RALLY DAKAR 2023

¿Qué se le ha perdido a Carlos Checa en el Rally Dakar? "Me vuelvo a sentir piloto"

El que fuera piloto del Mundial de motociclismo y campeón del WorldSBK vive una segunda juventud en el Rally Dakar.

Carlos Checa, durante la entrevista con Relevo. /Michèle Novovitch
Carlos Checa, durante la entrevista con Relevo. Michèle Novovitch
Sergio Lillo
Michèle Novovitch

Sergio Lillo y Michèle Novovitch

Sea Camp (Yanbu).- Con 50 años recién cumplidos, Carlos Checa (Sant Fruitós de Bages, Barcelona, 1972) está en plena juventud. Pese a que colgó el casco en 2013 tras 20 años compitiendo a nivel internacional sobre dos ruedas, ha descubierto un nuevo patio de recreo que ha prendido la llama de la competición para él. Una nueva pasión que le lleva por segundo año a adentrase en las arenas de Arabia para soñar con, más pronto que tarde, acercarse a los mejores. Por el momento, antes de la 45ª edición del Rally Dakar, el catalán reconoce que se ha vuelto a sentir piloto.

Checa disputó el Mundial de motociclismo de 1993 a a 2007 de manera ininterrumpida y completó dos últimos bailes en 2010. Pero su gran éxito llegó al proclamarse campeón del mundo de Superbikes en 2011, el único español en lograrlo hasta que Álvaro Bautista lo consiguió esta temporada. Colgó el casco en 2013 tras haber sido uno de los cuatro pilotos españoles en lograr una victoria en 500cc (la máxima categoría del Mundial de motociclismo hasta 2002). Diez años después se ha reinventado y forma parte del equipo Astara, en el que cuenta con Óscar Fuertes y Laia Sanz como compañeros y con Marc Solà de copiloto.

-¿Qué se le ha perdido a Carlos Checa en el desierto?

-No sé, porque soy cazurro (risas). La verdad es que si me lo pensara mucho no sé qué decidiría. Soy una persona muy movida y me gusta hacer un poco de todo. El Dakar es una cosa que siempre tenía en mente. Haberlo hecho el año pasado para mí quedó un poco saldado al poder conocer, vivir en todos los aspectos una carrera que de pequeño me había entusiasmado, que he seguido siempre, que he conocido a pilotos que la habían hecho y había convivido con ellos y eso me hizo vivir más de cerca lo que significa hacer una competición así. Antes había hecho algunos rallies para entender y aprender, primero en moto y luego en bugyy. El año pasado ya me lancé a hacerlo y la verdad es que aprendí mucho y lo disfruté, creo que fueron días bonitos. Esto me ha dado pie a poder continuar y llegar a este proyecto de Astara porque conocía a Óscar (Fuertes, piloto y hacedor del equipo) el año pasado. A medida que fue pasando el año, hemos podido cerrar todo y unirnos en esta aventura. Ahora que he podido probar el coche y he conocido al equipo, la verdad es que me siento más piloto; quizás el año pasado me sentía un poco más cliente. Este año con la experiencia y con todo lo que cuento, creo que tenemos posibilidades mucho mayores de poder hacerlo mejor.

 El piloto catalán empezó a disputar varias carreras en el desierto marroquí y en Italia desde 2015 en moto primero y en SSV después, antes de debutar en 2022 en el Dakar con el equipo francés MD. Su duro vuelco en la tercera jornada le hizo esperar varios días hasta poder reengancharse a la carrera y ahí también sumó lecciones.

"Siempre hay miedos, hay que saber de dónde provienen y qué son. En este aspecto el miedo que puedo tener es al error, al error competitivo, deportivo, no al de hacerte daño. Me puedo hacer daño, pero también me lo puedo hacer en bici, esquinado y otras actividades que hago. Aquí la velocidad es más alta, pero también la seguridad. El año pasado volqué y dimos tres vueltas de campana y al final fue un dolor de decepción, emocional, pero no físico. Al final se cura en unos días, pero cuando te empiezas a romper huesos o pones en peligro tu físico… ya compré bastantes números en el pasado en la época de la moto", apunta.

"Gracias a muchas cosas aún estoy aquí pudiendo divertirme y esto me invita a poder ir rápido y competir, dentro de una carrera en la que la prioridad no es ir rápido, sino con cierto margen y encontrar el equilibrio. Esa es una de las características de esta carrera con la navegación, que para mí perder 2-3 segundos era perder las posibilidad de estar delante y aquí pierdes 30 minutos y aún estás en carrera, es otro concepto. A nivel mental es más exigente, pero tiene otras cosas más relajadas".

