La odisea de 47 horas de un Isidre Esteve incombustible: tirado en el desierto y con su copiloto de salvavidas
El piloto catalán ha vuelto a demostrar de qué pasta está hecho tras pasar dos días completos entre las dunas del Rally Dakar con mil y un problemas.

Riad.- Isidre Esteve no entiende de límites. Desde aquel accidente en la Baja Almanzora 2007 que le cambió la vida para siempre, el piloto catalán optó por vivir y por buscar nuevos retos. En su noveno Rally Dakar en coche ha vivido una de las experiencias más exigentes sobre cuatro ruedas, tras tardar 47 horas en completar la complicada 48h Chrono y tener que dormir dos noches en el desierto.
El catalán y su copiloto, Txema Villalobos, estaban completando una gran primera semana, de menos a más, y marchaban 24º de la general, a las puertas del top 20. Pero la etapa Maratón del jueves y viernes se les atragantó irremediablemente.
La primera parte de la etapa reina transcurrió sin problemas para ellos. Fueron capaces de llegar al km 402 y dormir en el punto de descanso D, con la gran mayoría de los favoritos, tras llegar a 1h06:30 de Carlos Sainz hasta ese punto, tras perder un way point en lo alto de una duna a la que no pudieron subir. Por delante: solo 147 km por completar... "solo".
A los pocos kilómetros de arrancar a la mañana siguiente (el viernes), el diferencial delantero dijo 'basta' de repente, sin previo aviso y sin ningún golpe recibido. Villalobos se arremangó y desmontó palieres y cardán para dejar el diferencial libre... pero la pesadilla no había hecho más que comenzar tras casi cuatro horas parados.

Arrancaron y volvieron a quedarse enganchados al fondo de una duna, donde estuvieron atrapados otras "cinco o seis horas". Para colmo, el camión de asistencia en carrera había volcado en la primera parte de la especial. Estaban solos ante el peligro y ante el desierto. El copiloto catalán se pasó diez horas sacando arena de debajo del coche "para avanzar palmo a palmo". Cuando lo consiguieron, avanzaron hasta que se les hizo de noche y optaron por parar y dormir en el desierto por segunda vez consecutiva, pero esta vez sin compañeros de hoguera. La organización les acercó comida, sacos de dormir y agua... y hasta les dio los buenos días esta sábado con un café a las cinco de la mañana.
"Nos pasó de todo, pero estamos muy contentos junto con Txema porque hemos hecho 100 kilómetros sin diferencial delantero por las dunas con un nivel de dificultad muy, muy grande, enterramos dos veces el coche en dos pozas que tú lo ves y dices 'No vamos a salir de allí en la vida'. Tuvimos la paciencia para ir moviendo el coche palmo a palmo gracias a Txema. Sólo estábamos nosotros", recuerda un visiblemente agotado Esteve a Relevo en el vivac de Riad.
"Hacer noche ayer fue una buena decisión. A las cinco de la mañana, cuando se ha hecho de día, hemos hecho los últimos 40 kilómetros, hemos llegado a las seis y media de la mañana, al final del especial y estamos aquí que no está nada mal".
Por su parte, Villalobos añadía después de un enlace de 850 km hasta Riad -adonde llegaron a las 18:30 de la tarde- con el coche subido al remolque: "Creo que tendremos que contactar con las autoridades de Arabia Saudí para decirles que tienen que rehacer los mapas, porque hemos cambiado varias dunas de sitio. Me duelen hasta las cejas. ¡Ha sido bestial!".
El piloto de Oliana tiene la particularidad de ir en silla de ruedas, y pasar dos noches lejos de su camión son un esfuerzo y un desgaste extras, además de algo que nunca había hecho desde que se quedó parapléjico.
"Desde que voy en silla de ruedas esto no lo había hecho. Encontramos una gente de la organización muy amable, nos dieron una tienda. Txema me ayudó a entrar en ella y bien, es lo que había, ha estado genial, ¿sabes? Nos dieron de comer por la noche, un café a las cinco de la mañana... No ha estado nada mal, así que agradecido la gente de la organización por en ese sentido", aseguraba, quitándole hierro al asunto, como acostumbra.
Una segunda semana de ir a más: «Va a ser mejor que hasta ahora»
Pese a que ha caído al 93º puesto en la general, a 25 horas del líder y a que llevaba 47 horas de paliza monumental, Esteve tuvo tiempo para volver a ofrecer esa rayo de optimismo que le caracteriza incluso en días oscuros como estos.
"Tenemos un ritmo más rápido que nunca. Para estar sobradamente al final del rally de los 20 primeros, lo sabemos. Cuando el coche ha ido bien, hacemos especiales muy buenas, con parciales muy buenos y estoy triste por ese lado de haberle perdido la cara a la general, pero estoy contento por haber recuperado una confianza en el coche que creía que no la recuperaría. Veo que puedo estar quizás no con los cinco o seis de delante, pero a partir de ahí sí. Hacemos parciales, mismos parciales que la gente que se clasifica séptimo, octavo, 10º, 15º... y esto es muy importante, sabemos que podemos estar ahí, esto es lo más importante", subraya.
"Mañana va a ser un día muy complicado porque salimos muy atrás y habrá polvo, debe de ser para nosotros un día para resituarnos en las listas de salida y a partir de pasado mañana podemos hacer grandes etapas, estoy completamente seguro que vamos a hacer grandes etapas de aquí al final. Estoy convencido que lo que tiene que venir a nivel parcial va a ser mejor que lo que hemos hecho hasta ahora, por lo tanto estoy completamente seguro que los cuatro o cinco días del final vamos a hacer grandes etapas".