Cascales: "A Alcaraz se le acerca mucha gente y no todos saben lo que le interesa a un deportista de élite"
El que fuera entrenador de Ferrero ejerce ahora de segundo técnico de Alcaraz. Atiende a Relevo en Barcelona y advierte sobre el peligro de la fama: "Tras el US Open dejó de lado el descanso".

Antonio Martínez Cascales es la voz de la experiencia. Fue la persona que moldeó la carrera de Juan Carlos Ferrero, campeón de Roland Garros y número uno de la ATP, y ahora ejerce de segundo entrenador y consejero de Carlos Alcaraz. Toda una vida dedicada al tenis.
A sus 65 años, Cascales vive en las instalaciones de la academia que fundó en los 90, la rebautizada JC Ferrero-Equelite, y ha visto pasar a miles de niños que soñaban con ser tenistas, ganar Grand Slam y llegar al número uno. Y, claro, sus ojos nunca han visto algo parecido a Carlos Alcaraz.
"Él tenía decisión de ser tenista y la llevaba para adelante con todo y todos los días", cuenta a Relevo en el Real Club de Tenis de Barcelona, donde Alcaraz buscará este domingo su segundo título del Conde de Godó (no antes de las 16:00, en Teledeporte y Movistar+) ante Stefanos Tsitsipas. Cascales habla del pasado, del futuro y de los peligros que conlleva tener 19 años y ser el rey del mundo.
Después de ganar el US Open y llegar al número uno, a Carlos le costó asimilar todo. Él ha admitido que cometió errores e incluso en Buenos Aires, tras ganar el título, pidió perdón al equipo. ¿Qué cambió en esas semanas tras su 'boom'?
Lo primero, no tenía por qué pedir perdón porque son cosas que son normales por su juventud y por lo que le vino encima. Yo creo que lo entendimos perfectamente...Creo que la gente a lo mejor no sé si lo ha entendido bien, al final, después del US Open le vinieron un montón de compromisos. Y yo le comentaba que hay tres tipos de compromisos, unos compromisos son con sus sponsor que, evidentemente, por contrato no los puede evitar, son los compromisos que tiene. Hay otros compromisos que son institucionales y que sí que se pueden evitar algunos o dejarlos para más adelante, programarlos mejor el tiempo para tener más tiempo de descanso y de entrenamiento. Y luego hay unos compromisos sociales que, por su carácter, porque es muy abierto, entonces tiene bastantes compromisos sociales. Él quiere atender a todo el mundo, amigos, a gente que le pide cosas que son pues, a lo mejor, ir a un hospital, que es importante ir a ver a unos niños, pero también compromisos con amigos que ya te digo él quiere atenderlos todos. Esos se pueden evitar la mayoría o por los menos dilatarlos mucho más que los otros. En esa época pues quiso atender todo esto y lo que se dejó un poco de lado pues fue el descanso. El entrenamiento no se dejó de lado, pero si vienes cansado de tanto compromiso, pues no entrenas igual. Es una cosa natural. Hay que ir acostumbrándose poco a poco.
¿Es bueno equivocarse?
Todo nos equivocamos, con cualquier edad. La experiencia le hará equivocarse menos, también tiene a su familia y a su equipo para ayudarle en lo posible y decirle más o menos lo que puede hacer y lo que no le conviene para seguir estando arriba el tenis. Pero tiene que pasar por ese proceso. No tiene más historia.
El mundo es otro totalmente diferente respecto a cuando viajaba con Ferrero. ¿Qué ha cambiado en el proceso de maduración de un tenista?
Hay similitudes y diferencias evidentes. La similitud es que cuando alguien llega al número del mundo, pues es un boom mediático, es un boom en todos los sentidos, a nivel de sponsors y de instituciones. Todo el mundo te quiere tener.
¿Y qué diferencias hay?
En este momento, veinte años después, el tema de la comunicación ha cambiado tanto con las redes que hay mucho más. Todo el mundo llega a ti mucho más fácil, tú también llegas a todo el mundo mucho más fácil, pero sobre todo mucha gente te llega a ti. Eso es una diferencia enorme. Luego también una diferencia enorme es el carácter. Juan Carlos es una persona mucho más cerrada, cuando se abre es muy amigo de sus amigos pero le cuesta abrirse. Sin embargo, Carlitos es un tío súper abierto, muy fácil, muy sociable, le llega todo el mundo. No voy a decir que le llegue mala gente, pero no todo el mundo llega sabiendo lo que le interesa a Carlitos como gran deportista, como deportista profesional. Y eso pues a veces perjudica.
Becker dijo recientemente que habría elegido no ganar Wimbledon con 17 años, que le pilló muy joven y no supo gestionarlo. ¿Le puede pasar algo así a Alcaraz?