El parque de atracciones de la vida

En un entorno en el que las lesiones por caídas o accidentes dejan heridas que marcan la vida de los pilotos más allá de las carreras, Checa reconoce haber tenido suerte y haber podido disfrutar de diferentes deportes y experiencias desde entonces. Ahora, el catalán asegura que vive como en un parque de atracciones.

"Yo tuve la suerte de tener la parte de salud porque cuando llevas muchos años compitiendo en moto te quedas un poco tocado. Por suerte he podido hacer todo tipo de deportes y cuando dejé de competir todo el mundo me preguntaba y yo decía 'mira he competido toda la vida, he conseguido mucho más de lo que había soñado y estoy súper satisfecho, económicamente solvente, no tengo que buscarme un trabajo para continuar viviendo y esto te da una cierta relajación de espíritu'. Pero quería seguir haciendo cosas y divirtiéndome. Es como decir hay un montón de tickets para todas las atracciones, tienes el tiempo y la posibilidad de subirte en ellas y el Dakar para mí era una", subraya.

"Pero no solo diversión porque cuando me subo en algo es para competir y dar el máximo, que es lo que te da esa satisfacción al final del día. Y eso es lo que busco aquí también, lo que tuve en mi pasado en moto. Se basa en aprender, en entender y para eso tienes que invertir un tiempo importante porque es otra historia. Pero también es entusiasmarte, se abre esa puerta del aprendizaje de algo novedoso y que la carrera se hace en lugares que no irías nunca en la vida si no fuera por ella y eso te ayuda a conocer mundo y a otra gente. A veces no sabes por qué y hay emociones que te llevan y aquí emocionalmente me siento muy vivo".

Pero de entre todas las atracciones que podía seguir viviendo y disfrutando ha elegido el Dakar, ¿por qué? "Sobre todo la aventura, la dificultad y cómo se supera esta, y se corre por lo desconocido. Yo he competido toda mi vida en circuitos con referencias, a buscar la última décima y esto es un contraste bestial, porque no sabes por dónde vas a pasar, te encuentras de todo. Sales de un punto y llegas a otro, tengo que convivir con el copiloto y esto al final te lo hace tan diferente que para mí no deja de ser algo nuevo aunque haya competido muchos años".

"Después, el estar dentro del coche también me da esa cierta seguridad que encima de una moto ya no tienes, y eso también es fundamental para mí. Me vuelvo a sentir competidor, esa sensación de competir que siempre me ha gustado por todo esto. En moto no lo haría, evidentemente, porque ya sería una cosa más de experiencia, de divertirme. Pero aquí lo bueno es que se te vuelve a encender esa parte competitiva y este año más porque contamos en todos los aspectos con unas bases mucho más potentes para poder estar más cerca de los de delante".

A por el top 20

No obstante, el catalán no se pone el listón alto y espera ir jornada a jornada, en busca de puestos en la clasificación que le hagan brillar de nuevo los ojos. Sabe que no será fácil y que en cada kilómetro el Dakar puede jugarte una mala pasada, pero tiene un equipo que le respaldará cada día y él espera corresponder junto a su copiloto, Marc Solà.

"No me aprieta nada en ese aspecto. Es un proyecto en el que estoy para hacer un buen resultado, pero no conozco a mis rivales y no sé a qué nivel estaré porque no he tenido tiempo para prepararnos de la mejor manera ni para compararnos. Pero sí llegamos con buen ritmo para ir de menos a más y espero que un día tras otro vayamos mejorando sin dejarnos nada, pero siempre con ese margen de prudencia porque no quiero quedarme en ninguna etapa porque haya cometido un error o por pasarme de velocidad porque nos hayamos comido una piedra o saltado en una duna", dice.

"Tenemos que ir ese equilibrio y si hay alguna etapa que puede apretar, lo haré. Estar entre los 10 primeros sería imposible, estar entre los 20 sería bonito y seria un gran resultado. Quiero acabar cada día pensando que nos hemos dejado poco, que no hemos cometido errores graves y que los que hayamos cometido, los hayamos podido solucionar rápidamente. Espero que eso me permita ir de menos a más y que la segunda semana podamos afrontar otro Dakar, a otro nivel, pero eso te lo da día a día".