ATP CINCINNATI

Alcaraz aprende a sufrir en América

Un mal día del murciano se solventa con triunfo in extremis ante un agresivo Purcell. Hurkacz le espera en semifinales.

Alcaraz vence a Purcell./AFP
Alcaraz vence a Purcell. AFP
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Carlos Alcaraz se ha acostumbrado a sufrir bajo suelo americano. El tenista español volvió a suspirar contra Purcell, un nostálgico del saque-red, pero ya está en semifinales de Cincinnati. Conviene recordarlo, por lo extraordinario de lo habitual. En 12 de los 14 torneos disputados en lo que va de curso, el murciano ha logrado plantarse entre los cuatro mejores. Reconozco haber escrito por error marciano. Corregí la errata, pero tampoco tendría motivo.

Su rival vivió un idilio en Cincinnati. Hasta la pasada semana, solo sumaba tres victorias ATP. A sus 25 años, se ha erigido como un especialista de dobles, incluso ganando Wimbledon. Su maestría acompañado le lleva a tener dificultades en el cuadro individual, pero bailó como nunca en una semana en la que ha vencido a Ruud y Wawrinka, además de Harris, Van Assche y Popyrin. Lo suyo fue un sueño americano, ya que pudo tumbar también a Auger-Aliassime en Toronto.

Una fiesta que concluyó este viernes ante todo un número 1 al que plantó cara, como el que nada tiene que perder. Agresivo al resto y subiendo a la red, descolocó a un Alcaraz impreciso, incluso algo desconcentrado, cediendo más puntos de la cuenta. Tampoco terminó de reconectar en la segunda manga, si bien su rival se precipitó más en las subidas y el español le empezó a leer mejor sus intenciones al servicio. Errático, solo conectó un 43% de primeros. Aun así, empató la batalla sin ceder bolas de break.

Cabeza rumbo a semifinales

Tras la conclusión del segundo set, Purcell trató de recuperar su esencia del saque-volea. Alcaraz le respondió y el australiano no le quedó otra que arriesgar al servicio. Dos doble faltas consecutivas y un segundo en bola de break fueron su perdición. Lo confirmó sufriendo algo al saque y cerca estuvo de rematarlo con un nuevo break. Nada se puede achacar al 70 del mundo, que salvó otras tres pelotas de rotura e hizo todo lo posible y más para derrocar a un campeón.

Un campeón, precisamente, acostumbrado a lidiar con los días malos, conectando puntos sin sumar sensaciones. Y le tocaría sufrir de nuevo: Purcell le dio la vuelta de nuevo al break y puso las tablas a dos. El nivel al saque del australiano no cesó pese al cansancio. Así es más sencillo repetir una y otra vez sus subidas, mejor interpretadas por Alcaraz, pero no siempre respondidas por la calidad de su servicio.

El murciano, mejor jugador en lo que va del torneo defendiéndose, no supo hacer frente a ese ritmo de juego del rival. Hasta ahora, había sumado el 44% de puntos mientras contrarrestaba como podía ataques de su adversario, nueve puntos por encima de Hurkacz, segundo de la lista. No todo es hacer milagros, por más que sea costumbre. Finalmente, fue el propio Purcell, que realizó uno de los partidos de su carrera, el que echó por la borda su mérito, en un juego plagado de errores que Alcaraz rompió en blanco (5-4). Solo le tocaba rematar con su servicio. Un día impropio, pero no por ello achacable: el número 1 se acostumbra a sufrir en las Américas.