Claro que le puede pasar, pero yo no creo que le vaya pasar a Carlos porque pese a todo lo que acabamos de comentar él está bien rodeado y es un chico que escucha. Es muy sociable, es muy abierto, pero también tiene momentos de reflexión y momentos en los que escucha y es capaz de enderezar cualquier cosa que se haya torcido un poquito.
Cuándo un tenista persigue un objetivo mucho tiempo, suele tener un bajón. Le pasó a Murray, por ejemplo, que acabó agotado física y mentalmente tras llegar al nº1. Alcaraz lo ha logrado gastando mucha menos energía. ¿Eso cuenta?
Si llegas tan joven con diecinueve años, puede haber un pequeño bajón, pero no tanto como si llevaras años persiguiendo un objetivo. Haber conseguido ganar un Grand Slam y ser número uno provoca un bajón, aunque más que bajón lo llamaría lapsus. Te replanteas los objetivos. Pero cuando tienes esa edad y llevas poco en el circuito, llegas con mucha fuerza, con mucha energía. El circuito, quieras que no, si no lo planteas muy bien gasta mucha energía. Yo entiendo que Murray después de perseguirlo tanto, gastó mucha energía. Pero no es el caso de Carlitos, que lo ha conseguido tan pronto. Claro que ha tenido que poner un montón de esfuerzo, pero no no le quita esa energía mental. Él tiene ganas de seguir y tiene ganas de hacer más y de seguir haciendo historia en el tenis.
Usted ha trabajado con muchísimos chavales, ¿qué es lo que diferencia al que explota tan joven como Alcaraz?
Evidentemente tiene que haber un talentazo. Todos los chicos que juegan al tenis con diecisiete dieciocho años tienen talento. Ya han quedado atrás muchos niños, ha habido un criba muy importante. Luego, para llegar al top mundial tienes que tener un súper talento. Pero necesitas algo más. Además de tener talento hay que tener una decisión firme, querer ser tenista al 100%. Yo esto sí que se lo he visto desde los 14 o 15 años a Carlitos. Él tenía esa decisión y la llevaba para adelante con todo y todos los días. Esa determinación yo la notaba en el día a día fuera de los entrenamientos. Por ejemplo, en el desayuno tenía el teléfono puesto y la mayoría de las veces no estaba viendo YouTube o cualquier cosa, estaba viendo partidos y puntos de tenis. Esto no lo ves en otros chicos. Si unes talento a esto, a esa pasión por lo que estás haciendo, a una capacidad de trabajo muy muy alta, a la docilidad en el día a día con el trabajo y las metas que te presenta el entrenador, pues todo se une para poder llegar donde ha llegado.
El otro día Cameron Norrie decía que alucinaba con lo que disfruta Carlitos entrenando.
Es que le gusta entrenar y el 99% del tiempo no es un sacrificio para él. Algo que te gusta no te produce un sacrificio. No digo que algún día no cueste un poquito, pero no es ese niño que tiene talento pero que cada día cuesta un montón que entre en la pista, que cuesta que se esfuerce y que tienes que estar detrás empujándole. A Carlos no tienes que estar todo el día empujándole, ni mucho menos. Y lo demuestra cada día. Y además de la ética del esfuerzo, tiene una buena ética tenística. Cuando él cree que el punto se lo merece el otro o cuando él cree que ha tocado un poquito la línea o ha habido un doble bote, es el primero que se lo dice al árbitro. En ese sentido es bastante ejemplar y le sale de forma natural.
¿Le siguen sorprendiendo los tiros imposibles de Alcaraz?
Cuando tenía 16 años y la gente me preguntaba si Carlitos iba a ganar Grand Slam o si iba a ser número uno, yo les decía: "No sé si va a ganar un Grand Slam o si va a ganar ocho, no sé si va a ser número uno, lo que sí sé es que nos vamos a divertir mucho viéndolo jugar". Sigo pensando lo mismo. Cuando le entrena Juan Carlos, yo voy a la pista porque sé que voy a ver algo distinto, algo que me va a dejar con la boca abierta. A la gente de la academia les decía que grabaran todos los entrenamientos porque se puede hacer una colección de jugadas impactantes. Da gusto verlo.
¿Él te ve como alguien menos severo que Juan Carlos?
Es una buena definición. Él me ve a mí menos menos severo, cierto, entre otras cosas porque yo siempre he tenido fama de muy estricto. Es verdad que con la edad me he relajado un poquito y es verdad que Juan Carlos me ha superado en ser más estricto. Sí tengo que suavizar un poco las cosas. Nos reímos mucho, en las comidas, por ejemplo, me pregunta si puede comer un poco de helado. Soy un poco más permisivo pero porque Juan Carlos aprieta mucho.