RALLY DAKAR

Lucas Cruz, el 'ángel de la guarda' que estudió informática y acabó interpretando 'jeroglíficos' para Carlos Sainz

El copiloto catalán empezó en la escuela de Carlos Sainz, llegó a trabajar con Nasser Al Attiyah y ha sido clave en los cuatro Dakar del madrileño.

Carlos Sainz y Lucas Cruz celebran su cuarta victoria en el Rally Dakar 2024. /A.S.O./C.López
Carlos Sainz y Lucas Cruz celebran su cuarta victoria en el Rally Dakar 2024. A.S.O./C.López
Sergio Lillo

Sergio Lillo

Yanbu.- Habla despacio, bajito, como si temiese llamar la atención. Es un tipo discreto, de los que casi ya no existen en un mundo condicionado por las redes sociales. Su gafas de pasta y la tez bronceada son señas inconfundibles para reconocerle cuando no va vestido con la ropa oficial del equipo con el que trabaje en ese momento. Lucas Cruz (Barcelona, 1974) está entre los tres mejores copilotos del mundo, no hace alardes salvo cuando tiene un roadbook entre las manos, es una persona cercana y tiene hambre de ganar como el que más. Los cuatro triunfos en el Rally Dakar de Carlos Sainz llevan también su firma.

En una especialidad, los rally raid, donde el que va sentado en el asiento de la derecha tiene, al menos, el 50% de responsabilidad de lo que ocurra, sea positivo o negativo, Cruz es un seguro de vida. El catalán ha sido el ángel de la guarda de Carlos Sainz, bicampeón del mundo de rallies, cuando de competir se trata desde 2015, tras un primer periodo de dos años en 2010 y 2011. Juntos consiguieron ser los primeros españoles en ganar el rally más duro del mundo en coche en su primera participación de la mano. Juntos lo han repetido otras tres veces desde entonces. Con cuatro marcas diferentes, en cuatro vehículos completamente distintos.

Cruz se crio en un ambiente donde los coches y la gasolina fueron compañeras de viaje. Su padre tenía un taller mecánico con otro socio y en uno de esos giros del destino, el joven barcelonés se encontró con una de esas oportunidades que pueden cambiar toda una vida. Un conocido del pueblo acababa de empezar a correr en rallies y se quedó tras la primera carrera sin copiloto. Se acercó al taller para poner a punto el coche de competición y le ofreció probar suerte. Y fue así como comenzó en 1994, con 20 años, a competir en el campeonato de Cataluña junto a Miguel Ángel Fernández.

Carlos Sainz y Lucas Cruz pasan ante una señal en el Rally Dakar 2024.
Carlos Sainz y Lucas Cruz pasan ante una señal en el Rally Dakar 2024.

"Yo no tenía ni puta idea de las carreras, la verdad. Miguel Ángel y yo fuimos aprendiendo juntos. Yo veía el Dakar de pequeño, pero lo que me gustaban eran las motos; el resto no me interesaba mucho, sinceramente. Y mira, al final acabas tropezando en lo que no te interesaba. Nunca habría imaginado acabar corriendo con Carlos Sainz", confiesa el copiloto español a Relevo en el vivac en su 19º Dakar.

Sus padres inicialmente no terminaban de ver el camino que había empezado a seguir. "La primera vez recuerdo decirles "¿Puedo meter esto en la lavadora?" y que me dijeran que para qué. "Es que la semana que viene tengo carrera. O me lo lavas o me lo llevo a la tintorería". Las carreras me han ayudado mucho a concentrarme; a conocer mundo y a amigos para siempre", apunta con una sonrisa entre tímida y divertida.

Sus inicios en los rallies coincidieron con el comienzo de sus estudios de formación profesional en informática de sistemas, después de haber empezado la carrera de ingeniería informática y haberla dejado un año antes. Pero mientras competía en las carreteras españolas, decidió continuar su formación y volvió a la universidad. La oportunidad de su vida le llegó en 1998, cuando entró a formar parte del programa de jóvenes promesas que habían ideado Carlos Sainz y Peugeot. Lo hizo "de rebote", como él mismo confiesa, porque echaron al copiloto que habían seleccionado antes que él. Esa temporada se marcaron nada menos que 30 carreras para tratar de sobresalir por encima del resto. "Había que poner toda la carne en el asador; la competencia era total", recuerda.

Su trayectoria le fue juntando con diferentes pilotos y su debut en el Rally Dakar llegó en 2001, con José Luis Monterde y un Nissan Patrol GR. Fueron los mejores rookies, pero Cruz estuvo cinco años sin volver a correr en África. Después de un regreso en camión en 2006, empezó a competir con Nani Roma dentro del equipo Mitsubishi, allí conoció a Stéphane Peterhansel y Polo Cottret, el mítico copiloto del francés desde que dio el salto a coches. El aprendizaje de ambas leyendas francesas y del piloto catalán fueron mayúsculos. Pero durante 2009 recibe una llamada. Carlos Sainz le había seguido la pista y quería contar con él para el Dakar 2010 dentro del equipo Volkswagen después del feo accidente que había sufrido el madrileño en enero de 2009.

