MASTERS 1000 DE PARÍS-BERCY

Ni los abucheos ni "Baby Federer" impiden los 40 Principales de Novak Djokovic

El serbio vence a Dimitrov 6-4 y 6-3 en la final de Paris-Bercy y se convierte en el primer jugador que alcanza los 40 títulos de Masters 1000.

Novak Djokovic se encara con el público durante la final del Masters 1000 de París-Bercy. /REUTERS
Novak Djokovic se encara con el público durante la final del Masters 1000 de París-Bercy. REUTERS
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Son ya 97 títulos, 24 de ellos de Grand Slam. Desde este domingo, 40 de Masters 1000. Más semanas que nadie de número uno. Más victorias que nadie ante jugadores del top ten. El caníbal. El tenista inigualable, incansable. Novak Djokovic. Con 36 primaveras y arrasando ante rivales 10 y 15 años menores. Sin piedad. Y todavía hay quien osa a abuchearle en una pista de tenis.

Djokovic reina en París. ATP

Nunca tendrá la elegancia de Roger Federer ni el carisma de Rafael Nadal. Seguramente se haya equivocado más de una y más de dos veces; seguramente haya tenido gestos feos en sus casi 20 años de carrera; seguramente sea polémico y políticamente incorrecto. Pero de ahí a abuchearle en una final de un Masters 1000, un torneo que ha jugado y ganado aquejado de una gastroenteritis, hay un trecho. Y habla mucho peor del público de París-Bercy que de la mala fama de Nole.

Su última víctima ha sido Grigor Dimitrov, ese búlgaro de tenis suave y delicado, apodado Baby Roger en sus inicios por su estilo, tan parecido al de Federer. Pero ni esta segunda juventud de Dimitrov ni nada han podido impedir que Djokovic se llevara su séptimo título en París-Bercy gracias a un 6-4 y 6-3 sin mayor historia. ¿Alguien dudaba que el serbio iba a ganar? Seguro que Dimitrov, que acabó llorando y escondiendo su cabeza bajo una toalla tras el partido.

Lo que sorprendió más fue la pitada que se llevó nada más ganar el primer set. El número uno se llevó la mano a la oreja. "Pitadme, abucheadme", parecía decir el serbio, que después, sentado en la silla, continuó con sus gestos hacia la grada. "Seguid, seguid", les pedía Djokovic. Un consejo: si eres aficionado y quieres que Nole pierda, no le pites, no le abuchees. Ese sonido es música para sus oídos, gasolina para el tanque. Se crece, disfruta, es su hábitat.

En los últimos días ya se las ha visto de todos los colores con el público parisino, una plaza muy dura y exigente. Le pitaron en cuartos y también en semifinales. Nada nuevo. Hace unos días Daniil Medvedev, harto, dedicó una peineta a los aficioandos franceses. Hace dos años, era Carlos Alcaraz el que lloraba en la pista, impotente ante la presión del público. Cuando es una constante, el problema está en la grada y no en la pista.

Los 40 Masters 1000, una salvajada

Con su triunfo en París-Bercy, Djokovic aumenta su ventaja respecto a Carlos Alcaraz en la race y, con un colchón de 1490 puntos, está a una sola victoria en las ATP Finals de Turín de asegurarse acabar la temporada en el número uno del ranking. El español, en cambio, necesita hacerse con el título en Turín y que Nole no sume un solo triunfo.

"Es increíble poder ganar después de cómo ha ido la semana para mí. Pude perder los tres partidos anteriores y hoy he podido dar lo mejor de mí", indicó Djokovic nada más abrochar un título con el que sigue elevando su leyenda.

El balcánico es el primer tenista de la historia que alcanza la icónica cifra de 40 coronas en los Masters 1000, los torneos más importantes al margen de los Grand Slam. Rafael Nadal es segundo con 36, seguido de Roger Federer con 28 y Andre Agassi con 17. Además, continúa acercándose al récord de títulos totales de Jimmy Connors, campeón de 109 torneos en individuales. Djokovic, con 97, es tercero de la lista por detrás de Jimbo y de los 103 de Federer.