RALLY DAKAR

Un agujero en la pierna hasta el músculo; una moneda salvadora y decenas de reparaciones: así es el Dakar de Javi Vega

Este odontólogo disputa su sexto Rally Dakar a la vieja usanza, sin asistencia mecánica, y las ha pasado de todos los colores.

Javi Vega, mientras repara su moto en el Rally Dakar 2024. /RELEVO/S. Lillo
Javi Vega, mientras repara su moto en el Rally Dakar 2024. RELEVO/S. Lillo
Sergio Lillo

Sergio Lillo

Ha'il.- Javi Vega es el Rally Dakar en mayúsculas. Este odontólogo y ex esquiador de freestyle de 38 años lo ha vivido todo en el rally más duro del mundo desde que debutase en 2019 en moto. Desde ayudar a su pareja, Sara García, a ser la primera española en acabar la prueba sin asistencia mecánica, hasta cruzar la meta con un neumotórax y un hemotórax en 2021, pasando por la pedida de matrimonio un año después. Toda experiencia vital compactada en 15 días por el desierto.

Vega no entiende su vida sin esa pasión por las motos y por el desafío extremo que supone esta prueba sobre dos ruedas... y más sin un equipo de asistencia mecánica. La categoría Original by Motul (antigua malle moto) exige a sus integrantes a completar la carrera sin mecánicos. Están ellos solos ante el peligro y después de cada día de competición tienen que reparar y revisar la moto con sus propias manos.

Si alguien le hubiera dicho a este madrileño que tenía nuevas experiencias todavía por vivir, seguramente hubiese alzado una ceja de manera irónica. ¿Qué más podría vivir un tipo que las ha pasado de todos los colores?

A este Dakar 2024 ha venido en solitario y con el gesto torcido, después de que hace un año acabase segundo de la categoría Original y top 30 de la general, por lo que la organización no le ha dejado aparecer en la clasificación oficial sin asistencia. Aun así, él ha insistido en mantener el reto... y la carrera le ha vuelto a poner en situaciones extremas.

Ya desde la primera etapa sufrió una caída en la que dañó el disco de freno trasero. Pero en la segunda comenzaron sus verdaderos problemas. Tras 200 km de etapa y mientras miraba el roadbook en una planicie de arena, se distrajo unos segundos y pilló "la única piedra que había cerca" a 100 km/h. La sangre empezó a chorrearle por la pernera del pantalón segundo a segundo, empapándosela y obligándole a estar en tensión por si empezaba a sentirse flojo.

Al llegar al vivac de Al Duwadimi, tenía un agujero en la parte delantera de la pierna por el que se veía la fascia muscular. Los médicos de la organización le dieron seis puntos y le prepararon un vendaje que mantuviese la herida lejos de la arena, el polvo y demás agentes externos. Además, en la caída dañó enormemente la torre de navegación de su Yamaha, por lo que tuvo que echársela a la espalda y seguir huellas, sin referencia los últimos 50 km de la tercera especial.

De pesadilla en pesadilla y sacando soluciones al estilo MacGyver

"Ha sido un terror de semana. Me ha recordado mucho a mis primeros Dakares, cuando teníamos problemas cada día. Al final llevo una moto usada del año pasado. En Yamaha empiezan a no tener repuesto de estas motos, al haber dejado el programa oficial del Dakar, y eso me está complicando la vida aún más", reconoce a Relevo mientras repara, un día más, su moto.

Vega se vio obligado a idear un sistema alternativo para colocar el libro de ruta en el manillar, lo que le obliga a mirar más hacia abajo desde ese día y no tan hacia delante como de costumbre. "Se vas incómodo navegando así, pero es lo que hay y tengo que llega al final como sea", subraya.

Javi Vega, en acción con su Yamaha en el Rally Dakar 2024.  A.S.O./Antonin Vincent/DPPI
Javi Vega, en acción con su Yamaha en el Rally Dakar 2024. A.S.O./Antonin Vincent/DPPI

La herida en la pierna le ha seguido dando guerra varios días y los médicos han tenido que suturarla dos veces. La última ya le avisaron de que no lo iban a intentar más y que, si se le infectaba, estaría fuera de carrera. A base de antibióticos, va evitando ese problema, aunque "el agujeraco importante" tardará en terminar de curarse.

"Es hacia adentro, se veía el músculo, y bueno, daba un poco de grima, la verdad que sí. Por eso, es una zona que al cambiar de marchas para arriba, para abajo, un poco de movimiento del tobillo se me estaba abriendo. Ahora me han dado más puntos y me lo han hecho con un poquito más de tensión, y parece que está aguantando para que cierre bien. Es importante porque si no se puede infectar, y me dijeron que si se infecta estaba fuera", cuenta.

Pero su odisea dakariana 2024 no acaba ahí. En mitad de la etapa 6 (48h Chrono) un chorro de líquido le golpeó el tobillo. Al bajarse de la moto y tumbarla se dio cuenta de que un tornillo de la torreta de navegación se había quedado atascado entre la cadena y el cárter y se había clavado en este último, abriendo un agujero por el que salía el aceite.

"Perdí 3 horas ese día reparando en mitad de la nada y sobre la arena. La verdad que llevaba aceite porque sabía que era la etapa maratón y que en dunas podía consumir aceite, así que tuve suerte. Lo que no contaba yo es perder tanto aceite y dos veces encima. Luego al ir andando poco a poco me encontré un helicóptero militar, me acerqué a ellos y les pregunté si tenían aceite y me dijeron que no, pero que lo sacaban del helicóptero. Yo les dije 'hombre, es más importante el helicóptero que la moto', pero me respondieron 'No te preocupes amigo' y me dieron medio litro de aceite y con eso tiré hasta llegar al primer vivac", recuerda.

Una moneda saudí salvadora

Pero en mitad de toda esta aventura, en una de las múltiples ocasiones en las que tuvo que parar a echar aceite se le olvidó apretar bien el tapón del depósito... y "un geiser de aceite" salió para arriba durante la compleja etapa Maratón. "Pensé 'hasta aquí hemos llegado; he quemado todos los cartuchos'. Ya fue pura, no desesperación, pero sí decir, bueno, me he quemado todos los cartuchos, es imposible. Pero de repente me acordé de ese campeonato de España que mi suegro, Toño, hizo la ñapa esta con una moneda. Y justo tenía un rial que encajaba perfecto. Así que con masilla (voy a pedir patrocinio para el año que viene) la logré fijar", explica.

Sus reparaciones de MacGyver, con masilla y una lima, le permitieron llegar a la jornada de descanso, que para él fue de todo menos de calma, ya que tuvo que rehacer la moto de arriba a abajo. Pero en la etapa 7 volvió a sufrir problemas con la pérdida de aceite y tuvo que volver a pararse cada dos horas... tras levantarse con el tobillo hinchado "como una bota".

"Mentalmente es un desgaste importante, pero bueno, creo que me gusta mucho solventar problemas, intentar buscar la solución. Yo creo que es por mi trabajo, al final, yo soy odontólogo, diagnostico todo lo bien que puedo, pero siempre salen problemillas a última hora y lo tienes que solventar en poco tiempo y delante de una persona que lo está pasando mal. Así que estoy un poco curado de espanto de ese tema y aquí tengo una moto, no se queja, puedo pensar tranquilamente e intentar solucionar como pueda", asegura.

"Confío en que, joder, he llegado hasta aquí y la verdad tenemos la mitad hecha con un mogollón de problemas y si tengo los mismos problemas la segunda semana me va a costar bastante. Así que esperemos que vaya todo un poco más rodado".