Lucas Cruz, durante el Rally Dakar 2024.  Audi Sport
Lucas Cruz, durante el Rally Dakar 2024. Audi Sport

"De primeras fue una suma de nervios y respeto. Te llega la oportunidad y al principio es un poco de presión, pero me lo planteé de tal manera que me la quitase de encima. "Estoy aquí. Me ha llamado para correr con él y ahora tengo que demostrar lo que sé, no inventar nada". Sabía que haciendo las cosas como sabía, podían funcionar. Cogimos una buena compenetración porque ese año ganamos todas las carreras que hicimos", recuerda. Y es que el estreno de la pareja española fue inmejorable, porque llegaron al Dakar 2010 invictos e hicieron historia al ser los primeros españoles en ganarlo en coche.

Una relación intensa que han ido compactando

"Poco a poco, necesitas una adaptación y es como una relación de pareja. Tú te puedes caer bien, pero luego el día a día, la convivencia te va posicionando o te va intentando mostrar la línea que le gusta a cada uno. Hay que saber adaptarse a la carrera, a la persona, al coche, al equipo… y a partir de ahí demostrar que estás al nivel que se espera. Esos años, los primeros, éramos el centro de las miradas al llegar yo con menos experiencia de lo que la gente podría pensar en ese momento. Se nos dio todo muy de cara, la verdad, porque en 2009 y 2010 todo lo que corrimos, lo ganamos. Yo no estaba acostumbrado a luchar por cada etapa, abrir pista… fue todo novedoso para mí. La confianza que me dio y el temple que podíamos tener dentro del coche hacían que los pequeños errores que podía haber los asumías como parte de la historia", añade.

Después de tres años en los que Cruz aceptó trabajar con Nasser Al Attiyah, que ya empezaba a dar de qué hablar en la especialidad, Sainz le llama de vuelta para el proyecto del buggy de Peugeot. Juntos consiguieron hacer ganador el vehículo francés, que nació con el pie torcido en 2016, dentro de un equipo de campanillas con Sébastien Loeb, Stéphane Peterhansel y Cyril Despres (cinco veces ganador del Dakar en moto). En 2018, con la salida de Peugeot del rally ya anunciada, se anotaron una victoria brillante entre Bolivia, Argentina y Perú.

"Impone respeto el estar con una persona como Carlos. Pero creo que es un poco la base de la compenetración que tenemos, el respeto mutuo que nos tenemos. En situaciones límite, aunque haya alguna voz por encima del tono normal, creo que la calma y la tranquilidad dentro del coche que nos aportamos mutuamente es lo que nos da el equilibrio. Y es que ahí dentro hay tensión, nervios, estrés dentro del contexto de la competición, la velocidad y el estrés. Es lo que creo que hace que podamos seguir trabajando juntos", reflexiona Cruz.

Y dos años después, en el primer Dakar saudí repitieron la escena de alzar el trofeo del Touareg al cielo, esta vez con el buggy de MINI X-raid, que ayudaron a rediseñar un año antes. Tres con tres marcas diferentes. Pero lo mejor estaba por llegar. Ambos aceptaron la propuesta de Audi para integrarse en las filas de un proyecto inédito e innovador: ganar el Dakar con un vehículo con tren motriz eléctrico. Después de dos intentos en los que no se terminó de alinear todo lo necesario para pelear por la victoria, una vez más, en la última bala de la marca alemana, lo han vuelto a hacer.

La guinda del pastel

Su cuarto Touareg con una cuarta marca diferente es la redondez del círculo, la demostración de forman un tándem que puede llegar a ser imbatible cuando todo está en su sitio. Y en este Dakar 2024, han hecho posible que así fuera con una estrategia brillante, una conducción bestial y una navegación precisa y certera como pocas. Las palabras de Sainz en sus redes sociales tras la celebración de la victoria en Yanbu hablan por sí solas: "Tengo la suerte de tener al mejor a mi lado. Todo esto es gracias a ti".

"Solo ha habido una marca que ha sido valiente, que ha confiado en nosotros para entrar dentro de un proyecto con una motorización eléctrica y yo creo que al final han conseguido el objetivo. Me acuerdo de todo el trabajo que hay detrás; no ha sido nada sencillo, ni la victoria, ni poder tener el coche y traerlo hasta aquí. Han sido tres años de trabajo para tener un coche a punto para poder luchar por la victoria. Yo creo que todo el equipo se lo merece porque al final todos trabajamos en equipo y la victoria es del equipo. Lograr ganar con cuatro marcas diferentes yo creo que esto es un hito para tener en cuenta", son las primeras palabras de Cruz al bajare del prototipo 4x4.

Las emociones del copiloto apenas se dejan ver, de puntillas, en la meta a orillas del Mar Rojo donde terminó el Dakar 2024 el pasado viernes. Levanta los brazos al cielo, sonríe, brinda con su compañero con una bebida energética y vuelve a sonreír con timidez. El orgullo, la felicidad y la pasión van por dentro de Lucas Cruz, el ángel de la guarda de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.

¿Cuánto le costó que Sainz confiase ciegamente en él?

"Al final es como todo, estas carreras cuenta mucho la experiencia, el ritmo, el tener paciencia muchas veces, en ir despacio y en creer en lo que le digo aunque no lo visualice ni lo vea. En el Dakar pasado hubo alguna situación de tener que ir a izquierdas pero la pista no se veía, dudar, y al final encontrar esa pista. Esa es la clave, pero a veces se hace complicado el poder presionar e intentar que él crea lo que le estás diciendo. Pero lo hemos ido consiguiendo año a año", reconoce el cuatro veces ganador del Dakar. En mayúsculas.