio que se realizan en el pádel, el saque liftado es el menos habitual de todos. Precisamente por ello puede ser un arma efectiva si lo que se busca es sorprender a la otra pareja o romper una dinámica de partido determinada.
Si con el saque cortado se busca que la pelota vaya hacia abajo tras rebotar en el cristal, el saque liftado genera un mayor rebote. Por ello, es muy probable que el jugador al resto no lo espere y pueda reaccionar con un fallo ante un tipo de efecto muy común en el tenis, pero no tanto en el pádel.